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54 Espectáculos LUNES 25 7 2005 ABC Lección de soul blanco con Lisa Stansfield en Aqualung b La solista británica presentó el FLAMENCO Tronío Interpretación: Compañía de Manuela Carrasco. Dirección musical: Joaquín Amador. Artistas invitados: Juan Villar, Manuel Molina y Rafael del Carmen. Lugar: Teatro del Matadero de Legazpi. Fecha: 22- 7- 05. jueves en la sala madrileña The Moment su esperadísimo sexto álbum, el primero que publica en cuatro años P. G. MAHAMUD MADRID. Tras su actuación del jueves por la noche, no hay margen para la duda: el mejor camino (y más corto) para entender qué es dejarse la piel en un escenario es acudir a un concierto de Lisa Stansfield. La solista británica volvió a revelarse como una actriz que canta fabulosamente bien, pues su garganta es tan sólo una más de las múltiples herramientas a su alcance para interpretar sus temas. En su parada en Aqualung, incluida dentro de una mini- gira española que el fin de semana le llevó a Valencia, se mostró como la pícara elegante que es. Carismática y seductora sin tregua, flirteó y se divirtió con su público durante la hora y media de revisión a su trayectoria. El respetable, bien entrado en la treintena, perdonó a su diva el, en bastantes momentos, deficiente sonido en la sala. La de Manchester, que atesora a sus espaldas casi dos décadas de carrera, supo sortear con habilidad y sin inmutarse el obstáculo, en un ejercicio de el show debe continuar UNA DIOSA FLAMENCA MANUEL RÍOS RUIZ M ABC Homenaje a González Vergel en Almagro El veterano director de escena Alberto González Vergel fue homenajeado el sábado por el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. Tras la representación de Muerte y resurrección de Don Quijote que ha escrito y dirigido para esta 28 edición, que ayer concluyó, González Vergel recibió sobre el escenario el cariño del público congregado en el Teatro Municipal y el de algunas de las actrices que, a lo largo de su dilatada y brillante carrera como renovador del teatro español, han trabajado con él. Un Olimpo de neón para Calisto en Munich La historia está contada en una sala de cine art- déco por un bestiario fantástico J. A. LL. MUNICH. Concebido en parte como feria en la que mostrar grandes espectáculos de la temporada, el Festival de Munich no olvida incluir alguna ópera barroca, a las que se ha aficionado el público bávaro. Complaciendo al respetable, tres producciones de estas características obedecen en esta edición a ese periodo musical. Lo que en ningún caso cambia es el director musical, responsabilidad que ha recaído sobre Ivor Bolton que, de paso, se ha atrevido a abordar este año su primer Mozart con La Flauta Mágica En Munich idolatran a Bolton. El director escénico David Alden cuadruplica su oferta La fuerza del destino Dama de Picas Lulu y Calisto mostrando su extensa paleta de posibilidades. Aunque parece haberle tomado el punto al barroco y, de la docena de óperas que ha firmado en este teatro desde 1994, la mitad son anteriores al belcantismo. Su éxito radica en la traslación de épocas. Si los enriquecidos por la guerra ponían piso a sus amantes, ¿qué menos se iba a esperar del todopoderoso Júpiter que dedicar una constelación a una de las suyas? De esta premisa partiría su lectura de la farragosa historia del devaneo Veinte millones de discos Junto a sus fieles, que hicieron gala de un inglés perfecto (no así de entonación, para sonrisa de la vocalista) Stansfield fue desgranando las novedades de The Moment su primer álbum desde el recopilatorio Biography (2003) y en el que rubrica cuatro de sus once canciones. Las guindas de la velada fueron, sin embargo, como no podía ser de otra manera, los grandes éxitos por los que la artista ha vendido cerca de veinte millones de discos: temas como All around the world Never never gonna give you up y The real thing volvieron a disfrutarse por enésima vez, pero abrillantados por la percusión y los instrumentos de viento de la banda. A juzgar por la entusiasta acogida de sus admiradores (que pudieron danzar a sus anchas, pues la sala sólo estaba medio llena) a la poseedora de tres premios British Awards no le hace falta innovar. Un sonido sin estridencias, sin la ambición de experimentar, le sigue dando réditos, pues esa música negra que canaliza a través de su voz blanca continúa siendo su mayor valor. Ella puede permitirse perpetuar números tan manidos como el de encender un cigarrillo bajo un foco de luz roja en Don t explain así como empezar su recital con una tediosa hora de retraso. del concupiscente Júpiter con la inocente ninfa Calisto, y las tretas para, esquivando los celos de Juno, seducir a esta virgen al servicio de la enamoradiza Diana. Todo esto, contado en una sala de cine art- déco por un bestiario fantástico en una escena de grandes giratorios que evolucionan a la vista del público. Como un atrevido musical sicalíptico de Bubsy Berkeley. Travestismos visual y local Funciona la conjunción foso- escenario, alimentada por el juego de travestismos visual y vocal aderezado a veces con aire de fiesta en la que el público es partícipe. Con la colaboración de las voces, irreprochables de principio a fin, de un reparto encabezado por la soprano británica Sally Mathews en el papel titular, la mezzo francesa Veronique Gens, triplicando personajes, con una Juno excepcional. Un caso similar al de su paisano, el contratenor Dominique Visse, destacando de los tres su personal Satirino. O el dúctil bajo Humberto Chiummo, modificando sus registros para hacer tan creíble a Júpiter como a la Diana falsa en que se transforma para seducir a la protagonista del culebrón mitológico. anuela Carrasco debutó en 1964, con diez años de edad, en el Tablao El Jaleo de Torremolinos y ya era un prodigio de bailaora con garbo y personalidad patentes. Ahora, después de su entronamiento por una trayectoria brillante por festivales y teatros del mundo entero, puede ser considerada una diosa flamenca admirada y querida por la afición más exigente. Asombra verla llenando el escenario con su elegancia, con su gitanería donosa, con su sentimentalidad expresiva, bailando erguida como una giralda- mujer, desde el gesto al zapateado brioso, intenso, rítmico como ninguno, al braceo majestuoso, vibrante, pleno de armonía. Bailó Manuela Carrasco por tarantos, con una puntual justeza al estilo. Bailó por bulerías con el cante acompasado y a la par lastimero de Manuel Molina, creándose en escena el verdadero tronío flamenco, dándole razón al título del espectáculo. Y bailó con muchísimo donaire por alegrías. Y bailó con jondura y solera, sobre las soleares de Juan Villar, configurando una estampa flamenca comparable con aquellas de antaño y que ya apenas se presencian sobre las tablas. Ha sido emocionante verla estremecerse bailaoramente al compás de la copla que dice: Merecía esta gitana que la fundieran de nuevo como funden las campanas Artista flamenca de tronío, diosa flamenca para la historia, ojalá prosiga ofreciendo su arte mucho tiempo todavía, para dar referencia a las nuevas generaciones del legítimo baile, con su lección magistral y personalísima. Tronío es una función que se plantea de la forma más tradicional, representándose como el desarrollo del clásico cuadro flamenco, desde el que los componentes se van levantando de las sillas para darse su vuelta por bulerías. O entre cante y cante festero, Juan Villar se faja por tonás. O Rafael del Carmen baila por siguiriyas con empaque y calidad. Mas cada vez que Manuela Carrasco aparece se crea una magia artística palpable, porque la macarrona gitana de Sevilla, en el primer replante y con sus primeras posturas, nos brinda la verdad de un arte singular y profundo, dejando claro que el flamenco es la música autóctona más importante de Occidente. Y el público que ha recibido tamaño mensaje se rinde a la diosa.