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42 Madrid JUEVES 28 7 2005 ABC Más de 15.000 fieles se acercaron ayer al monasterio de la Encarnación para venerar las reliquias de San Pantaleón. Volvió a cumplirse el misterio del santo, de cuya muerte se cumplieron ayer 1.700 años, y cuya sangre volvió a licuarse El milagro de San Pantaleón TEXTO: JESÚS BASTANTE FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Como cada año por estas fechas, la tranquilidad de las nueve agustinas recoletas que viven en el monasterio de la Encarnación, junto al Palacio de Oriente, se ha visto sacudida por la presencia de más de 15.000 fieles, quienes ayer acudieron a venerar las reliquias de San Pantaleón y a comprobar cómo, un año más, la sangre guardada en una ampolla, volvía a licuarse sin que se sepa la causa. En esta ocasión, se celebraba una fecha especial. Tal día como ayer, hace 1.700 años, San Pantaleón moría decapitado por dar testimonio de su fe, en tiempos del emperador Diocleciano. Parte de sus reliquias, que se conservan en la catedral italiana de Ravello, fueron donadas en el siglo XVII por el virrey de Nápoles a la ciudad de Madrid. Desde entonces, la víspera del aniversario del fallecimiento del santo, la sangre solidificada durante todo el año y guardada en una pequeña ampolla de vidrio dentro de una pirámide de cristal comienza a licuarse, en un proceso sobre el que la Iglesia no se ha pronunciado oficialmente. En cuanto al mundo científico, se conserva un documento fechado en 1724, en el que 13 médicos y teólogos confirmaban que, cada 27 de julio, coincidiendo con su festividad, la sangre se licúa sin que se sepa la causa Pese a ello, muchos fieles acudieron a venerar las reliquias y comprobar, mediante un circuito cerrado de televisión, cómo la licuefacción se llevaba a cabo. No es un proceso instantáneo to del año se conservan en una capilla situada detrás del retablo de la iglesia. Junto a los fieles, también se apreció una notable presencia de turistas, quienes acudieron a contemplar en la televisión (algunos durante horas) el proceso de licuefacción. Y es que el milagro de San Pantaleón es conocido mucho más allá de la Villa de Madrid. Un matrimonio norteamericano aseguró haber planificado sus vacaciones para poder estar aquí hoy. Nos hacía ilusión ver si era o no verdad el efecto de la sangre. Y, sí, era cierto En la misa mayor, celebrada a las siete de la tarde, Joaquín Martín Abad, recordó que las reliquias de este santo mártir nos remiten a dar testimonio público de nuestra fe, para que Cristo sea conocido, amado, seguido Médico y mártir San Pantaleón nació en Nicomedia (Asia Menor) a finales del siglo III. Como su padre, estudió Medicina, y llegó a ser doctor de la corte del emperador Maximiano. Tras su conversión al cristianismo y la muerte de su padre, Pantaleón comenzó a ejercer gratuitamente su profesión, curando a pobres y mendigos, lo que suscitó la envidia de sus colegas, quienes le denunciaron por ser cristiano y hacer magia ante el emperador. Pese a la orden de Maximiano, Pantaleón no quiso renegar de su fe, y fue torturado junto a otros compañeros. Finalmente, el santo murió decapitado el 27 de julio de 305, hace ahora 1.700 años. La urna con la sangre del santo se expuso ayer, como es tradición, una vez al año explicó el capellán del monasterio, Joaquín Martín Abad. Si se inclina la ampolla, el líquido se va acomodando a la forma del recipiente. Así, a última hora de la tarde del 26 de julio, la sangre ya parecía comenzar a licuarse, en un proceso que ayer ya podía verse por completo. Se espera que a partir de hoy la ampolla que guarda la sangre del santo vuelva a solidificarse. Cada media hora, los sacerdotes que atienden el culto del templo daban a besar a los fieles la otra reliquia de san Pantaleón, un hueso. Es un milagro. Yo vengo todos los años apuntaba una señora que acudió al templo a media mañana, y que quiso besar en dos ocasiones los huesos del santo, que durante el res-