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ABC LUNES 25 7 2005 Nacional 17 El bipartito PSOE- BNG toma, dieciséis años después, el relevo de un hegemónico Fraga. Además de mayores aspiraciones de autogobierno, el traspaso trae bajo el brazo una profunda renovación que afectará a buena parte de la sociedad gallega Galicia, el cambio que viene TEXTO: ANA MARTÍNEZ SANTIAGO DE COMPOSTELA. Galicia celebra el Día del Apóstol hoy, por primera vez desde 1989, sin Manuel Fraga y con nuevos inquilinos en la Xunta. No pasa inadvertido este reciente cambio para los más de mil altos cargos que, nombrados a dedo durante las últimas legislaturas de gobierno popular, se resignan a un futuro incierto o intentan blindar sus contratos, según los casos, ante la confirmación de los nuevos vientos que soplan el PSOE y el BNG. Pero son sólo la punta de un iceberg que afectará a la amplia red de influencia política, económica, social y cultural que han tejido durante tantos años las huestes del hasta ahora indiscutible Fraga. En el Día de Galicia, más simbólico que nunca, acapara todas las miradas el nuevo pacto de gobierno que suscribieron el viernes el socialista Emilio Pérez Toruriño y el nacionalista Anxo Quintana. Y, como ante todo cambio, los distintos sectores gallegos se mueven entre la expectativa y el recelo, y los anuncios políticos no están exentos de levantar ampollas. Como muestra, la anunciada desaparición de la Consejería de Justicia no ha sentado bien a conservadores ni a progresistas, que lo consideran un perjuicio para la eficacia de este servicio público. También ha levantado polémica la futura ley para controlar las obras de las diputaciones, que permitirá a la Xunta supervisar las inversiones de las cuatro instituciones provinciales, tres de ellas, por cierto, en manos del PP. Socialistas y nacionalistas siempre han visto estos entes como herramientas de los populares para favorecer a su creciente clientela en las áreas rurales, donde conservan el grueso de sus votos. Para el PSOE y el BNG, José Luis Baltar y Francisco Cacharro Pardo, presidentes de las cámaras territoriales de Orense y Lugo, respectivamente, simbolizan esta política caciquil Pero hay más medidas en cartera que, además de suponer un salto, se enfrentarán a simpatizantes y detractores, a vencedores y vencidos: Manuel Fraga saluda a su sucesor, Emilio Pérez Touriño, en el acto formal de traspaso de poderes del pasado viernes Acción legislativa. El Ejecuvo regional se compromete a elaborar al menos una docena de leyes básicas, como las de transparencia, subvenciones, publicidad institucional y reforma de la función pública y de Policía, para la creación de la Policía gallega y su coordinación con las locales. También las de violencia de género y de conciliación de la vida laboral y la familiar. Además, se modificará la ley electoral para garantizar la paridad en las listas y elevar las garantías en la emisión del voto emigrante. Comunicación. La Xunta elaborará una ley que garantice la autonomía y el carácter de servicio público de la televisión gallega (TVG) y subirá la cuota horario de emisión en esa lengua. litoral. Galicia quiere tener más presencia en los órganos del Poder Judicial y el Senado. EFE Secretaría controlada por Quintana. Banco de tierras. El pacto incluye el compromiso de constituir un fondo público con los terrenos a los que sus propietarios no den utilidad. Política lingüística. El bipartito aspira a la plena competencia lingüística en gallego, castellano y una tercera lengua (extranjera) de los que acaben la enseñanza pública. Aprobará un programa de galleguización de la Justicia y será necesario acreditar un determinado conocimiento de la lengua y el derecho de Galicia para convertirse en fiscal, juez y magistrado. UNED. Creación de la primera universidad gallega a distancia, modelo similar a la UNED, aprovechando la tecnología de internet. Se prevé la creación de un instituto para promover la formación de los gallegos fuera de la comunidad. Idioma de la Xunta. El pacto obliga a todos los miembros del futuro gobierno a expresarse y escribir en gallego. Autogobierno. El bipartito se compromete a revisar el texto estatutario con la participación de todas las fuerzas políticas gallegas con representación parlamentaria Los trabajos se iniciarán en los seis primeros meses de la legislatura, en ponencia parlamentaria y con la solicitud de dictamen al Consejo Consultivo de Galicia. Ejes de Gobierno. La Xunta tendrá como prioridades el empleo, el incremento del 20 del gasto en educación, la formación en I+ D, políticas de sostenibilidad ambiental y calidad urbanística y la normalización del gallego. Transferencias. La Xunta se compromete a construir 25.000 viviendas de protección (7.000 en alquiler) a impulsar un pacto local para el reconocimiento de competencias a los concellos y a establecer un nuevo modelo de financiación, basado en eficiencia y equidad Abrirá una línea de negociación con el Estado para corregir déficits estructurales (deuda histórica) reclamar un 8 de la inversión total del Plan Estratégico de Infraestructuras y Transportes y asumir competencias en materia policial y en saneamiento y gestión del Cuentas públicas. El Consejo regional de Cuentas, responsable de fiscalizar los gastos, podrá sancionar. Ayudas sociales. El acuerdo pretende incrementar la cuantía de pensiones y pagas sociales, que dependerán de una Concentrar subvenciones. El Igape, la SPI y otros organismos destinados al apoyo de las empresas gallegas mediante subvenciones se concentrarán en una única entidad. Voto emigrante. Compromiso de promover la reforma de la legislación que regula el voto emigrante, para reforzar sus garantías. Otras actuaciones. El bipartito se plantea reducir la ratio profesor alumno hasta alcanzar el uno cada quince en la educación infantil. Hace votos asimismo por crear más plazas para menores de tres años- -guarderías- -en la red pública. Y, entre otros proyectos, revisará el conocido como Ciudad de la Cultura La desaparición de la Consejería de Justicia y el mayor control de las diputaciones levantan las primeras ampollas