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32 Internacional JUEVES 28 7 2005 ABC Fidel Castro acusa a Estados Unidos de promover y financiar la disidencia en Cuba El dirigente cubano advierte a la oposición de la isla que no avanzará un milímetro más b La Comisión Cubana de los Dere- Bruselas insiste en el diálogo La Comisión Europea hace este balance de la suspensión de las sanciones a Cuba- -impulsada por España- -desde enero de 2005: Mayor contacto con la disidencia La Asamblea para la Promoción de la Sociedad Civil (oposición) se celebró por primera vez en muchos años. Más margen de maniobra y posibilidades de intervención para la UE La represión política del régimen cubano no se ha aliviado Los objetivos de esta postura son: la democratización pacífica de la isla, promoción de los DDHH y libertades y mejora del nivel de vida de los cubanos mico de EE. UU. y la subversión contra el Estado cubano Tres de los detenidos el viernes serán juzgados por dicha ley, informó la Comisión Cubana de Derechos Humanos. Esto es un grado de endurecimiento inesperado. Debemos estar preparados para un aumento de la represión política y social en Cuba advirtió su portavoz, Elizardo Sánchez. chos Humanos teme la aplicación de la Ley Mordaza a tres de los arrestados el viernes, que prevé penas de hasta 20 años de cárcel ABC LA HABANA. Con 79 años, Fidel Castro descargó toda su virulencia dialéctica contra la disidencia y EE. UU. en un discurso retrasmitido por las cadenas nacionales de radio y televisión que alcanzó las cuatro horas. Vestido con su uniforme militar verde olivo, desde el podio del teatro capitalino Karl Marx, y con motivo del Día de la Rebeldía Nacional -que conmemora el 52 aniversario del asalto de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, génesis de la ola revolucionaria que precipitó la caída del dictador Fulgencio Batista- Castro, ante 5.000 personas, se refirió por vez primera a los incidentes protagonizados por la disidencia el 13 y el 22 de julio. Las autoridades cubanas detuvieron el viernes a 33 miembros de la Asamblea para la Promoción de la Sociedad Civil (APSC) que se manifestaron en la Embajada francesa en La Habana para exigir la libertad de los presos políticos. El Comandante calificó a los anticastristas como mercenarios comprados por EE. UU. a quienes advirtió que el pueblo revolucionario no les permitirá avanzar un milímetro más Fidel Castro no dudó en definir como mafia a los aproximadamente 650.00 exiliados cubanos que residen en el sur de Florida. La publicitada disidencia cubana no existe más que en su mente calenturienta sentenció. Así, el dictador acusó a la APSC de recibir ayuda y financiación de la Oficina de Intereses de EE. UU. en la Habana. La Administración Bush habría invertido 100 millones de dólares en la subversión y desestabilización de la isla, en palabras de Castro. Asimismo, las acusaciones del líder cubano fueron más allá e insistió en que EE. UU. esta creando un dispositivo militar intervencionista para frenar el movimiento político en América Latina. Hace dos o tres días 400 soldados norteamericanos entraron en Paraguay, ¿qué hacen allí? se preguntó Castro ante el auditorio. Por su parte, miembros de la oposición expresaron su temor por la posible aplicación de la Ley Especial 88 o Ley Mordaza que establece penas de hasta veinte años de prisión contra quien colabore con el embargo econó- El presidente cubano durante su discurso en el teatro Karl Marx de La HabanaREUTERS EL CABREO UNIVERSAL CARLOS ALBERTO MONTANER l breve discurso de Castro (apenas cuatro implacables horas) en conmemoración de otro aniversario del asalto al cuartel Moncada, ocurrido el 26 de julio de 1953, ha logrado el extraño milagro de cabrear a todo el mundo: las representaciones extranjeras que esperaban, no se sabe por qué, una señal de tolerancia con la oposición democrática, los familiares de las víctimas del remolcador 13 de marzo que soñaban con que el Comandante pidiera perdón por el asesinato de 37 personas cometido el 13 de julio de 1994 por la fuerzas de Seguridad, y hasta los miembros del aparato, condenados a estar en el recinto, a quienes se les había asegurado que sería un discurso de 45 minutos. Pero quienes más disgustados quedaron fueron los venezolanos y los propios cubanos. Los primeros, porque Castro anunció que desde el 2004 unos misteriosos Reyes Magos, o sea, Chávez, a quien no nombró, están subsidiando a Cuba muy generosamente, lo que ahora le permite al go- E bierno de La Habana comprarle a China mil autobuses, restaurar y dotar de equipos sofisticados a 50 grandes hospitales y más de 800 consultas de dentistas, mientras se reconstruyen las centrales eléctricas y una buena parte de la infraestructura sanitaria del país. El total de estas donaciones venezolanas a Cuba, encubiertas como créditos irrecuperables, se calculan entre cuatro y cinco millones de dólares diarios, una cifra descomunal que sólo se entiende por la bonanza de los precios del petróleo. Al mismo tiempo, es esa ayuda la que explica el desdén con que Castro trató a la Unión Europea y a Estados Unidos cuando ofrecieron respaldo tras el paso del huracán Denis: ¿para qué unos cuantos dólares o euros cuando cuenta con la chequera sin fondo de Chávez? Naturalmente, en Venezuela, donde cada día que pasa hay más pobreza, y en donde los servicios públicos tienen un nivel africano, los venezolanos se preguntan por qué tienen ellos que pechar con el desastre cubano sin antes solucionar el propio. Dentro de Cuba el discurso fue un chorro de saliva fría. Ni un solo síntoma de rectificación o de sentido común: exactamente la misma ridícula cantinela de casi medio siglo, con los mismos culpables de siempre (el capitalismo, los norteamericanos y los demócratas de la oposición) Por otra parte, nadie creyó que habrá alivio a los infinitos problemas que padece el país, porque la experiencia les ha enseñado a los cubanos que el socialismo es una máquina implacable de destruir bienes de equipo y de arruinar servicios. Antes de dieciocho meses toda esa infraestructura que hoy se repara será de nuevo una cosa polvorienta, destrozada por la incuria de la burocracia. Los pobres soviéticos enterraron cien mil millones de dólares a lo largo de tres décadas para que Cuba pasara de ser uno de los primeros países de América a convertirse en uno de los últimos. A la pobre Venezuela no le irá mucho mejor. Castro acabará por arrebatarle a Chávez hasta su locuacidad de papagayo tropical. Lo dejará sin plumas y sin cacareo.