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58 Espectáculos MIÉRCOLES 27 7 2005 ABC POP Cibelle y X Alfonso Músicos: Cibelle (voz) Felipe Pagani (guitarra) Kita Steuer (bajo) Vladimiro Carboni (batería) Kristian Craif (electrónica) Artista invitado: X Alfonso (voz) y su banda, Lugar: Centro Cutural Conde Duque. Fecha: 25 de julio. JAZZ Festival de San Sebastián Conciertos de Joe Cocker y Amos Lee. Lugar: Plaza de la Trinidad de San Sebastián. Fecha: 25 de julio BOSSA, SAMBA Y ELEGANCIA ELECTRÓNICA PABLO MARTÍNEZ PITA LOS EXTREMOS NO SE TOCAN IÑAKI ZARATA H ra la noche de los sonidos exóticos. Primero apareció X Alfonso, un artista cubano cuyo extraño nombre adquiere hoy notoriedad por haber sido uno de los autores de la música de la película Habana blues y después Cibelle, una mujer que representa a la corriente electrónica brasileña. X Alfonso lleva consigo un numeroso plantel de músicos, sobre todo percusionistas, para dar ese aire de buen rollito bailongo con su mezcla de hip- hop, rock y son caribeño. Sin embargo, la respuesta de los presentes fue más bien fría. No era exactamente el público juvenil y colorista que suele acudir a este tipo de espectáculos, y que con sus naturales ganas de algarabía, se fijan más en seguir el ritmo con sus cuerpos que en la estricta calidad musical de lo expuesto. No casaba bien, en consecuencia, con lo que se venía luego encima. La música brasileña es como una esponja que absorbe cualquier influencia y la hace propia. Mientras por aquí seguimos haciendo ruido de forma maquinal, ellos se dedican a otra cosa. Sólo había que escuchar lo que hizo Cibelle con el tema About a girl de Nirvana, para entender que en sus manos cualquier cosa es posible. Su estilizada figura se adueñó del escenario merced a una simpatía llena de naturalidad. Jugando con los micrófonos, el eco, su voz limpia y sensual, los efectos electrónicos y los instrumentos orgánicos, crea una amalgama que puede servir tanto para bailar como para escuchar con atención para apreciar todo su esplendor. Fue la cantante del grupo Suba, y con sólo un disco de larga duración en el mercado, ya se ha situado en la vanguardia de un país cuya competencia en el aspecto musical no admite comparaciones. A la espera del segundo CD completo que aparecerá en septiembre, acaba de editar un EP, que cuenta con la canción que más animó al respetable, Noite de Carnaval También advirtió que el tema Train basado en el ambiente gris del Metro de Londres, adquiría estos días un nuevo significado. El estricto horario impuesto en estos conciertos indica que hay que acabar a las doce, pero tanto ella como el público se quedaron con ganas de más. E ablan las cifras oficiales de 3.350 asistentes al concierto de Cocker en la Trinidad, así que el Mad Dog reventó el taquillaje. Aunque quien dio la cara primero fue el mucho más joven, mucho más flaco y mucho más pureta, musicalmente hablando, Amos Lee. El chico es una perita en dulce que ojalá no se malogre con el excesivo manoseo que está sufriendo por la industria con su disco de debut. Se acompaña de gentes muy similares al de Filadelfia en edad, aspecto e inclinaciones estilísticas: Nate Skiles a la guitarra y mandolina, Freddie Berman en la batería y Jaron Olevski a la guitarra bajo. Seen It All Before Listen el blues Dreamin el country Bottom Of The Barrell la balada Keep It Loose, Keep It Tight el folkpop de Love In The Lies la más rockera Dirt los falsetes de Jails and Bombs la animadilla Dog And A Chain la balada Colors o la neofolkie Night Train compusieron un set agradable, tradicional, correcto, para nada nuevo o renovador, como está intentando hacer creer la amplia campaña comercial que aúpa al chico. Aún hubo un ramillete final de canciones, rematado con Change Is Gonna Come Una declaración de intenciones que nada tiene que ver con su sentido amor por lo retro. Lee es agradable, fresco, una promesa a tener en cuenta. Joe Cocker puso después la plaza patas arriba cuando desplegó su alto show de dos tecliss frente a frente en las alturas, dos animosas y sexys coristas, un guaperas saxofonista, una tentadora bajista morena, guitarra y batería. El viejo gruñidor de Sheffield ya no monta tanto número epiléptico se ha calmado; apenas si da algunos saltitos para enfatizar los finales de canción. Y mantiene la ronca capacidad gu- Joe Cocker, durante su actuación en el Jazzaldia tural de una voz que con el paso de la edad parece más rota y en consecuencia igual de eficaz para entonar trances soul- pop. Su listado fue como un karaoke de lujo: escoge gemas de la historia de la música popular anglosajona y las pasa por su particular filtro vocal y por el repaso instrumental de un esquema grupal que escora hacia lo que los yanquis definen acertadamente como AOR (música orientada al público adulto) Desde luego pocos jóvenes se veían en la abarrotada y entusiasmada plaza. El hit parade versionado contó con composiciones de lujo: Chain Of Fools Feeling Alright When The Night Comes What s Going On PABLO F. QUIZA Up Where We Belong I Keep Forgetting Pride (de U 2) You Can Leave Your Hat On y otras a las que el viejo Joe saca partido oportuno u oportunista, según se mire. Más polémicas son sus revisiones de clásicos juveniles de su época. La frescura del Summer In The City de Lovin Spoonful la pantanosa versión que hiciera Credence Clearwater Revival con I Put a Spell On You el descaro adolescente de Box Tops con The Letter pierden su alta gracia original al cocinarlas con exageraciones festivas, efectivamente muy AOR. Mejor parado queda el veterano en su resultón soul blanco de Unchain My Heart Y la pregunta del millón: With a little help of my friends? Pues, amigo Joe, fue lo más fatuo de la velada, con una intro demasiado larga, con un trance vocal que es de agradecer, pero bajo un arreglo exageradamente artificial en el que el guitarra se asomó casi al ¡hard rock! Por ahí podría adivinarse el flanco decadente de Cocker, precisamente en su título de oro, tomado a los Beatles. Usar una canción así durante cuatro decenas de años conlleva obvios riesgos. Más digna pareció la también versión beatle She came in trough the bathroom window ya en el bis, y el clásico Cry me a river Y mister Cocker se despidió dignamente minimal y romántico en You are so beautiful Como Burdon, Joe es otro casi abuelete rock que salva aún los muebles, correctamente comercialote.