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6 Opinión MARTES 26 7 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JOSÉ M. DE AREILZA CARVAJAL PROFESOR DEL INSTITUTO DE EMPRESA CAZADORES DE POPULARIDAD S EGURAMENTE se equivocó el PP cuando, a través de su responsable de Política Social y Bienestar, Ana Pastor, arremetió contra José Luis Rodríguez Zapatero por su viaje al Alto Tajo, el escenario alcarreño en el que ardieron 12.000 hectáreas de bosque y, lo que es más grave y doloroso, fallecieron once personas. Dijo Ana Pastor que se trataba de una visita clandestina y cobarde No es eso. Cierto es que cuando el presidente, de vuelta de su vertiginoso viaje a China, pisó el escenario de la tragedia habían pasado ya diez días de los acontecimientos y que lo hizo en compañía de conmilitones con mando en plaza y sin riesgo de voces adversas; pero, puestos a buscar el M. MARTÍN quinto pie del gato, la noFERRAND ta que merece la tardía visita de Zapatero a ese rincón de Guadalajara es la de oportunista. Aun así no es ése, el ahora recorrido por Pastor, el mejor camino para el ejercicio de la Oposición. Salvo que llegáramos, como en la Atenas clásica, a distribuir los cargos públicos por sorteo- -algo impecablemente democrático- no se legitimaría la oposición para cargar sobre el poder el peso de la fatalidad y la desgracia. Rodríguez Zapatero es un caso límite y muy bien administrado de un espécimen político contra el que ya nos previno- ¡en 1818! -Joseph Story, un auténtico demócrata, miembro del Tribunal Supremo desde 1811 y la voz más cabal en el proceso contra el buque negrero Amistad suceso que nos afecta como españoles y mal conocido por una peor película de Spielberg. Escribió Story en la revista Federalist: Está apareciendo una nueva raza de hombres dispuestos a gobernar la Nación; son los cazadores de la popularidad: hombres ambiciosos, no tanto del honor como de los beneficios del cargo, demagogos que sostienen laxos principios y que no persiguen lo que está bien sino lo que les conduce a un aplauso vulgar y temporal Añade Story desde su acreditado sentido de la independencia: Existe un peligro muy grande de que esos hombres usurpen en tal medida el favor popular que acaben dirigiendo la Nación, y si eso sucede, aún viviremos para ver cómo nuestras mejores instituciones quedan reducidas a polvo Es el caso. Casi dos siglos después de previsto el fenómeno y perfeccionado por las aportaciones que para este tipo de cazadores significan las herramientas audiovisuales, ahí tenemos- -rampante- -a un Zapatero que nos gobierna desde laxos principios y con la única ambición del aplauso que le perpetúe en el poder. En consecuencia, nuestras instituciones pueden quedar reducidas a polvo y, de hecho, algunas ya se cuartean. En ese ambiente sobrecogedor, ¿la crítica política del PP se circunscribe al discutible retraso del presidente del Gobierno al triste escenario de Cueva de los Casares? Están tan obsesionados mirando por el microscopio que no se han dado cuenta de que nos están robando la luna y un montón de estrellas. CONTRA LA BARBARIE Si la base ética de la integración europea reside en el respeto al otro y el rechazo al odio y a la xenofobia- -el autor toma la idea de Joseph Weiler- imponer un estado policial sería dar la razón a los terroristas L OS atentados de Londres y de Sharm el- Sheij han vuelto a poner de relieve que el terrorismo islamista no conoce fronteras y que está cada vez más presente en el escenario de la globalización. Se trata de una lucha de fanáticos totalitarios contra moderados dentro del Islam y un desafío a la libertad en los países occidentales. Es urgente acertar con las medidas y no será sencillo, puesto que muchas de éstas deben ser europeas o fruto de la cooperación internacional entre democracias. Por otra parte, no valen las respuestas que desprecian los límites éticos y legales, ni tampoco las que se apoyan en el discurso relativista sobre la validez de los valores occidentales. Vayamos por partes. El terrorismo ataca las raíces mismas de la democracia y es lógico responder en primer lugar desde los gobiernos, celosos a la hora de proteger a sus ciudadanos. Sin embargo, no pocas medidas necesarias en la lucha antiterrorista superan el nivel nacional, que se queda corto en este terreno. La Europa de veinticinco estados tiene algo de avanzadilla de la globalización y sus altas cotas de libertad la hacen estar muy expuesta los ataques. Las oportunidades para el terror son mayores en un espacio económico muy unificado con libre circulación de personas, que recibe cada vez más inmigrantes de países musulmanes en el seno de sociedades multiculturales y abiertas. El problema es que los esfuerzos de los países europeos por combatir mejor al terrorismo, además de coordinación y asistencia mutua, requieren un mayor grado de integración política, justo en el momento en el que la Unión atraviesa una crisis de confianza ciudadana profunda, apenas hay líderes y predominan las lógicas nacionales sobre las visiones europeas. La buena noticia es que la presidencia británica de la UE va a concentrar sus esfuerzos en llevar a cabo políticas concretas. Este giro tal vez presagie la vuelta a la clásica legitimidad europea basada en resultados, siguiendo la mentalidad de pequeños pasos y el objetivo de la solidaridad de hecho propuesto en los orígenes del proceso integrador. La idea inicial británica era dar prioridad en la agenda semestral a las reformas económicas y sociales pero, a la vista de la ofensiva terrorista global, las cuestiones de seguridad y la cooperación policial y judicial deben ocupar ahora toda la atención europea. Un problema patente es que Bruselas aún no tiene los procedimientos ni los instrumentos adecuados para responder con eficacia al terrorismo, como estamos viendo en la difícil aplicación de la orden europea de detención y entrega. En el llamado tercer pilar apenas participan la Comisión, el Parlamento y el Tribunal de Justicia, no se puede legislar por mayoría en el Consejo y todavía los jueces nacionales no actúan como jueces europeos en esta materia. Aun así, en estos últimos años se han dado pasos importantes en la lucha antiterrorista desde la Unión y se puede hacer más con voluntad política y esfuerzo sostenido. La ironía es que el verdadero salto cualitativo lo daba la Constitución europea, que consagraba las ideas españolas sobre creación de un espacio de libertad, seguridad y justicia de carácter federal.