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ABC VIERNES 29 7 2005 Internacional 27 EL TERRORISMO IRLANDÉS DEJA LAS ARMAS ETA- IRA, una historia de amistad y algún malentendido Los crímenes vascos provocaron roces cuando los republicanos optaron por una nueva vía más política Í. GURRUCHAGA. ENVIADO ESPECIAL BELFAST. El joven Miguel de Unamuno, cuando simpatizaba con el nacionalismo en su ciudad natal de Bilbao, escribió: Soy vasco, luego soy unionista Para Unamuno, en aquel momento de su vida, vasco y nacionalista eran sinónimos y sus equivalentes en Irlanda eran los unionistas. La frase del escritor bilbaíno puede justificarse con varios argumentos. Unionistas irlandeses y nacionalistas vascos defienden el derecho de una población, más o menos homogénea culturalmente y asentada en una región, a separarse de un Estado. La diferencia sería que los unionistas, tras hacerlo, quieren unirse al británico. El levantamiento de Pascua de 1916 en Dublín despertó la simpatía vasca. Las fechas del Aberri Eguna, día de la patria vasca, y la conmemoración del levantamiento irlandés coinciden. Y en los años treinta, sectores radicales del nacionalismo vasco encontraron en Irlanda asilo y una segunda patria. En los años setenta, ETA e IRA establecieron relaciones de colaboración. Y posteriormente, sucesivas ramas políticas de ETA- -EIA, Euskadiko Ezkerra, Herri Batasuna- -entablaron también relaciones fraternas con el Sinn Fein. Las diferentes encarnaciones de HB han retenido esas relaciones hasta hoy. máticas cuando ellos buscaban el prestigio de los estadistas. En la crítica al proceso de Estella, el escritor vasco y ex presidente del Instituto Cervantes, Jon Juaristi, encontró inspiración en la obra de un escritor y ex ministro irlandés, Conor Cruise O Brien, permanente crítico del IRA y aliado temporal del unionismo norirlandés que rechazó el proceso de paz. Finalmente, la Iglesia vasca y el republicanismo irlandés hallaron en el sacerdote redentorista Alex Reid, que medió entre Gerry Adams y los nacionalistas irlandeses pacíficos en los prolegómenos del proceso de paz, un vehículo para canalizar el interés de fomentar un proceso vasco. Reid viajó regularmente al País Vasco en los últimos años para aplicar las lecciones irlandesas. Siempre que encuentra un interlocutor hostil, reconoce que a él también le irritaban los mediadores y pacificadores extranjeros que llegaban a Irlanda en el pasado, sin entender todas las sutilezas de su enredo. En el País Vasco se ha producido menos de un tercio de las víctimas mortales que en Irlanda del Norte. Sus ciudadanos no están separados ni por vecindarios ni por religión. En Irlanda del Norte, además del IRA, hay varios grupos terroristas. Y el problema criminal que subsiste se cobra aún más víctimas anuales que en el País Vasco. En el terreno militar Desde el punto de vista militar, hay rasgos comunes en algunos atentados y el uso de morteros de fabricación casera por ETA- -el llamado Jo- take -ha sido señalado por las fuerzas de seguridad como una importación vasca procedente del departamento de ingeniería del IRA. Se han detectado relaciones personales y tramas logísticas comunes entre IRA y ETA en el País Vasco, en Inglaterra, en Estados Unidos, en Latinoamérica, y posiblemente en los Balcanes, en operaciones compartidas de aprovisionamiento de armas. También, en el pasado, para entrenamiento, en Oriente Próximo. Desde la emergencia del proceso de paz en Irlanda, el País Vasco ha tenido un mayor interés en la evolución de lo que ocurría en la isla. El primer viaje internacional de Gerry Adams, antes de que el alto el fuego de 1994 le diera credibilidad en otras capitales, tuvo el País Vasco y Guernica como destino. La aparición de Elkarri como un grupo, que estudió en detalle el proceso de paz irlandés y promovió la idea de aplicarlo al País Vasco, fue el embrión de un Foro Irlandés, que estudió lo ocurrido en el proceso de paz. Aquel diálogo desembocó en el Pacto de Estella de 1998. Adams regresó al País Vasco para avalar con su presencia el proceso de Estella, aunque ya en ese tiempo los republicanos irlandeses se quejaban privadamente de las continuas demandas de sus amigos vascos, cuyos crímenes les creaban además dificultades diplo-