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24 MIÉRCOLES 27 7 2005 ABC Internacional El primer ministro británico, Tony Blair, responde a los periodistas durante la rueda de prensa de ayer en Downing Street AFP Blair propone prolongar las detenciones y usar las grabaciones telefónicas como prueba Sube la popularidad del primer ministro aunque la población relaciona los atentados con la guerra de Irak b La Policía británica localiza un vehículo que pudo ser usado por uno de los terroristas y halla gran cantidad de posibles explosivos en un piso de Londres EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Tony Blair consiguió ayer salir airoso de la primera rueda de Prensa larga que mantenía desde los ataques del día 7 y de los atentados fallidos del 21. La mayor parte de las preguntas intentaron forzar al primer ministro británico a que reconociera al menos que la guerra de Irak ha avivado el terrorismo internacional en sus acciones. Blair no llegó a negarlo, pero prefirió insistir una y otra vez en que pronunciarse en ese sentido es dar una justificación a quienes ponen las bombas. Es tiempo de acabar con las excusas- -manifestó- hoy es Irak y Afganistán, como antes del 11- S lo fue Palestina, y mientras dicen que lo que les preocupa es Irak se produce la obsceni- dad de gente decente muerta en las calles iraquíes, o también en Turquía y Egipto, que nada tienen que ver con aquella guerra No podemos ceder ni una pulgada a los terroristas concluyó. Indicó que el 11- S fue para él como un despertador; también lo fue para otros, pero muchos permanecieron despiertos sólo algún tiempo, luego se dieron la vuelta y volvieron a quedarse dormidos Apoyos laboristas Con toda esta argumentación, Blair hacía frente a la opinión mayoritaria de la población británica de que la participación en la invasión de Irak ha aumentado el riesgo de ataques como los registrados en Londres, criterio apoyado el 64 por ciento de los ciudadanos, según una encuesta publicada ayer por The Times. Pero el sondeo también demostraba que, como resultado de esos mismos atentados, la popularidad del primer ministro ha aumentado y ha crecido el apoyo, sobre todo entre los votantes laboristas, para que complete su mandato y no propicie su suce- sión antes de concluir la legislatura. Así, de acuerdo con esa encuesta, la popularidad de Blair, sin ser extraordinaria, se ha situado en 5,55 puntos, la segunda más alta en los últimos años, sólo por detrás de los 5,75 que obtuvo justo tras la caída de Bagdad a manos de las tropas aliadas. A principios de este año, su popularidad había bajado a 5,07 puntos. Consciente de ese apoyo, Blair anunció la posibilidad de medidas más extremas en la lucha contra el terrorismo, que deberían incluirse en la legislación que tiene que aprobar el Parlamento en otoño. Entre ellas citó la conveniencia de poder usar como prueba en los juicios las conversaciones telefónicas grabadas y alargar hasta tres me- La posibilidad de que los terroristas fugados preparen otra ola de explosiones preocupa a Scotland Yard ses la detención sin pruebas de sospechas de terrorismo, periodo ahora limitado a dos semanas. Estos dos puntos no cuentan de momento con el apoyo de la oposición, que se ha comprometido a buscar el consenso y ha expresado su aceptación de los tres nuevos delitos anunciados recientemente: incitación indirecta a la comisión de actos terroristas, dar o recibir entrenamiento en el uso de sustancias peligrosas y participar en actos preparatorios para el terrorismo. En cualquier caso, tanto los conservadores como los liberal- demócratas volvieron a escenificar ayer su unidad, en las visitas que realizaron sus respectivos líderes, Michael Howard y Charles Kennedy, a Downing Street, donde mantuvieron una sesión de trabajo con Blair y dirigentes musulmanes. Redadas de la Policía Mientras tanto, las fuerzas de seguridad siguen rastreando con urgencia diferentes lugares de Londres, apremia-