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10 MARTES 26 7 2005 ABC Nacional DOS VISITAS RELÁMPAGO CORTADAS POR EL MISMO PATRÓN Antecedentes Aznar viajó a La Coruña tras asistir a la cumbre europea de Copenhague, donde se tomaron decisiones relacionadas con la crisis del Prestige Zapatero visitó Guadalajara después de su gira de tres días en China. En ambos casos, la presión popular era ya enorme Duración Aznar permaneció tres horas en la torre de control de La Coruña, donde mantuvo varias reuniones. Luego, sobrevoló la zona y volvió a Madrid Zapatero estuvo aproximadamente un par de horas en Guadalajara. Habló con algunos alcaldes, sobrevoló el monte calcinado y regresó a La Moncloa Ayudas Aznar aprovechó su estancia en La Coruña para anunciar un paquete de medidas con las que hacer frente a la tragedia ecológica A cubierto Aznar no mantuvo contacto alguno con los vecinos de las zonas afectadas y se refugió en la torre de control. Fue increpado por un millar de personas Zapatero tampoco quiso que le vieran los vecinos y optó por no anunciar antes su visita. La gente se enteró de su presencia a través de la televisión Zapatero anunció en Riba de Saelices la declaración de zona catastrófica y otras ayudas para tratar de superar lo ocurrido Zapatero eligió el mismo tipo de visita que reprochó a Aznar con el Prestige Como el ex presidente, eludió todo contacto con los vecinos para evitar los abucheos b Rodríguez Zapatero también se limitó a conversar con algunas personas afines, sobrevolar la zona arrasada y anunciar a la prensa algunas ayudas PABLO MUÑOZ MADRID. Con un poco más de talante o con algo menos; con una sonrisa mayor o menor, o con unas ayudas más o menos ambiciosas, lo cierto es que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, eligió el pasado domingo en Guadalajara el mismo tipo de viaje que en su día- -el 14 de diciembre de 2002- -hizo a Galicia el entonces jefe del Ejecutivo, José María Aznar, en plena crisis del Prestige Curiosamente, dos líderes que parecen estar en las antípodas actuaron de forma muy similar; tarde y sin querer tener el menor contacto con los ciudadanos para evitar abucheos e insultos de personas que tanto en una tragedia como en la otra se sintieron abandonadas por la Administración. La visita a la zona arrasada por el incendio que costó la vida a once miembros de un retén forestal también estuvo precedida, como la realizada a la costa gallega, por un viaje internacional. Zapatero estuvo en China los días inmediatamente anteriores, mientras que Aznar asistió a la cumbre europea de Copenhague, donde se tomaron decisiones sobre seguridad marítima relacionadas con el Prestige Además, la presencia de ambos políticos fue muy breve. Zapatero permaneció en la zona aproximadamente un par de horas, tiempo que aprovechó para sobrevolar la superficie calcinada; hablar con su compañero de partido y presidente castellanomanchego, José María Barreda, con su ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, con determinados alcaldes y también con algunos miembros de los retenes; y visitar la barbacoa de Riba de Saelices donde comenzó el siniestro. También, por supuesto, encontró los minutos necesarios para hacer unas declaraciones a los pocos periodistas que tuvieron tiempo de llegar al lugar- -a la mayor parte de los medios se les avisó del viaje sólo 45 minutos antes- en las que anunció más ayudas y la declaración de zona catastrófica. Zapatero recibe explicaciones durante su visita a Guadalajara ción. De hecho, un millar de ciudadanos se concentraron en la torre de control de la ciudad herculina y al paso de su coche oficial le increparon con gritos de fascista entre otros similares. Incluso, algún moderado se acordó de Bin Laden para desear que destruyera la torre en la que estaba el presidente. No obstante, en momento alguno hubo contacto directo entre los manifestantes y el jefe del Ejecutivo. Rodríguez Zapatero optó, en cambio, por la sorpresa total, de modo que la mayor parte de los vecinos se enteraron de su presencia por los telediarios o la radio. Quizá los antecedentes del sábado, cuando el presidente José María Barreda fue duramente increpado, pesaron demasiado en el ánimo del presidente. Desaparecidos También antes de ambas visitas la oposición había criticado con enorme dureza la desaparición del presidente de turno en el inicio y las horas cruciales de las crisis, al igual que la descoordinación y la falta de medios empleados para solucionarlas. En el Prestige hubo ministros que el fin de semana decisivo estaban de ocio; a Zapatero el incendio le sorprendió en la ópera y parece que fue uno de los últimos altos cargos políticos afectados en enterarse de la gravedad de lo que ocurría. La reacción de la oposición ante los viajes fueron también muy similares. El domingo, el PP acusaba a Zapatero de que había hecho una visita clandestina, irrespetuosa y cobarde porque se había realizado sin avisar a los vecinos, pero rodeado de un gran despliegue de seguridad por si le increpaban. No sabemos si ha ido a hacerse una foto o tiene miedo de escuchar a los ciudadanos dijeron sus portavoces. La del PSOE con Aznar fue parecida. El 16 de diciembre de 2002, en el pleno del Congreso, Zapatero acusaba: Tarde llegó el Ejército para ayudar a los voluntarios y a los marineros; tarde lle- Tres horas Aznar permaneció tres horas en la torre de control de La Coruña, sede del Centro de Coordinación de Salvamento marítimo. Allí se reunió con el presidente gallego y fundador de su partido, Manuel Fraga; con su entonces vicepresidente, Mariano Rajoy; con el delegado del Gobierno, el consejero de Pesca y el secretario general de la Presidencia; con el alcalde de La Coruña, el socialista Francisco Vázquez, y con los presidentes de las Federaciones de Cofradías de Pescadores y algunos representantes del sector mejillonero. Luego, ofreció una rueda de prensa en la que anunció importantes ayudas y, ya de vuelta a Madrid, sobrevoló la zona del desastre. En ninguno de los dos viajes los presidentes tuvieron contacto con los vecinos. Se trataba de no regalar a la oposición la fotografía de unas personas indignadas con la actuación del Gobierno, a pesar de que era evidente esa sensación en los dos episodios. Sin embargo, Aznar quizá demostró, siquiera por milímetros, más fair play dado que su visita fue anunciada con antela- ZAPATERO, EN 2002 Tarde llegó el Gobierno a Galicia; en su caso en el de Aznar tarde, a hurtadillas y con algunas excusas que- -permítame que se lo diga- -han sonado a ridículas a mucha gente Usted viene a este debate en el Congreso después de haber pasado tres horas en una torre de control en Galicia