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ABC VIERNES 29 7 2005 Sociedad 51 Ciencia IMÁGENES: SCIENCE Massospondylus adulto, aspecto que tendría tras alcanzar 5 metros El análisis de los más antiguos embriones de dinosaurio permitirá rastrear su evolución física Los seis huevos se remontan a hace 190 millones de años y corresponden a un Massospondylus b Los esqueletos muestran cómo Recreación de un embrión de Massospondylus dentro de su huevo estos dinosaurios cuadrúpedos evolucionaban en vida, convirtiéndose en bípedos en edad adulta con casi cinco metros de envergadura MIGUEL CABANILLAS MADRID. Seis huevos encontrados en un yacimiento en Suráfrica sirven ahora para completar un poco más el puzle de la vida en nuestro planeta. El hallazgo de estos embriones de dinosaurio, los más más antiguos hasta ahora, es presentado por la Universidad de Toronto en una investigación que publica hoy Science Seres nonatos a punto de romper el cascarón, gracias a los que se puede conocer la evolución que el Massospondylus, el dinosaurio herbívoro en cuestión, sufrió en el trascurso de sus días. Un paso importante para saber la transformación de estos pequeños seres en los animales más grandes que han pisado la Tierra. Es la antigüedad lo que dota de importancia a este descubrimiento. Estos proyectos de dinosaurio se remontan a hace 190 millones de años, al comienzo del Jurásico, cien millones de años anteriores a los primeros embriones con el esqueleto completo articulado conocidos. La mayoría de restos encontrados hasta la fecha, y sobre los que se había trabajado, correspondían a animales del periodo Cretácico, entre 146 y 65 millones de años atrás. Aunque los embriones fueron descubiertos en 1978 en Suráfrica, no han sido hasta ahora descalcificados y extraí- dos de las rocas que rodeaban sus cáscaras. Uno de los huevos había eclosionado; del resto, sólo dos han sido completamente preparados para el análisis y uno muestra el perfil de un esqueleto articulado, en posición fetal. De cuadrúpedo a bípedo Las características del esqueleto y del cráneo en los respectivos huevos con los que se trabajó llevaron a pensar que se trataba de un dinosaurio prosaurópodo. Los datos que aportaban estos restos permitieron dibujar el proceso evolutivo de un Massospondylus: de un embrión de quince centímetros a un dinosaurio de cinco metros. Los pequeños nacen cuadrúpedos, con una cola relativamente pequeña, un cuello horizontal, largos miembros delanteros y una cabeza enorme. En su posterior desarrollo, el cuello crece más rápido que el resto del cuerpo y que, sobre todo, las patas delanteras y la cabeza. El resultado es un dinosaurio de cabeza pequeña sobre dos extremidades, muy distintos a aquél que vio la luz al romper el cascarón. Restos fosilizados en posición fetal hallados dentro de uno de los huevos Massospondylus, uno de los primeros dinosaurios herbívoros Massospondylus significa mandíbula con dientes combinados. En un principio se creía que era omnívoro, pero hoy se sabe que es uno de los dinosaurios herbívoros más primitivos que aparecieron sobre la Tierra. Tenía la cabeza pequeña y el cuello y la cola largos. Sus dientes diminutos le permitían despedazar las hojas de los árboles a las que llegaba gracias a su cuello y a su naturaleza bípeda. Los expertos creen que tragaba piedras de pequeño tamaño que posteriormente le servían para triturar las hojas que había ingerido. Para defenderse contaba con una uña larga y curvada en un pulgar muy grande. Este dedo, junto con el segundo y el tercero, también podría haber servido para alcanzar el alimento. Este prosaurópodo pertenece a la familia de los plateosáuridos. Vivió en el Jurásico inferior, en África del Sur y América del Norte. Los primeros cuidados paternos Sus cualidades físicas le hacían torpe en el movimiento. Las proporciones de su cuerpo junto a su dentadura poco desarrollada indican que estos animales requerían de atención por parte de sus progenitores. Si esta interpretación es correcta, tenemos aquí el indicio más antiguo conocido de un cuidado paterno en la historia de los fósiles asegura Robert Reisz, profesor de Biología en la Universidad de Toronto.