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4 Opinión JUEVES 28 7 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil CIEN DÍAS EN ROMA B MÁS GRIS QUE BLANCO L Libro Blanco sobre la reforma del marco regulatorio de la generación eléctrica en España, presentado el pasado martes, parte de la idea de que el sistema eléctrico español muestra serias deficiencias y hay que introducir reformas urgentes al proceso de liberalización iniciado en 1997. El diagnóstico de la situación que dibuja el estudio del catedrático Ignacio Pérez Arriaga va acompañado de una serie de medidas que merecen una serena reflexión. En primer lugar, el informe, largamente esperado y vendido en un principio por el Ministerio de Industria como la base de la reorganización futura del sector- -el bálsamo de Fierabrás que sanaría los males del sistema- presenta una deficiencia conceptual que lo invalida en buena parte: si lo que se pretende es apostar por la culminación del proceso de liberalización iniciado hace cinco años con la aprobación de la ley del Sector Eléctrico, la propuesta de incrementar el intervencionismo público para limitar el poder de las grandes empresas supone una pura contradicción respecto a los objetivos últimos del estudio. Podría tenerse la impresión de que se propone un cierto retorno a algunos rasgos de aquel ya antiguo Marco Legal y Estable del que muchos expertos ironizaban que no era ninguna de las tres cosas. Entre las múltiples recomendaciones sugeridas en el informe, y con el fin expreso de animar la competencia, se establecen una serie de medidas que, paradójicamente, dibujarían un paisaje distorsionador del modelo de competencia que ha hecho de España uno de los países pioneros en Europa en la apertura del sector eléctrico. El Libro Blanco propone limitar el mercado de las empresas, tratando siempre de asimilar éste a un supuesto abuso del mismo. Así, se propone establecer una cuota máxima para limitar la capacidad de producción que las eléctricas negocian en el mercado (pool) lo que en la práctica se traduciría en una venta de energía mediante contratos regulados o en una transmisión voluntaria de activos. En definitiva, una expropiación de valor a compañías españolas privadas y cotizadas. El propio promotor de la iniciativa, José Montilla, se ha distanciado del informe y el Ministerio de Industria ha recordado su carácter no vinculante lo que pone de mani- E fiesto hasta qué punto el Libro Blanco nace herido de muerte: en el mejor de los casos, y después de que lo examine la recién remozada Comisión de la Energía, el Gobierno decidirá, a finales de año, si hace caso o no de algunas recomendaciones contenidas en el informe, de casi 600 páginas. En definitiva, que lo que se gestó como instrumento fundamental para poner orden en el sector, se presenta ahora como un elemento más de debate y discusión, sin mayores expectativas. La reacción oficial del ministerio al documento diluye el valor real de un Libro Blanco que parece no contentar al Ejecutivo y que ha provocado el firme rechazo de las compañías eléctricas. Para un viaje como éste, no hacían falta alforjas. El sector eléctrico, pese a ser uno de los pilares fundamentales de nuestra economía, presenta serias deficiencias estructurales. No se han incentivado las inversiones, ni en producción ni en distribución, pese a lo cual se han inyectado más de mil millones de euros en los últimos cuatro años. Por otra parte, cualquier proyecto energético se enfrenta a un proceloso mar de trabas administrativas y ambientales, que el poder político renuncia a racionalizar y simplificar. La solución es compleja, pero ésta no se consigue limitando la libertad de gestión de las empresas ni con medidas obvias, como la necesidad de aumentar las interconexiones con Francia, incentivar las energías renovables o cumplir con el Protocolo de Kioto. Tampoco desplazando al consumidor los problemas del sistema, apostando por un incremento de tarifas para que éstas reflejen los costes reales. Respecto a la energía nuclear, el Libro Blanco aboga por establecer un régimen económico especial para las centrales nucleares, reduciendo paulatinamente los incentivos para producir a máximo tiempo y a plena carga. Soluciones que pasan de puntillas sobre el problema de fondo: cultivar lo verde, sin matices, puede ser políticamente correcto, pero supone un anacronismo absurdo en los tiempos que corren. Lo lógico sería autorizar una prolongación de la vida de las centrales nucleares, por ser una alternativa factible, con bastantes más ventajas que inconvenientes. En