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ABC VIERNES 29 7 2005 Espectáculos 57 Libros Rodaje Medem pasa página tras La pelota vasca y publica un libro Contra la certeza. El cine de Julio Medem es el primer libro que se publica sobre la obra del director vasco, en el que el propio protagonista no sólo habla de sus películas, sino también de la polémica que rodeó el estreno de La pelota vasca Le ha costado casi dos años escapar de este filme, pero ahora, asegura, puede dedicarse de lleno a su próximo proyecto: Caótica Ana Mercedes Sampietro comienza a rodar un nuevo filme en Cuba La semana pasada comenzó a rodarse en Cuba La edad de la peseta filme de Pavel Giroud que reflejará La Habana de 1958. La trama retrata a una mujer que tras muchos años de separación regresa con su hijo a casa de su madre. La abuela, interpretada por Mercedes Sampietro, resentida por tanto tiempo de abandono, los recibe con frialdad. La casa es antigua y llena de misterio. Pero lo más inquietante será la propia abuela. Herbie: a tope BANDA SONORA Ñoñerías a cuatro ruedas EE. UU. 2005 Director: Angela Robinson Intérpretes: Lindsay Lohan, Michale Keaton, Matt Dillon JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Es verdad. Son películas para niños y sería infame poner el listón excesivamente alto, pero igualmente sería más infame aún ponerlo excesivamente bajo. Y por ahí empezamos a tener problemas: ¿tratamos a los enanos como tontitos de babita o les concedemos un status de espabilados de tomo y lomo? Herbie opta por lo primero, por los boy scout con mochilas de veinte kilos en pleno mes de agosto. El eterno error americano. Herbie se hizo popular años ha como una idea original: un coche con sentimientos propios y capacidad de decisión. Luego se le acabó la gasolina y entró en el desgüace, como bien hace ver el principio de este remake realizado por Angela Robinson. Sacarlo de allí no estaba mal pensado, el problema es el enfoque ñoño que se le ha dado al asunto. Uno entra en el verano y enseguida le ponen hasta el gorro de cerdos que son lo que no son, de cebras ganando a los pura sangre y de huevos fritos venciendo a los Fórmula Uno. No hay en esta historia mucho que sacar de la clásica comedia blanda y tierna cual gelatina. Si acaso, el coche en sí y sus numerosos trucos, que parece que el Volkswagen tuviese ideas más frescas que las ya cansinas de los guionistas con calco de las anteriores. En suma, calco de lo de la cebra, en el enfoque y en el desarrollo final porque igualmente sale el último en la carrera final. La tontada de siempre, como si los demás tuviesen el motor gripado. Si algo salva a la película es la actuación del coche, que supera en mucho a los humanos. Tiene salidas ingeniosas y trucos en la chistera que hacen pasar el minutaje con cierta celeridad. En el casting hay además, nombres célebres, pero más parece que hayan entrado en el proyecto por una deuda con su propia infancia o adolescencia (puede ser el caso de Michael Keaton y Matt Dillon) que por la validez del proyecto, que es sólo eso, un ratito para huir del calor y poco más. Si buscan diálogos con chispa, profundidad en el argumento o belleza creativa, olvídense. Y más vale que vayan con la idea de creérselo todo y con la mente más ingenua y abierta posible. Les hará falta. Varios artistas 2046 Emi Seung- up, el pintor coreano interpretado por Choi Min- sik ABC Ebrio de mujeres y pintura Un apasionado Van Gogh coreano Coreana Director: Im Kwon- taek Intérpretes: Choi Min- sik, Yoo Ho- jung E. R. MARCHANTE pesar de lo atractivo y prometedor del título, y de que su director, Im Kwon- taek, ganó el premio de dirección en el Festival de Cannes de 2002, esta película no había encontrado hueco en nuestras pantallas hasta ahora, tres años largos después. Tal vez uno de los motivos sea el asunto que trata, que, del mismo modo que su nacionalidad de origen, coreana, nos pilla algo lejano: cuenta la historia de un pintor coreano del siglo XIX, Seung- up, quien, aunque su apellido pueda confundirse con una bebida gaseosa y refrescante, parece ser que fue un auténtico revolucionario del arte del dibujo en su país. La película se centra por completo en este personaje, al que aborda de principio a fin y al que iremos conociendo a la vez y con parecida intensidad tanto por sus cualidades pictóricas como por sus batacazos vitales y sus mamarrachadas, pues la cámara de Kwon- taek lo persigue desesperadamente por la escena y A lo atrapa en todo su desparrame mental. Ebrio de mujeres y pintura se esfuerza en combinar también ciertos momentos de intimidad creadora con otros de tensión romántica y dramática; y es, de ese modo, una película que transcurre como a bordo de uno de esos carros de montaña rusa, que no consigue del todo acercarte a ese estrambótico pintor, pero que te lleva dando tumbos de principio a fin. Lo que sí consigue el veteranísimo- -y aquí desconocido- -director coreano es dejar en el espectador occidental la impresión de que este personal artista y fulano libertino y vividor tenía un talento irrepetible en su trazo y una visión rara colocándolo en nuestra órbita en un lugar cercano, digamos, al de Van Gogh, quien, por cierto, ha sido llevado a nuestro cine en múltiples y variadas ocasiones, lo que nos puede permitir hacernos una idea de la pertinencia de esta película. Kwon- taek abre el plano lo suficiente como para impregnarlo de circunstancia histórica y de crónica cultural y social de una época que se percibe (incluso desde un lugar tan lejano como nuestros ojos) conflictiva y cruel, y en la que un tipo tan libérrimo como el pintor de esta historia vivió siempre en el filo de la navaja. Desde un punto de vista estético, Ebrio de mujeres y pintura pertenece sin rubor a ese cine majestuoso y pulcro que de vez en cuando llega del lejano Oriente y que es la contraportada de otro, también oriental, cutre y muy de moda. a alta temperatura poética que caracteriza la plástica cinematográfica del realizador chino Wong Kar- Wai ofrece en bandeja al compositor Shigeru Umebayashi la posibilidad de reproducir una experiencia similar a la del score del anterior film de Kar- Wai, In the mood for love Repiten aquí la misma atmósfera magnética e idéntica pretensión de ampliar las posibilidades expresivas y formales de la narración cinematográfica. Todo ello guarda estrechas equivalencias con la música, que busca premeditadamente la inspiración latina. Connie Francis y Xavier Cugat se reparten, por ejemplo, sendas versiones del clásico cubano Siboney y este último aún repite en una orquestación de Perfidia de las que se fijan a la memoria del oyente. Umebayashi se reserva la pintura de atmósferas, trabajo en el que comparte autoría con el compositor escandinavo Peer Raben. Ambos ilustran los pintorescos ambientes de los clubes y hoteles por los que transita el protagonista del film, y a ambos les sale un trabajo perfecto, muy a la altura de las imágenes. También los británicos Secret Garden y el polaco Zbigniew Presner tienen cabida en esta película. Este último, recordemos, era el autor favorito del cineasta Krzysztof Kieslowski. Georges Delerue, Dean Martin y Nat Cole, que canta una preciosa Canción de Navidad contribuyen a redondear esta primorosa banda sonora. Un disco contagioso, con temario de festival de música ambiental. Por no faltar, ni siquiera falta la soprano Angela Gheorghiu interpretando Nessun Dorma de la ópera Turandot de Puccini. Fascinante. LUIS MARTÍN L