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ABC JUEVES 28 7 2005 Madrid 41 La presidenta regional, rodeada de niños durante su visita a Cartagena de Indias (Colombia) EFE La pobreza y las redes de narcotráfico que ahogan a la población campesina han convertido a Cartagena de Indias en foco receptor de cientos de familias colombianas. La Comunidad de Madrid tiene abiertos varios proyectos de cooperación en esta ciudad colonial, que ayer visitó Esperanza Aguirre Cartagena de Indias, inicio del camino TEXTO: SARAH ALLER, ENVIADA ESPECIAL CARTAGENA DE INDIAS Colombia es aparentemente apacible, pero por dentro está hirviendo Con estas palabras se refiere Estela a la violencia que azota desde hace años a la población colombiana. Trabaja como profesora en uno de los proyectos de formación a mujeres que financia la Comunidad de Madrid en Cartagena de Indias, uno de los enclaves más paradisíacos de este país suramericano, y sabe que detrás de sus hermosas calles coloniales se esconden historias de represión y mucha pobreza. Ayer, la presidenta regional, Esperanza Aguirre, visitó la capital cartagenera en su tercer día de viaje oficial a Ecuador y Colombia. Su objetivo, ponerle rostro a los destinatarios de las ayudas, más de seis mil mujeres residentes en seis municipios del departamento de Bolívar. El programa tiene como principal objetivo atacar el analfabetismo y buscar alternativas laborales para estas mujeres, muchas de ellas convertidas en cabeza de familia. Estela conoce bien el funcionamiento del proyecto. Tiene a su cargo a decenas de mujeres colombianas que llegaron a Cartagena de Indias en busca de un horizonte para los suyos. Unas, víctimas de violencia doméstica. Otras, expulsadas de sus tierras por las redes del narcotráfico. Ahora parten de cero y tratan de recuperar el tiempo perdido aprendiendo a leer, a escribir y conociendo los secretos de la artesanía autóctona, que quizá podría convertirse en una alternativa de futuro. Aguirre, en la clínica de maternidad Rafael Calvo en Cartagena de Indias Les damos clases de lectura y las que no tienen ni siquiera Primaria aprenden a escribir con nosotras- -cuenta- Desde que arrancó el programa también estamos creando microempresas y las mujeres trabajan en talleres de cerámica, macramé, lana... todo lo que pueda servirles para trabajar más adelante Cada día pueden acercarse a estos centros 5 ó 6 familias, con 6 ó 7 miembros cada una en busca de oportunidades. Para Estela no es difícil ponerse en su piel. Ahora es educadora, pero hace ocho años llegó a Cartagena de Indias con lo puesto y dos hijas a su cargo. Mi EFE casa estaba en Buenventura pero me echaron de mis tierras. Te amenazan para que abandones y así se quedan con el terreno para cultivar cocaína y amapola Presión del narcotráfico En esta situación están decenas de familias colombianas, que dejan sus hogares por la presión de las redes de narcotráfico. Me sacaron una pistola y mandaron a casa una esquela con mi nombre. Estaba aterrorizada y al final decidí huir. No he regresado jamás. Estaba preparada, tenía estudios y pude salir adelante, pero hay muchas muje- res que no tienen nada y para ellas estamos trabajando La historia de Lidis, en cambio, nada tiene que ver con la extorsión campesina. Abandonó su hogar, en el departamento de Sucre, con 14 años. Mi padre no ganaba lo suficiente y busqué trabajo como empleada de hogar Ahora, 20 años después, ha encontrado en este proyecto una oportunidad para aprender. No pude ir a la escuela así que, aunque sea tanto tiempo después, me gusta ver cómo avanzo en lectura y en matemáticas La Comunidad de Madrid ha invertido 145.000 euros en este programa de formación femenina que funciona desde el pasado diciembre. El problema está ahora en buscar una salida comercial a los productos artesanos que se fabrican en sus talleres. Aquí no los podemos vender porque no hay dinero para comprarlos se lamentaba una de las mujeres implicadas en el proyecto. De momento, Esperanza Aguirre se ha comprometido a estudiar fórmulas para su salida comercial fuera de las fronteras colombianas. El hospital materno infantil Rafael Calvo, en Cartagena de Indias, también recibió ayer la visita de la delegación oficial de la Comunidad. El Gobierno regional aportará 160.000 euros a este centro para que pueda abrir una unidad de cuidados intensivos. El objetivo, frenar la mortalidad infantil, que aún se sitúa en el 7 por ciento de los recién nacidos, todos ellos hijos de familias sin posibilidades económicas. Ya por la tarde, la presidenta se reunió con jóvenes empresarios.