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54 Espectáculos VIERNES 29 7 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO El gigante cinematográfico norteamericano ha reparado en el cine oriental para impulsar la industria que tan poderosamente acapara. No hay género que esté libre de la influencia asiática a la hora de llevar un guión a la gran pantalla Hollywood mira con ojos rasgados POR TONI GARCÍA La fascinación de Hollywood por el cine asiático no ha surgido (aunque pueda parecerlo) hace un par de años, sino que viene de lejos: basta con remontarse a los años 80 cuando directores como Francis Ford Coppola, Steven Spielberg o George Lucas confesaban su admiración por los maestros japoneses. El mismísimo Lucas admitió la influencia del cine del realizador Akira Kurosawa Los siete samuráis en La guerra de las galaxias abriendo la puerta de los Estados Unidos a todo un nuevo universo. Eso sí, no tardó mucho la admiración en convertirse en negocio. Todo empezó con un empleado de videoclub de nombre Quentin Tarantino, cuya devoción por John Woo y otras delicatessen le llevó hasta los platós de cine, y que en cada una de sus películas (especialmente en Reservoir dogs y Kill Bill 1 2) ha dejado el sello de su pasión por el cine oriental y lo ha convertido en un plato de consumo popular para las masas de cinéfilos con ganas de catar nuevos sabores. Este terremoto ha afectado a todos los géneros, y ni siquiera el cine de animación ha sido ajeno a esta suerte de movimiento cultural que reivindica la vivacidad y el dinamismo de la industria coreana, tailandesa, japonesa o china. Por ello no es casualidad que uno de los primeros en invertir (tiempo y dinero) en importar a clásicos como Hayao Miyazaki La princesa Mononoke El viaje de Chihiro fuera el gurú de la Pixar Toy Story Buscando a Nemo Los increíbles John Lasseter, quien convenció a Disney de que adquiriera los derechos de sus películas en los Estados Unidos (cosa que Disney aprovechó para eliminar a la competencia en su propio país, estrenando cuando más le convenía) Un producto que engancha J. E. ARENAS El consumismo global ha servido para que el cine se coma al cine. En este caso, el asiático, con una creciente presencia que crea adicción. Primero hubo unos maestros que abrieron el camino, pero el auténtico desbordamiento de filmes donde los únicos ojos no rasgados son los de las cámaras, llegó al pueblo a través de la pequeña pantalla. Antes de que el espectador medio supiera quién era Kitano, la televisión había repuesto Heidi cientos de veces. Por no hablar de Mazinger Z Salvo excepciones que habitan en la mente de todos, el cine de terror más original nos llega de Asia, que una vez comprobada su acogida es vampirizado por el gringo para remakes y plagios varios. Pero si no les gusta el género, siempre quedará el brother Kitano, o un manga que revolucionó los dibujos animados. Esteticismo en el género de acción Por todo ello no es extraño que en tiempos de crisis, Hollywood gire la vista hacía todo lo que venga de Oriente (como antes fue Europa) y empiece a exprimir géneros, nombres y talentos. Primero conquistaron a algunos directores como John Woo y consiguieron darle otra vuelta esteticista al género de acción. Un esteticismo del que beben realizadores como Michael Bay- La Roca -y en el que directores de culto como los hermanos Wachowski han basado una gran parte de su saga Matrix El siguiente género que fue presa del acoso y derribo del amigo americano fue el de terror: The ring La maldición o Dark water que fueron una mina en su país de origen (Japón) han repetido éxito en su periplo occidental y han generado sus correspondientes secuelas, aunque muchos adviertan que este movimiento podría tener los días contados debido a la reiteración de la propuesta, que empieza a ser cansina por mucho climax que quieran añadirle. Muchos se preguntan cuál será el próximo paso, especialmente después de saber que a Wong Kar Wai 2046 le llueven las ofertas y que Park Chan Wook ha sido tentado para hacer un remake de su Old Boy Algunos directores, como Sam Raimi Spiderman o el antes mencionado Quentin Tarantino, han encontrado su propio filón, comprando los derechos de algunos filmes, para después producir los remakes (caso de Raimi con La maldición o simplemente Uma Thurman, armada con pistola y catana, en una imagen de Kill Bill 2 donde Tarantino adopta formas del cine asiático. Arriba, un fotograma de Premonition el último filme de terror japones que llega hoy a nuestras pantallas