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58 SÁBADO 30 7 2005 ABC Cultura y espectáculos El Museo Leopold de Viena regaló ayer entradas y catálogos de la exposición La verdad desnuda: Klimt, Schiele, Kokoschka y otros escándalos a quien se presentase desnudo o en bañador. Una iniciativa que tuvo un gran éxito de público El arte al desnudo o desnudarse con arte TEXTO: ANTONIO SÁNCHEZ CORRESPONSAL VIENA. ¿Qué se puede hacer en la gran ciudad cuando el calor aprieta, el termómetro toca los 36 grados y el asfalto empieza a hervir? La respuesta es clara y evidente: ir al museo. Se aprende, se disfruta y... se está fresquito. Nuda Veritas de Gustav Klimt mira al especta- dor desde su marco en la pared. La verdad desnuda, una mujer despojada de todo ropaje con un espejo en la mano que ofrece a quien se atreva a observar. Enfrente, otra mujer, pero de carne y hueso. También desnuda. Obra de arte y espectador de igual a igual. El desnudo que en 1899 fue considerado un escándalo por la sociedad vienesa se bajó ayer de las paredes del Leopold Museum de Viena y se encarnó en los propios visitantes. Biquinis, ropa interior, bañadores e incluso algún que otro trasero al aire desfilaron por un día por la galería vienesa en respuesta a un desafío de su dirección: todo aquel visitante que se presentara ligerito de ropa tendría catálogo y acceso gratis a la exposición La verdad desnuda. Klimt, Schiele, Kokoschka y otros escándalos Lo cierto es que los escándalos fueron muchos, ya que el público acudió a la llamada en masa. Según aseguró a ABC la portavoz del Leopold, Verena Dahlitz, a las tres de la tarde ya se habían registrado un 30 por ciento más de clientes que en un día normal. Aquí se está tan fresquito como en una piscina- -recordó Dahlitz al explicar el porqué de esta iniciativa- -y como las visitas al museo bajan en verano queríamos animar a la gente cession vienesa. Algunos, incluso reclamaban que les hicieran una foto de recuerdo junto a una de las piezas. Era el caso de Jürgen, un alemán de Fráncfort que posó ufano junto a Muerte y Vida de Klimt y que no paraba de sorprenderse: He hecho nudismo en el Danubio, en la playa... pero nunca en un museo En el ojo del huracán informativo La exposición lleva abierta con éxito desde el pasado 13 de mayo y cerrará el 22 de agosto. Schiele, Klimt y Kokoschka no son pintores que necesiten mucha publicidad, pero la iniciativa puso al Leopold en el ojo del huracán informativo. Me han llamado incluso de emisoras de radio españolas se sorprendía Dahlitz. La portavoz del museo subrayaba que, en verano, la explanada situada frente al museo está siempre repleta de gente que combate el sol en el estanque allí ubicado. La idea de relacionar calor, desnudo y entrada gratis quería tirar de esa gente al interior del museo. A Gabriele, una vienesa de 25 años que se paseaba en biquini frente a Mujer tendida de Schiele, la idea le parecía genial: Va a ayudar a mucha gente que nunca vendría al museo a decidirse a visitarlo Otros visitantes eran más conservado- Experimento de arte total Desnudos mirando a desnudos o siendo mirados por ellos. Lo cierto es que el Museo Leopold fue escenario de un experimento de arte total, una suerte de misè en abisme en la que se mezclaron amantes del arte, exhibicionistas, nudistas o simples grupos de amigos con ganas de hacer algo distinto. La noticia de la sesión nudista corrió como la pólvora en la capital austriaca gracias a la colaboración de una emisora de radio. Pero incluso muchos turistas acudieron a la llamada de la novedosa iniciativa y de los 21 grados de frescor que ofrecían los salones climatizados del museo. Y al que le pillaba desprevenido, improvisaba. El vestíbulo se convirtió en un vestidor en el que despojarse de un par de prendas que permitieran exhibir suficiente piel para ahorrarse los 9 euros de la admisión. Algunos, como Ruth, una estudiante irlandesa, se percató de la oferta sólo después de haber pasado por caja y corrió a despojarse del chaleco para hacerse merecedora de un reintegro de la entrada. En general, los nudistas del arte se manejaban con soltura y sin mucha vergüenza, aunque más de uno recelaba ante las peticiones de posar para la prensa e incluso de decir unas palabras al periodista. Se vieron menos desnudos integrales femeninos que masculinos, más biquinis que sujetadores y más calzoncillo que pantalón de baño. Había a quien se le notaba la experiencia en esto del naturismo y caminaba con paso firme entre los retratos, desnudos y obras eróticas de los maestros de la Se- La noticia de la sesión nudista corrió como la pólvora gracias a la colaboración de una emisora de radio Una mujer desnuda emula a la modelo del cuadro EPA Unas visitantes dejan sus ropas en consigna