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4 Opinión SÁBADO 30 7 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil TIEMPO MUERTO A reforma del Estatut no avanza, pero tampoco se detiene. Maniobras a triple banda en las que PSC, ERC y CiU marcan su territorio y toman posiciones para después del verano. Soporífera ceremonia de la confusión en la que, entre los derechos históricos y el blindaje competencial, la afición amenaza con salir corriendo. La financiación y las competencias se negociarán en septiembre, cuando unos y otros retomen las negociaciones. Tiempo muerto que los catalanes agradecen y aprovechan para tomarse un respiro. Socialistas enfrentados a Esquerra y convergentes en una partida en la que algunos van de farol y ninguno enseña definitivamente sus cartas. La táctica afea un encuentro con mucho toque de balón en el medio del campo y muy poquito remate. Para seguir así, mejor marcharse de vacaciones. L EL SINIESTRO JUEGO DE ETA OMO hiciera el pasado año al comienzo del puente de la Constitución, la banda terrorista ETA alteró la operación salida desde Madrid. Aplicando la ley del mínimo esfuerzo con máximo rendimiento, con dos artefactos explosivos colocados en los arcenes de las autovías de Andalucía y Extremadura a su paso por Toledo, los terroristas lograron atrapar a decenas de miles de conductores que habían iniciado su tiempo de vacaciones estivales. El terrorismo siempre busca amplificar los efectos de sus atentados con una valoración estratégica del lugar y del tiempo en que se van a cometer. Por eso es presumible que el Ministerio del Interior, tuviera en cuenta el antecedente del pasado mes de diciembre y que, aun siendo previsibles, estos atentados hayan sido inevitables. El resultado es que ETA domina nuevamente una jornada de especial significación y condiciona negativamente la vida diaria de miles de ciudadanos, haciéndose presente con un método de dosificación de su violencia que actúa como recordatorio de que nada de lo anunciado por el Gobierno sobre ese inédito proceso de paz sucederá en contra o al margen de su voluntad. La intención actual de ETA es seguir jugando con el Gobierno y continuar en la cómoda situación que le ha creado el discurso del PSOE, cuyos portavoces han hablado de una tregua tácita que no existe y han juzgado esperanzador, aunque gesto insuficiente, el repulsivo indulto parcial de los etarras a los cargos electos. ETA ha vuelto a ubicarse políticamente y sin coste alguno a su cargo. Parece sensato que el presidente del Gobierno, en la misma medida que pidió confianza para sus conocimientos personales sobre las intenciones de ETA, ofrezca a la opinión pública su pronunciamiento sobre una continuidad terrorista que desmiente las expectativas de paz anunciadas por el Ejecutivo. Porque, en estas condiciones, tregua no será sinónimo de paz. Es hora de que el Gobierno haga balance público de su política sobre terrorismo y, en vez de actos de fe, ofrezca a la opinión pública, al principal partido de la oposición y a los medios de comunicación juicios concretos que C puedan ser sometidos a la crítica democrática que la opacidad del Ejecutivo está haciendo imposible. Ya no es suficiente que el Gobierno y el PSOE manifiesten que sólo esperan de ETA el abandono de las armas. Para ese objetivo no era necesario dejar sin efecto el Pacto Antiterrorista, ni diluir la Ley de Partidos, instrumentos ambos absolutamente eficaces en la lucha contra ETA y su entorno, que ahora ha vuelto a hacerse con el control de la calle en el País Vasco. Todo esto ha sucedido como piezas de una estrategia que para el Ejecutivo aún debe consumarse, pero que para los ciudadanos corre visos de convertirse en un fracaso. Rodríguez Zapatero debe explicar cuáles son o van ser los beneficios del nuevo proceso emprendido; por qué la paz estará más cerca si el Gobierno tiene de aliado en esta materia a Carod- Rovira y no a Rajoy; o por qué se habla de esperanzas de paz cuando ETA lleva un año jalonando de bombas el territorio nacional, excepto Cataluña. El presidente del Gobierno habría podido hacerse acreedor de la confianza general si hubiera concretado sus intenciones sobre el proceso de paz que dice liderar. Habría sido suficiente que mantuviera una política antiterrorista que ya estaba bien asentada en el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, y que hubiera implicado con lealtad a su principal adversario político, incluso en el abordaje, aun cuando fuera meramente