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52 Espectáculos FESTIVALES DE VERANO LUNES 25 7 2005 ABC JAZZ Festival de San Sebastián Intérpretes: Benny Golson y Cedar Walton. Blind Boys of Alabama. Lugar: Plaza de la Trinidad de San Sebastián. Fecha: 23 de julio. DIVERSIÓN EN CUERPO Y ALMA IÑAKI ZARATA N ingún agobio en la Plaza de la Trinidad en la primera de sus noches, aunque las gentes más puntuales hicieron cola para pillar sitio preferente. Según la organización, la masa acabó siendo de 1.750 asistentes. Puntuales y desenfadadamente ataviados, los jefes Benny Golson y Cedar Walton, más sus tres colaboradores, atacaron con el suave swing de su propia composición Cedar s Blues sensible y melódica carta de presentación que daría paso a Whisper not en este caso cosecha creativa de Golson, nueva caricia melódica, salpicada por los kikirikís del trompeta Philip Harper, quien anduvo nervioso con el equipo de sonido, dio el primer solo de la noche (más otro del contrabajo) y acabó rematando impecablemente la pieza a dúo con el saxo del autor. Sonó después Bolivia antes del homenaje que Golson suele realizar al fenecido trompetista Clifford Brown en I Remember Clifford sutil lamento mano a mano de saxo- trompeta, rematado ronco por el soplo seguro del tenor. Rozaba el quinteto el cielo creativo y lo tocó en una revisión desnudamente clásica de Body soul en formato trío, dejando lucirse al minimalista y veterano batería en Stablemates y cerrando, como se esperaba y ya hiciera Golson en Gazteszena años atrás, con su himno Blues March Cambio radical en la segunda mitad con Blind Boys of Alabama, que no eran 6 sino 7, con los tres cantantes y el batería invidentes y el resto no, aunque todos portaran gafas oscuras. Resultó que el nuevo poseía una impresionante voz de bajo y era el más gamberro. Porque estos sureños, además de cantar mucho y bien en clave de blues- gospel son una cuadrilla de viejetes gamberros. Apoyados por un set instrumental sólidamente limpio, de nítidas guitarras, cantaron al muy todopoderoso Down By The Riverside God is the answer Try Jesus llegando a confesar curiosas pasiones místicas: I m a soldier in the army of the Lord Cuando el más abuelo se entretuvo largamente entre el público el show caminó sobre la delgada línea entre lo simpático y lo previsible. Pero un hondo y final Last Time gospel a capella, dejó las cosas en su sitio. Entrañables en lo humano, divertidos en lo escénico y sólidos como propuesta musical. Nina Stemme, en el papel de Isolda, en un ensayo de Tristán e Isolda en el Festival de Bayreuth Un nuevo montaje de Tristán e Isolda que firman el japonés Eiji Oue (primer director musical asiático en el foso) y el director escénico suizo Christoph Marthaler, inaugura hoy el Festival de Bayreuth El mágico planeta Wagner TEXTO: OVIDIO GARCÍA PRADA BAYREUTH. Todos los años, y van ya 94, la histórica ciudad francona de Bayreuth se despoja de su idílica reclusión provinciana para convertirse en un lugar mágico, en el obligado punto de encuentro del wagnerismo mundial. Su legendario festival, prototipo de los festivales culturales europeos, es por varios motivos único en el mundo. Fue creado en 1876 por Richard Wagner para acoger inicialmente la tetralogía de El Anillo del Nibelungo para lo cual construyó un teatro especialmente adaptado a tales exigencias. Desde entonces, el Festspielhaus abre sus puertas sólo desde la última semana de julio a finales de agosto para representar exclusivamente las diez óperas denominadas canónicas a cargo de una orquesta, coro y solistas conformados ad hoc En la práctica es una institución familiar, dirigida desde 1951 (a partir de 1966, en solitario) por Wolfgang Wagner, el octogenario nieto del compositor. Y, sobre todo, Bayreuth preserva incólume un tesoro de la iconografía wagneriana: el teatro con su irreproducible acústica, reconocida universalmente como la mejor caja de resonancia musical, el stradivarius de la operística mundial. El Festival de Bayreuth es ahora artísticamente un pálido reflejo de sus pasadas tres épocas de esplendor, la crónica de un declive de ideas progre- Programa 2005 Es un año sin Anillo el opus magnum de la ópera wagneriana. Esto ocurre cada quinquenio, al finalizar el ciclo de la producción vigente. El programa lo componen cinco de las seis óperas canónicas restantes: se repondrá por última vez el sombrío simbolista montaje de Lohengrin de K. Wagner, con P. Schneider a la batuta. Repiten un psicoanalista El holandés errante (C. Guth, escena M. Albrecht, dirección musical) el Tannhäuser escénicamente colorista y banal (Ph. Arlaud) y musicalmente afiligranado (Chr. Thielemann) y, finalmente, el polémico alienizante Parsifal de Chr. Schlingensief con P. Boulez en el foso. La gran novedad es la nueva producción de Tristán e Isolda sivo de generación en generación según expresión de una crítica musical alemana. Musicalmente, desigual; canoralmente, mediocre; escénicamente, desconcertante e incluso tedioso. A pesar de ello se mantiene, y en aumento, como uno de esos centros fascinantes de peregrinación cultural. Es anualmente el evento cultural alemán, el foro wagneriano por antonomasia, el epicentro del wagnerismo mundial. Pierre Boulez, a sus 80 años volverá gustoso a sudar en el foso de la orquesta para dirigir el Parsifal Por algo será. Desde hace medio siglo el festival tiene vendido indefectiblemente todo el aforo, incluso con lustros de antelación. Este año ha recibido de 84 países 371.500 solicitudes por escrito para las 53.900 entradas del aforo total de 60.000 de sus 30 representaciones puestas a la venta. El margen de espera es como mínimo de 7 años. Es, pues, un festival de acreditada solera con inmutable e inconfundible denominación de origen, cuyo gancho aparentemente, como los vinos, gana con los años. Un festival atípico El Festival de 2005 es atípico por varios motivos: es un año interanular y por tanto semihuérfano, es decir, no hay representación de la obra principal, la tetralogía de El anillo Además, y desde hace tiempo, las aguas están en calma, sin los trapos sucios que lavar en vísperas de la apertura. Bayreuth parece sumido aún en su apacible sueño provinciano, del que se desperezará esta tarde para dar una sonora bienvenida a 250 invitados de honor y otros 1.700 privilegiados asistentes a la velada inaugural con el nuevo montaje de Tristán e Isolda el décimo en la historia del Festival. Lo firman dos debutantes: el japonés Eiji Oue, el primer director musical asiático en el foso mágico y el director escénico sui-