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ABC MIÉRCOLES 27 7 2005 Opinión 7 caer en la cuenta de la gravedad de la situación: hay en efecto, aun reconociendo que se ha hecho un meritorio esfuerzo por reducir al menos su número, en el momento actual del proyecto muchos problemas de constitucionalidad que sólo falsamente pueden ser resueltos de modo verbalista afirmando la voluntad de constitucionalidad del intento, por muy flexiblemente que se interprete el marco constitucional. Lisa y llanamente, este proyecto necesita de serias correcciones para observar el dintel constitucional. Lo deseable sería que esas correcciones se hicieran antes de la aprobación del proyecto en el Parlamento catalán. Si ello no ocurriese así, la oportunidad para verificar el ajuste correspondería a las Cortes Generales. No olvidemos que el estatuto de autonomía es una norma también estatal, y que no lo es de cualquier tipo, sino, como hemos dicho antes, de carácter cuasi constitucional; por ello las Cortes no pueden renunciar, pese a quien pese, a ejercer su competencia de revisión parlamentaria de la corrección del estatuto. No se trata de una intervención de las Cortes propiamente política, en el sentido de partidista o ideológica, sino institucional, llevando a cabo el control de constitucionalidad parlamentaria de la iniciativa de reforma estatutaria. LA ESPUMA DE LOS DÍAS AGUA, FUEGO, VOTOS, LEYES S CARLOS KILLIAN ble acerca de la obligatoriedad de conocer el catalán, puesto que, sea cual sea la efectiva voluntad de los autores de la propuesta, sobre cuya voluntad no abrigo reserva alguna, al fin, se lleva a cabo en un texto jurídico, de modo que dicha obligación no puede constreñirse a un terreno meramente programático o moral La cuestión ¿qué hacer con el texto estatutario? sólo cabe ser respondida si se formula adecuadamente como pregunta previa la de ¿qué se puede hacer? Lo primero es Lo que debería quedar claro es que la adecuación estatutaria a la Constitución (su adecuación a la voluntad política de la comunidad autónoma queda asegurada en virtud de la intervención obligada del cuerpo electoral, que es el que finalmente ratifica o no el proyecto de estatuto) es una exigencia que obliga a los poderes del Estado, incluyendo a las Cortes Generales y, en su caso, en una intervención exclusivamente técnica, al Tribunal Constitucional, ante quien se podría, y debería, impugnar el Estatuto de autonomía, si se entendiese por los órganos legitimados al efecto que se incurría en inconstitucionalidad. Como viene mostrando la experiencia constitucional, y ha quedado corroborado recientemente, lo que es evidente es que en nuestro Estado de Derecho no hay lugar para espacios exentos o supuestos privativos a los que no llegarían ni la fundamentación ni los límites constitucionales. Así pues, ni el Estado de Derecho conoce lagunas ni la seguridad jurídica excepciones. El respeto al Derecho sólo se puede exigir si se comienza, más en el terreno fundacional, observándolo. PALABRAS CRUZADAS ¿El talante de ZP se quedó en la Sierra de Guadalajara? EL JUEGO DE LA SEDUCCIÓN O nos engañemos todos aquellos que no encontramos la más mínima gracia en los azules ojos de nuestro presidente y que nos aburrimos soberanamente con tanto discurso inconsistente y repetitivo. Es un gran seductor de la política y las cenizas de Guadalajara apenas lo han manchado ligeramente. Queda mucha historia de amor entre ZP y esa parte de la opinión pública encantada de haberle conocido. En realidad, los raros somos los demás, los inmunes a su atractivo. Nos ponemos demasiado intelectualesante el personaje, y así no hay forma de reconocer sus cualidades. Como todos los grandes seductores, Zapatero sabe decir en cada momento aqueEDURNE llo que los demás quieren oír. Por eso llegó URIARTE al poder. No lo eligieron para que tomara decisiones, más bien para que fuera algo menos resolutivo que Aznar. Su misión era adular los oídos del pueblo y ese eficaz montaje del talante ha sido el instrumento. Dice que adora a los ciudadanos, que los comprende y ayuda, y ellos se dejan querer. Es un maestro del populismo. Y aunque me sorprende su repentina falta de reflejos en Guadalajara, creo que hay embeleso para rato. Y durará mientras el país no se le caiga a pedazos, perspectiva que algunos