definitiva, el Libro Blanco- -manual de propuestas más voluntaristas que eficaces- -tira a gris oscuro. Otra oportunidad perdida. ENEDICTO XVI cumple hoy cien días de pontificado. Discreto y ajeno a la escenografía y las muestras de fervor popular que, hasta el último momento, rodearon el pontificado de su antecesor en la silla de Pedro, el Papa termina hoy sus vacaciones en los Alpes para afrontar un curso en el que reformará la estructura de la Curia y publicará su primera encíclica programática. Será entonces cuando los fieles puedan percibir la talla espiritual de un Pontífice cuya elección fue saludada con prejuicios y grandes dosis de intolerancia, y comprobar la hondura de su mensaje, que adelantará, a mediados de agosto y ante millones de jóvenes, en la Jornada Mundial de Colonia. El Papa silencioso se prepara para dirigirse al mundo tras cimentar, durante tres meses de trabajo callado, los altavoces del Vaticano. Benedicto XVI AFP CRUCE DE CAMINOS OS reuniones necesitó ayer Maragall para tratar de recomponer con ERC el entendimiento necesario para que, mañana y en comisión parlamentaria, salga adelante el proyecto de reforma del estatuto catalán. Tras su segunda entrevista con Carod- Rovira, que amenaza en voz baja con sabotear el proceso, el presidente de la Generalitat se entrevistó con el líder de CiU, con el que el día anterior había despachado largo y tendido el presidente de ERC. Las dimensiones del galimatías son considerables, directamente proporcionales a las dificultades de los partidos catalanes para ponerse de acuerdo, por encima y por debajo de la mesa, sobre un texto lastrado por las exigencias irrenunciables del nacionalismo. Unas van, otros vienen y Maragall, en medio, los ve pasar. A algunos, hasta dos veces. D LONDRES BIEN VALE UNA FOTO E S conocida la frase de que París bien vale una misa Gracias a ella el hereje Enrique de Navarra se hizo rey de la católica Francia. Por lo visto, su enseñanza ha cosechado varios siglos después un aventajado alumno en el presidente Zapatero. De hecho, ha cambiado París por Londres y la misa por una rectificación de calado acerca de las causas del terrorismo islamista. Decir- -como ha dicho- -que las agresiones terroristas sufridas por España y el Reino Unido son consecuencia de un terrorismo global que golpea sin más causa que su propia perversión fanática es algo más que un simple giro de análisis pragmático. Es un cambio que deja en mal lugar a quien había mantenido con mayor o menor intensidad argumental que el 11- M tuvo detrás el estímulo de la guerra de Irak. Muchos serían los que le hubieran agradecido una reflexión así en las horas posteriores a los atentados de Madrid. Entonces, por ejemplo, podía haber exhibido la altura de miras que tuvo la oposición conservadora británica ante los atentados de Londres. Es más, si hubiese actua- do así y hubiera sido capaz de retardar la salida de nuestro contingente en Irak para despejar cualquier duda acerca de sus verdaderas intenciones en este asunto, a buen seguro que ahora no sonaría el apoyo ofrecido por Blair a su propuesta de Alianza de Civilizaciones como una simple coincidencia anecdótica. Sobre todo si tenemos en cuenta que su homólogo británico ha insistido en que permanecerá en Irak para cerrar la puerta a cualquier especulación al respecto, ya que el Reino Unido nunca aceptará que su política sea marcada de un modo u otro por el chantaje del terrorismo. Algo, por cierto, que podía haber hecho suyo el presidente Zapatero cuando visitó Túnez o, sin ir más lejos, hace tan sólo unos días, cuando explicó que los atentados de Londres tenían su razón de ser en un mar de injusticia universal Con todo, obtener una foto con Tony Blair en el 10 de Downing Street es un salto cualitativo evidente. Sustituir al bolivariano Chávez por el premier británico acerca, por fin, a nuestro país a un entorno homologable en términos de estética política. EN CUARENTENA E STUVO moderado el candidato socialista a la presidencia de la Xunta de Galicia durante su discurso de investidura. Emilio Pérez Touriño apostó por la serenidad institucional y las declaraciones solemnes en la presentación de su programa ante diputados y ciudadanía, pero habrá que esperar hasta mañana- -cuando suba a la tribuna su socio de gobierno, el nacionalista Anxo Quintana- -para atar cabos sueltos y anudar la red sobre la que en los próximos años realizarán arriesgados ejercicios de equilibrio los dos partidos gallegos. Discurso en cuarentena hasta que el BNG lo corrija y pase a limpio. La última palabra está en el aire, sobre la red.