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82 Deportes TOUR DE FRANCIA ÚLTIMA ETAPA LUNES 25 7 2005 ABC Lance Armstrong se retira hoy del ciclismo con su propósito indemne: nadie le ha ganado en el Tour. Induráin, Anquetil, Merckx e Hinault cayeron al menos una vez. A pesar de su hegemonía, de sus siete triunfos consecutivos, de una última conquista indiscutible, deja una secuela de incomprendido, de campeón formidable no querido y sospechoso en Europa El único que nunca perdió TEXTO JOSÉ CARLOS CARABIAS PARÍS. El Tour se obliga desde hoy a reservar un nuevo espacio en su mausoleo. El de los campeones invictos. Lo inaugura Lance Armstrong. Ya saben su historia 33 años, antiguo tallo rodador que ganó un Mundial bajo la lluvia a Induráin, paciente de un cáncer, superviviente, reconstruido como hombre- Tour, gobernador implacable, un Tour detrás de otro, por encima del panteón del 5 (Induráin, Merckx, Anquetil e Hinault) siete éxitos en cadena, autor de todos los récords. Ya era el más grande entre los grandes. Y desde ayer es el único. Se va, increíble, sin una derrota en el Tour. Estamos ante un personaje que diseña un deporte, que cambia sus cimientos, que obliga a una revisión. Una especie de Michael Jordan del baloncesto, Michael Schumacher en la Fórmula 1, Carl Lewis en el atletismo o Mark Spitz en la natación. Puede que Eddy Merckx haya sido el ciclista más grande la historia, que Jacques Anquetil revolucionase su deporte con ese don para el magisterio en la contrarreloj, que Bernard Hinault desplegase la mayor sagacidad y ambición que hayan visto nunca los tiempos, y que Miguel Induráin demostrase al mundo que un campeón puede ser generoso. Armstrong ya está muy por encima de todos ellos en el Tour. Su vocación hacia esta carrera ha traspasado los límites de la fascinación. Lo dijo el sábado, ante los medios de todo el mundo. El Tour es mi vida No hay comparación posible con los otros artistas a los que ha sepultado con dos Tour de ventaja. Merckx arrasaba durante todo el calendario, Hinault ganó la Vuelta y el Giro, Induráin fabricó un palmarés diverso (Giro, campeón olímpico, subcampeón mundial, récord de la hora) Para Armstrong sólo tiene sentido el Tour. Por eso cuelga hoy el maillot Cumple el compromiso que adquirió con los responsables de Discovery Channel, un Tour más, y ni una carrera extra. Buscaba el afecto Y en esa complicidad casi carnal, ha pregonado una idea durante este mes de julio. Ha buscado el afecto. Un bien intangible, imposible de medir en su hoja de cálculo. Nada es casual en su manual de comportamiento. Actúa según las bases del empirismo. Aquello que se puede probar, se puede hacer. Su comando de acción ha trabajado en su imagen. Ha contestado en francés cada vez que le preguntaban en televisión, ha interferido lo justo en la carrera, sin menoscabar ni avasallar a los rivales, repartiendo juego. Por primera vez en siete años, ha esquivado las polémicas. Ni pantanis ni simeonis ni aficionados vascos ni nada que le condenase por prepotente ante la opinión pública. Ni siquiera se ha quejado a viva voz de los controles antidopaje por sorpresa a los que le ha sometido la UCI en colaboración con el Ministerio de Juventud y Deportes. Ha regalado sonrisas en una imagen estudiada. Ha permitido entrevistas una hora después de la carrera en su hotel. Y no ha protestado por la pésima calidad de los alojamientos durante la segunda semana. Sólo una vez se quejó de los traslados y no hubo más. Pero ni así. No es descabellado aventurar que los franceses, los europeos, admiran a Armstrong, pero no le quieren. Esa adoración queda para sus paisanos, los americanos que han colonizado el Tour. Propietario de su equipo Desde el punto de vista estadounidense, Armstrong ha obligado a reexaminar el deporte en su país. Sólo Greg LeMond había sido designado deportista del año por Sports Ilustrated, la biblia en el imperio del dólar. El texano lo ha conseguido dos veces frente a la nómina de talentos que fluyen por las canchas del país. Tim Duncan, Tiger Woods, Andy Roddick o cualquiera de las estrellas del fútbol americano o el béisbol. En Estados Unidos no ha impactado el ciclismo. El ciclismo es Armstrong. Basta repasar la lista de premiados para percatarse del impacto del corredor del Discovery. Jackie Stewart, Jack Nicklaus, Muhamad Alí, Chris Evert, Sugar Ray Leonard, Kareen Abdul Jabbar, Joe Montana o Michael Jordan. En su país no ha recalificado las tradiciones. Imposible desbancar a gigan- La Prensa francesa recuerda en su edición de hoy todas sus batallas judiciales y la sombra del dopaje Se marcha a su lujosa mansión de Austin, a jugar al golf y a seguir a Sheryl Crow por el mundo tes como el baloncesto, el béisbol o el hockey sobre hielo. Pero sí ha perfeccionado una estructura potente, Capital Sports and Entertaiment, de la que cuelga la empresa que da nombre al Discovery Channel. Él es uno de los cuatro propietarios del equipo. Por algo más que su gobierno en la carrera, todos le llaman el jefe Es quien hace frente a los salarios. Su influencia ha crecido en el nuevo dibujo del ciclismo en el Tour. Los europeos ya no son hegemónicos. Tres americanos (Armstrong, Leipheimer y Landis) y un australiano han acabado entre los diez primeros del Tour. Las empresas norteamericanas (Discovery, CSC, Liberty Seguros) patrocinan a los mejores equipos. La tierra del dólar exporta colonizadores. Sólo hubo tres días que su espíritu indomable pareció humano. Su pómulo prominente sudaba, la boca abierta, el auricular escupiendo datos desde el coche. Pudo perder. No lo hizo. Ganó. LOS GRANDES QUE SÍ CAYERON Jacques Anquetil Charlie Gaul en 1958. Un año después de ganar su primer Tour, Anquetil descubre dos enemigos, la lluvia y un luxemburgués. Recibe la puntilla en Aix les Bains, en un rally antológico de Gaul. Abandona al día siguiente. Se marchó del ciclismo en 1969, con 35 años. Eddy Merckx Hundimiento en Pra Loup. Su regencia cayó en 1975. Un espectador le noqueó con un golpe en el hígado en el Puy de Dome. En Pra Loup, una montaña sin aspereza, de suave desnivel, agarró la pájara de su vida. Acabó segundo. Se retiró, deprimido, el 18 de mayo de 1978. Bernard Hinault La rodilla en 1980. Iba camino de su tercer Tour y una sesión caótica por el pavés de la París- Roubaix le machacó la rodilla derecha. No se recuperó con las infiltraciones de cortisona y se quedó en la contrarreloj por equipos. Se fue en 1986, con 33 años. Miguel Induráin Pájara en Les Arcs. La coronación en el sexto se dio de bruces con Le Arcs, un puerto medio, sin desniveles. Allí cayó Induráin. Y luego más desplome en Hautacam y Pamplona. Acabó undécimo. Anunció su retirada, confuso y solo, el 2 de enero de 1997.