pesimistas no descartamos. Quizá sea la clarividencia que nos da nuestra frialdad sentimental. LA MÁSCARA CALCINADA O del (buen) talante del presidente del Gobierno siempre fue como una patraña para incondicionales, poco más que una fingida mascarada retórica. No es prudente adornarse de virtudes exigibles, ni hacer ostentación de bondades. De lo que se es, no se presume. Los alardes suelen presagiar carencias. Tampoco es posible engañar, o, si se prefiere, halagar, todo el tiempo a todos. Si alguien dice que a sincero no le gana nadie, conviene ponerse en guardia y desconfiar. Por lo demás, ya se sabe de qué está empedrado el camino del infierno. El (buen) talante de la proximidad a los ciudadanos ha quedado reducido a I. SÁNCHEZ cenizas estivales, bajo la forma de tarCÁMARA días declaraciones semiclandestinas, junto a un grupúsculo exiguo de alcaldes del partido, y ante un erial desierto y calcinado. Los incondicionales seguirán fascinados, aunque su número probablemente descienda, pero los crédulos condicionales habrán comprobado la caída de la careta chamuscada o verán la máscara del (buen) talante calcinada en los bosques de Guadalajara. Acaso tarden las encuestas en dar cuenta del proceso, mas no dejarán de hacerlo. Unos verán el (buen) talante chamuscado; otros, calcinado; ninguno indemne. N L ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate CHRÖDER ganó la última vez gracias a la inundación veraniega en Dresde: debe andarse con cuidado Angela Merkel durante el mes de agosto. Sin embargo, el PP iba a ganar- -tal vez con holgura- -el 14- M, a pesar del Prestige de hecho le fue muy bien en las elecciones locales y regionales. Catástrofes y accidentes no son agentes autónomos, pero la reacción ante la emergencia es el síntoma de una forma de estar en política. Zapatero no perderá las próximas generales por culpa del incendio. Las perderá, supongo, por otras razones: la principal se llama España. Pero Guadalajara marca un punto de inflexión. Los socialistas han sido torpes. No era tiempo de Mozart ni BENIGNO de óperas chinas. Quizá PENDÁS tampoco lo sea de vacaciones en Lanzarote. Lo primero es la gente, la tierra calcinada, el dolor de esa comarca que sólo sale en los medios para contar su tragedia. Mal los asesores, actuando como un coro de yes men empiezan a no atreverse a molestar al jefe. Peor los estrategas, porque una foto a primera hora, incluso con algún insulto moderado, apaga el fuego político: a pesar de todo, muchos reconocen el mérito de la vicepresidenta... Fue un error grave la visita pintada: trampantojo de incendio, alcaldes complacientes, decorado circunstancial. Estilo inconfundible, en fin, de cartón- piedra. Algunos se conforman, pero es porque les basta con cualquier cosa... A pesar de todo, la izquierda tiene suerte. Nadie ha dicho barbaridades. Ciertos medios- -que siguen a sus asuntos- -se muestran comprensivos. Los afectados lloran, pero no desvarían. En el fondo, es una secuela más de la batalla de las ideas. La derecha regala sin lucha el poder espiritual. Se indigna o se deprime, pero pocas veces razona y se explica. Imagina que el adversario tiene planes secretos y cuenta con instrumentos formidables. Craso error. En realidad, muchos son meros oportunistas, que aplican tácticas de corto alcance y actúan con el mayor cinismo: tantean a la derecha para buscar la forma de que entre al trapo. ¿Y después de la visita, qué? Promesas, cómo no. Se dictarán otras normas, muchas leyes nuevas, en esa inflación incontenible que denuncia García de Enterría, galardonado ayer- -muy merecidamente- -con el premio Cristóbal Gabarrón a una Trayectoria Humana. Gana la letra del Boletín Oficial y pierde el espíritu sutil del buen Derecho. En nuestro sistema autonómico, ¿tiene medios el Estado para hacer cumplir sus disposiciones? El asunto es serio, porque Medio Ambiente, y Vivienda y Sanidad y algunos otros, son a estas alturas ministerios puramente nominales, que sobreviven acaso por una política combinada de imagen y de ocurrencias. Los cuatro elementos clásicos- -agua, fuego, tierra, aire- -no entienden de límites territoriales. Tampoco el terror, dicho sea de paso: las bombas enemigas decía Churchill, no respetan el deslinde de los términos municipales. Viaje tardío. Promesa de leyes nuevas. En una palabra: nada.