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ABC MARTES 26 7 2005 51 La NASA relaja sus reglas de seguridad para lanzar hoy el transbordador espacial Discovery El paraíso de Zanzíbar se convierte en un infierno para 230 turistas españoles Estuvieron 30 horas atrapados en el aeropuerto hasta que la compañía fletó un segundo avión L. L. CARO ZANZÍBAR MADRID. Si alguien quiere dormir en el avión que está ahí aparcado, les recuerdo que no tiene aire acondicionado, así que mejor que no entren todos. Pero además hay un problema de salubridad: no hay agua para el baño, por lo que tendrán que aliviarse en el césped de al lado A las 12.20 de la noche del domingo al lunes, hora local de Zanzíbar, el comandante de la nave C- 310 de la compañía Air Plus Comet que debía haber despegado 15 horas antes rumbo a Madrid con 230 pasajeros a bordo, trataba de aplacar como podía micrófono en mano las ansias de motín. Las de unos turistas medio desmayados por los suelos de un aeropuerto tercermundista, para los que el cansancio y el asco del sudor pegado al cuerpo se quedaba en poca cosa al lado de la humillación a las que les sometió la operadora Iberojet. La compañía con la que contrataron una semana en el paraíso que acabó en una pesadilla de 28 horas y 25 minutos- -más de 30 contando la facturación- -sin más auxilio que un almuerzo con sopa de tomate indigerible y una noche de perros en un antro infecto de orines, en el que más valía entrar con botas y guantes de goma, que ya hubieran querido para rodar la película El resplandor ¿Dónde están los de Iberojet? ¡que vengan a dar la cara! ¿que nos den de cenar! y para el caso el tal Miguel, representante de la compañía en Zanzíbar a su entera disposición ni cogió el teléfono, y en su lugar prefirió enviar a otro tal Cristo- ¿Jesucristo? risas de fondo, que nos salve, por -que vaciló al pasaje con promesas inventadas sobre la marcha hasta desencade- REUTERS Para las agencias de viajes, también hay obligaciones, pues si un touroperador anula los servicios que le prometió al cliente, deberá indemnizarlo Así, el consumidor tiene derecho al reembolso de todas las cantidades que pagó y, además, a un resarcimiento económico que también se mide en porcentajes. Desde un 5 por ciento si el incumplimiento se produce entre los dos meses y los quince días anteriores al viaje, hasta un 25 si la agencia cancela el servicio en las 48 horas antes de partir. Momento de negociación Sobre las anulaciones previas, la aseguradora Intermundial señala que la mayoría ocurren entre los tres y los diez días previos a la salida. En concreto, el 42 por ciento de los turistas cancela sus vacaciones en ese momento, una decisión que les costará el 15 por ciento del viaje. El problema es que muy pocos lo saben y se enteran sobre la marcha lamenta Velasco. Y si es la agencia quien cambia las condiciones, generalmente intentará ofrecerle al cliente descuentos para futuras excursiones o noches de hotel gratis con tal de no pagarle la indemnización que corresponde El presidente de la FEAAV asegura lo contrario, defiende la realización de contratos y califica a la legislación existente como una maravilla Jesús Martínez reconoce que, cuando hay un imprevisto, siempre se le ofrecen alternativas al cliente, desde nuevos destinos hasta un cambio de vuelo o de hotel pero también sostiene que si el cliente no lo acepta, se le devuelve su dinero nar casi una revolución. Lo que se convertiría en una jornada delirante arrancaba de madrugada, aún antes de los traslados al aeropuerto, con la noticia de dos horas de retraso en el vuelo, que a más de uno trajo a la cabeza las cuatro ya sufridas en Barajas al inicio del viaje. Pero lo peor estaba por llegar: hubo a eso del mediodía embarque de más de cincuenta minutos encerrados en el aparato al borde de la asfixia, desembarque porque aquello no arrancaba debido a un problema en un tanque de aire comprimido que impedía despegar, que había que llenarlo, que se bajen que van a ser cinco horas porque el equipo de tierra de este aeródromo de opereta no da para más, que a las cinco horas, y ya eran casi las ocho de la tarde, los motores despedían una inconfundible peste a quemado que daba miedo y anunciaba noche en tierra. Y la hubo. Porque entre que si iban a fletar un avión militar de Tanzania con un equipo neumático adecuado y que si mandaban otro de Madrid que no tenía permiso para sobrevolar Sudán, tocó campamento con mantas desechables entre las basuras del aeopuerto, y a la una de la madrugada traslados con cuentagotas, primero a hoteles decentes. Y cuando se cubrieron las plazas, todos a la casa del terror picadero- hotel Bwawani del que medio centenar de pasajeros huyó despavorido para volverse a refugiar en el suelo pelado del mismo aeropuerto del que a las 2.05 de la tarde del lunes saldría, por fin, el pasaje exhausto a bordo de un segundo avión. A un paso de las estrellas, ¿a qué esperas? rezaba como riéndose de todo la publicidad del viaje de ensueño de Iberojet...