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10 LUNES 25 7 2005 ABC Nacional El presidente del Gobierno escucha las explicaciones de los miembros de un retén en la Cueva de los Casares, donde se originó el incendio EFE Zapatero intenta parar la crisis con un viaje sorpresa al Alto Tajo, que será zona catastrófica Casi sin testigos, y acompañado por Barreda y Narbona, sobrevoló los municipios afectados por el fuego b El presidente puso el pie en tie- rra quemada nueve días después de que se declarara el incendio que acabó con la vida de 11 personas y arrasó más de 12.000 hectáreas F. M. DOMÍNGUEZ RIBA DE SAELICES. Ocurrió horas después de la monumental bronca al presidente de Castilla- La Mancha, José María Barreda, en Luzón. Recién llegado de su viaje a China, y por sorpresa, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo transbordo y cogió un helicóptero rumbo al entorno del Alto Tajo para comprobar in situ el alcance de la catástrofe que, hasta el momento, sólo le había llegado de oídas. Nueve días después de que empezara todo, y acompañado del propio Barreda y de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, sobrevoló el lugar en un Súper Puma del Ejército del Aire. Las más de 12.000 hectáreas arrasadas por el incendio que se cobró la vida de once personas hace una semana se extendieron por primera vez bajo la mirada de un presidente obligado además a frenar la creciente indignación popular. Previamente, pie en tierra, Zapatero conversó con los técnicos de extinción de la Junta de Castilla- La Mancha, quienes le explicaron dónde se originó el fuego- -en la Cueva de los Casares, un paraje situado cerca de la localidad de Riba de Saelices- cómo se propagó, cómo se desarrollaron las tareas para combatir las llamas y cómo éstas sorprendieron al retén que pereció. Solidaridad con los afectados Con apenas un puñado de testigos- -pocos fueron los avisados de esta visita relámpago, y a casi nadie le dio tiempo a llegar- Zapatero anunció, junto a la barbacoa donde saltó la chispa de la desgracia, la próxima declaración de zona catastrófica para los municipios afectados, al tiempo que tuvo unas palabras de reconocimiento a todas las personas que han luchado contra el fuego y un recuerdo especial a las víctimas y sus familiares. Ya el pasado miércoles, el consejero de Presidencia de Castilla- La Mancha, Máximo Díaz Cano, anunció que el Ejecutivo autonómico había aprobado solicitar esta consideración especial del Gobierno para recibir cuantiosas ayudas. Zapatero se justificó ayer al afirmar que el día en que se originó el devastador incendio el Ejecutivo estaba actuando en veinte grandes fuegos en toda España. El alcalde de Ablanque, José Miguel del Castillo, muy afectado por el desolador panorama que se cierne sobre la comarca, no pudo contener las lágrimas y tuvo que ser consolado personalmente por el presidente, que prometió que los pueblos recibirían toda la ayuda para poder afrontar el futuro. Castillo fue uno de los pocos afortunados testigos de esta visita. Las duras críticas que ha recibido Zapatero por su ausencia estos días, por parte no sólo de la oposición, sino también de los propios vecinos de los pueblos afectados, empujaron al presidente a no posponer ni un día más este viaje. Aunque los lecciones de esta semana también le habían aconsejado el cómo: el jefe del Ejecutivo no podía exponerse a las iras de los habitantes del lugar, que ya habían tenido que pa- decer en sus carnes, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, que fue la primera en dar la cara en Alcolea del Pinar hace una semana; varios miembros del Gobierno- -entre ellos, el ministro de Defensa, José Bono- en el funeral que se ofició el viernes en Guadalajara, y, sobre todo, el presidente autonómico, José María Barreda, que fue durísimamente increpado y a punto estuvo de ser agredido en su visita a Luzón de anteayer. Zapatero prefirió así la discreción en una crisis que, en su plano estrictamente político, ya se ha cobrado su primera víctima: la consejera de Medio Ambiente, Rosario Arévalo (una decisión que le valió el aplauso de los guadalajareños presentes en el citado funeral) Sin noticias del presidente De hecho, la mayoría de los habitantes de la comarca no tuvo noticia de la visita del presidente hasta bastante después de haberse producido. Medio millar de ellos se concentró pacíficamente en Mazarete para mostrar su dolor por las víctimas y para pedir esperanza al jefe del Ejecutivo y al presidente