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ABC SÁBADO 30 7 2005 93 Los sábados de ABC MOTOR PROPUESTAS Y LUGARES TENDENCIAS MÁS DE QUINIENTOS INGENIEROS HAN TRABAJADO EN EL NUEVO BENTLEY, LA EXPRESIÓN DEL LUJO TRIUNFA UNA NUEVA FORMA DE CONOCER EL MUNDO: VIAJES PERSONALIZADOS, A LA CARTA LOS TATUAJES DE DAVID BECKHAM O ANGELINA JOLIE CREAN ESCUELA Pese al asco que producen en los occidentales, los invertebrados empiezan a llegar a nuestras tiendas y restaurantes. Un menú del futuro incluirá saltamontes salteados con ajo o helado de grillos Insectos en la mesa TEXTO: CARLOS MARIBONA FOTOS: YOLANDA CARDO e atrevería a comer insectos? ¿Podría tomar por ejemplo unos saltamontes salteados con ajo, o una ensalada de gusanos de capullos de seda, o una tortilla de ciempiés, o un helado de grillos... La palabra que define el consumo de estos bichitos es entomofagia, término que algunos expertos creen que en breve formará parte de nuestro lenguaje cotidiano. Y es que 30 gramos de insectos tienen las proteínas de un filete de 300, poseen gran contenido en hierro y apenas aportan grasas ni colesterol al organismo. Por mucho asco que le dé, no olvide que con el paso de los siglos el gusto de los hombres ha ido evolucionando de forma que cosas que ahora no nos atreveríamos ni siquiera a probar fueron en otros tiempos un delicioso manjar. Y viceversa. A los europeos nos causan repugnancia los insectos y las larvas, como nos la causan los sesos de mono, la carne de perro o la de serpiente, que sirven de alimento a gentes de otros lugares. Sin embargo, comemos con entusiasmo caracoles, ancas de rana, callos, criadillas o angulas. El rechazo hacia determinados alimentos es un acto puramente cultural en el que juega un papel destacado el cerebro. La primera vez que nos sirven una ostra tenemos que vencer una cierta resistencia mental, pero tras probarla no nos arrepentimos. Lo mismo ¿S ocurre con los insectos. El consumo de invertebrados ya aparece en textos de Aristóteles, que nos cuenta que las cigarras saben mejor en su fase de ninfas y de Homero, que se refiere a su delicado sabor Plinio relata cómo los gourmets romanos engordaban un determinado tipo de larvas con harina y vino para comérselas. En muchas culturas primitivas los insectos formaban y siguen formando parte de la dieta cotidiana. Como escribió Domingo García- Sabell, los prejuicios culinarios no han existido nunca en las culturas asiáticas, africanas o americanas. Por eso los insectos han estado siempre ligados a su gastronomía. En nuestros días todavía se consumen en muchos lugares. En Indonesia los saltamontes se recogen por la noche y se comen luego con sal, azúcar y cebolla. Allí también se aprecian mucho las termitas, insectos que quien esto firma ha podido comer crudos Treinta gramos de insectos tienen las proteínas de un filete de 300 y apenas aportan grasas ni colesterol Ensalada tibia de espárragos trigueros con insectos salteados, un exótico y novedoso primer plato (Pasa a la página siguiente)