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12 Nacional LA POLÉMICA TERRITORIAL TORMENTA POLÍTICA EN CATALUÑA JUEVES 28 7 2005 ABC AUTOGOBIERNO as tendencias localistas, tal vez reacción minimalista a la mundialización, adquieren entre nosotros caracteres patológicos. Fruto acaso también de la crisis desvertebradora que amenaza a nuestra Nación. No hay mal que no se aspire a resolver mediante el mágico procedimiento del autogobierno. Casi nadie se atreve a preguntar por el titular de tan fantasmagórico derecho o por la efectividad de las bondades del expediente. La Constitución ya no sirve porque limita el autogobierno. No hay Comunidad que se precie que no aspire a las mayores cotas de autogobierno, abriendo una competencia fatal en pos de un sueño localista. Pero, ¿y el autogobierno de España, sometido a la doble presión de las competencias europeas y del regionalismo? IGNACIO SÁNCHEZ Porque, si el autogobierCÁMARA no es un bien, ¿por qué se convierte en un mal cuando el sujeto es España? O, puestos a autogobernarnos, ¿por qué el titular ha de ser Galicia y no, pongamos, Pontevedra o Ribadeo? En realidad, no asistimos a una propensión descentralizadora sino al ensayo de disolución nacional. Es un proceso de sentido único, cuyo fin natural es el separatismo. Cuanto menos España, mejor. El paso siguiente será el cantonalismo o el municipalismo. En contra de toda evidencia, se pretende que cuantas mayores sean las competencias de las regiones, mejor se verán garantizados los derechos de los ciudadanos. Se presenta como diatriba contra España y su Estado lo que no deja de ser una proliferación de particularismos en contra del interés general. El bien común es la primera víctima del autogobierno Sus entusiastas parecen presuponer que siempre será mejor ser gobernados por un paisano ignorante o corrupto que por quien viene de fuera del terruño aunque sea sabio y honrado. Las ideologías dejan su paso a las identidades. La aldea deja de ser global, se aleja la razón y vuelve la tribu. No importa que, en un extravagante viaje de ida y vuelta, haya que coordinar después las funciones que previamente se han segregado y descoordinado. Nada puede parar el frenesí de reformas estatutarias. Todas las regiones quieren ser naciones o comunidades nacionales, aunque haya que retorcer la letra y el espíritu de la Constitución, la verdad histórica y el buen sentido. Entre la alianza de civilizaciones y la guerra de aldeas, caminamos, entre sonrisas y buenas palabras, hacia la disolución del Estado y de la Nación. Sólo nos acordamos del Estado, de la solidaridad y de la coordinación cuando nieva o cuando el fuego hace pasto de los bosques. La naturaleza corrige a la mala política. Puestos a reformar la Constitución, acaso convendría limitar los excesos particularistas del Estado de las Autonomías y reducir las competencias autonómicas. O fortalecer un Estado anoréxico y menguante. O reformar la Ley Electoral para acabar con las insoportables imposiciones de los nacionalistas. ¿Quién es el titular de ese taumatúrgico derecho al autogobierno? ¿Qué hay de malo en el autogobierno democrático de España? Al fin y al cabo, la lógica del autogobierno conduce al individualismo radical. No hay más perfecto autogobierno que la anarquía. L La crisis amenaza la estabilidad del pacto con Zapatero en plena negociación presupuestaria Rajoy culpa al presidente por prometer que no tocaría ni una coma Montilla al pedir que el debate estatutario no se sitúe en la historia. Debe situarse en el aquí y en el ahora y ser constitucional I. VILLAR C. DE LA HOZ MADRID. La crisis abierta en el proceso de reforma del Estatuto catalán, que ha puesto de manifiesto profundas diferencias en el seno del gobierno tripartito (PSC- ERCIC) amenaza con traspasar las fronteras de la Comunidad. Además de tratarse de una reforma estatutaria de enorme calado- -en la que el presidente del Gobierno hizo descansar desde un principio su modelo de reformas territoriales- -que puede afectar a Leyes fundamentales del Estado, una crisis del Gobierno autonómico catalán podría tener también su traducción en el Ejecutivo central, dado que la estabilidad parlamentaria de Rodríguez Zapatero depende de una alianza casi calcada del actual tripartito catalán. A ello hay que añadir un calendario poco propicio para el jefe de un Ejecutivo que ya negocia con sus socios- -ERC e IU- -los Presupuestos del Estado para 2005 desde hace semanas y que, a la vuelta de vacaciones, deberá acelerar la búsqueda de estos apoyos antes de que venzan los plazos de tramitación parlamentaria. Así, el acuerdo con los independentistas catalanes no se presenta nada fácil, salvo que pongan encima de la mesa una serie de partidas económicas para la Comunidad que ERC pueda rentabilizar políticamente a su favor. b Sevilla respalda a samente los que pudieran poner ellos. Ahora, los populares catalanes son testigos privilegiados de cómo los socios del tripartito se tiran los trastos a la cabeza y se enredan en una controversia en la que ha intervenido hasta el Gobierno. Así, el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, justificó la negativa del propio PSC a rubricar un acuerdo si se habla de derechos históricos con el poco discutible argumento de que irse a 1700 para buscar fundamentos a la reivindicación de la competencia de aeropuertos, la verdad que es cuanto menos pintoresco El debate sobre el Estatuto, prosiguió ayer el ministro en El Escorial, en donde participó en un curso de verano, no debe situarse en la historia. De- Saura, aún optimista, confía en que la reforma catalana sea la solución para el País Vasco be situarse en el aquí y en el ahora y en las competencias que se piden, en la financiación que se pide y en las definiciones que se piden aquí y ahora, que han de ser constitucionales Montilla intentó rebajar ayer la tensión al recordar que la propuesta de reforma no ha salido ni de la comisión y tiempo habrá hasta que llegue a las Cortes. Y es que la pretensión socialista de que el Estatuto catalán hubiera sido de los primeros en pasar por el Congreso parece que se complica, salvo que un acuerdo de última hora y una agilización in extremis permita tomar la delantera a la reforma valenciana. Aprobada ésta en el parlamento autonómico, podría llegar a debatirse en la Cámara Baja a finales de año. Así, el referente no sería tanto el modelo catalán como el valenciano. Precisamente, el consejero de Relaciones Institucionales y Participación de la Generalitat, Joan Saura, apeló a esta circunstancia cuando, a modo de justificación, indicó que un Estatuto catalán fructífero Debates coincidentes De la importancia de la negociación presupuestaria da idea la negativa del primer secretario del PSC y ministro de Industria, José Montilla, a que ambos debates coincidan en el tiempo en el Congreso, lo que dificultaría, sin duda, el diseño de las cuentas del Estado para el año que viene. Así, si se constipa Cataluña (dando la vuelta al argumento que usan los nacionalistas catalanes) el catarro puede afectar a Moncloa. De momento, quien puede permitirse el lujo de ver esta crisis con cierta tranquilidad y distancia es el PP, que si bien apostó por incorporarse a la ponencia que estudia la reforma del Estatuto catalán, también lo hizo con la confianza de que aparecerían muchos escollos, y no preci- Maragall y Mas se reunieron ayer en el Palau de la Generalitat