especulativo, de un proceso de paz que contemplara, a su término, medidas concretas en materia penitenciaria. En cambio, crece la incertidumbre: se dispara la kale borroka aumenta la influencia de la izquierda proetarra, el Gobierno vasco es tan soberanista o más que en la anterior legislatura, las víctimas entran en discordia y el constitucionalismo vasco se siente abandonado. La estrategia de ETA es clara, porque es la misma de siempre. Aunque debilitada por la eficaz actuación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que siguen deteniendo comandos, la banda terrorista se aplica en cumplir una táctica siniestra cuyo objetivo último- -que nadie se engañe- -sigue siendo doblegar al Estado. Pasqual Maragall EFE RÍAS GALLEGAS L pragmático discurso de investidura de Emilio Pérez Touriño, moderado y sensato en su declaración de intenciones como aspirante a presidir la Xunta, se sumó ayer el de su socio de gobierno, Anxo Quintana, quien no dudó en aprovechar la ocasión para evitar solemnidades y retóricas e ir al grano del nacionalismo: estatuto de nación, representación internacional, deudas históricas, propuestas propias... Los puntos sobre las íes, versión gallega. Pérez Touriño ya es presidente de la Xunta, pero su programa no es más que papel mojado en las rías del BNG. No será el primer dirigente socialista cuyo discurso se ve condicionado y distorsionado por la presión de una minoría que suma los escaños necesarios, los justos, para determinar el rumbo de su política regional. A ATROPELLO BARATO OS penas de ocho meses de prisión cada una por atropellar a un peatón, que muere a consecuencia del golpe, e irse del lugar de los hechos sin atender a la víctima parecen una condena desproporcionadamente benévola. Sin embargo, es la que el Juzgado de lo Penal n 8 de Sevilla ha impuesto a Juan Manuel Fernández Montoya, más conocido como Farruquito, dando pie a una notable polémica y a una profunda indignación social. Es la respuesta de la opinión pública a un fallo judicial que parece contrario a la lógica. Como toda resolución, la sentencia tiene su motivación, en la que la juez del caso explica por qué ha beneficiado a Farruquito con la atenuante analógica de arrepentimiento en el caso del homicidio por imprudencia grave. Pero que esté motivada no significa que sea acertada: Farruquito calló durante meses su responsabilidad, a pesar de que su hermano menor cargó con la culpa del atropello hasta que el encubrimiento familiar fue revelado por unas escuchas que la sentencia anula por inconstitucionalidad. Esta nulidad es causa de no tener en cuenta las escuchas como prueba del delito, pero parece desmesurado que convierta D en arrepentimiento atenuante la confesión de Farruquito, hecha seis meses después de la muerte de Benjamín Olalla y cuando la Policía ya le había imputado el crimen. Lo que el Código Penal exige para que tal confesión tenga valor atenuante es que se produzca antes de que el culpable tenga conocimiento de que la causa penal se dirige contra él. En cuanto al levísimo reproche que dirige la juez a Farruquito por la omisión de auxilio a Benjamín Olalla, el razonamiento judicial es espeluznante, al disculpar al bailaor porque miró hacia atrás y se percató de que otras personas estaban atendiendo a la víctima. Poco exige esta sentencia para evitar el castigo que prevé el Código Penal para un acto tan insolidario como no atender a la víctima de su imprudencia y eludir su responsabilidad mediante una fuga. La justicia penal requiere siempre la precisión de matices y pincel fino para que nada de lo que pueda beneficiar o perjudicar al acusado escape al conocimiento del juez. Otra cosa es presentar los hechos y sus consecuencias jurídicas de manera que los Tribunales se hagan irreconocibles como garantes de la justicia y de los derechos de las víctimas. LA RESTA DEL PARO E adelantó un día el ministro de Trabajo para anunciar, el pasado jueves, que los resultados de la Encuesta de Población Activa del primer semestre del año iban a ser muy buenos Dicho y hecho: las cifras publicadas ayer sitúan el volumen de parados por debajo de la cifra de dos millones, con el porcentaje (9,33 por ciento) más bajo de los últimos veinticinco años. Tiene motivos Jesús Caldera para celebrar el buen ritmo en la creación de empleo, pero quizá sea también el tiempo de la prudencia, ya que la tasa de desempleados aún sigue siendo muy elevada y la naturaleza de los contratos, precaria y temporal. La resta no ha terminado. S