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ABC LUNES 25 7 2005 Opinión 7 nación de naciones Consciente de que podría acusársele de formular una contradicción en los términos aclaró que se trataba de una innovación de la Constitución española sin precedentes en la ciencia política, pero en ningún caso se ponían en cuestión ni la unidad ni la existencia misma de la nación española. LA ESPUMA DE LOS DÍAS MÁS QUE UN GESTO DE TALANTE Por supuesto, a nadie otorgó la Constitución el calificativo de nacionalidades históricas El hecho de haber plebiscitado en el pasado un estatuto de autonomía, como hicieron durante la II República Cataluña, el País Vasco y Galicia, sirvió de coartada para permitir el acceso inmediato de tales comunidades a la autonomía constitucional del máximo rango institucional y competencial sin recorrer todos y cada uno de los complejos requisitos establecidos en el artículo 151 (que sí hubo de cumplir Andalucía) Pero pretender, como a todas horas reivindica el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, que de tal hecho se derive un estatus privilegiado en relación con las demás comunidades españolas carece del más elemental respaldo constitucional. Si el régimen republicano hubiera sobrevivido a la Guerra Civil, las demás regiones habrían acabado por plebiscitar estatutos de autonomía. Algunas de ellas habían iniciado ya su tramitación. Resulta por eso grotesco que el catalanismo pretenda alcanzar una situación de privilegio amparándose en la ruptura de la legalidad republicana por la Guerra Civil. Algunas comunidades reclaman ahora ser tenidas como nación El PSOE vacila mientras el ministro Montilla se apunta a la idea de España como nación de naciones Ocurre que los independentistas de ERC huyen como de la peste ante cualquier alusión a la pertenencia de Cataluña a la nación española. El presidente Rodríguez, atrapado por sus irresponsables compromisos electorales que le obligan a apoyar cualquier cosa que salga del Parlamento catalán, pretende que demos al término nación un valor relativo. No debemos enredarnos por meras cuestiones semánticas, dice. España camina alegre y confiada hacia su propia disolución, muchos españoles piensan que todo esto no va con ellos, pues se trata de un simple juego con el que nos entretenemos los políticos. En un solo año, el presidente Rodríguez ha arruinado el pacto constitucional de 1978. Urge, pues, recuperar la memoria constituyente. Los españoles no merecemos que, por culpa de la irresponsabilidad de unos y la debilidad o la claudicación del actual presidente del Gobierno, volvamos a cosechar un nuevo fracaso colectivo. E Tambiénquedó claro que entre los que aceptaran ser definidos como región y los que quisieran arrogarse el título de nacionalidad no habría diferencia alguna. Regiones y nacionalidades, una vez constituidas en comunidades autónomas (expresión que fue una de mis aportaciones- -entre bastidores- -al texto constitucional) podrían alcanzar el mismo techo competencial, a excepción de las singularidades derivadas de algún hecho diferencial (lengua propia, derecho civil secular, foralidad histórica de los territorios de Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra, e insularidad) Cuando en nombre de la minoría catalana Miguel Roca defendió en el Congreso el artículo 2, definió a España como PALABRAS CRUZADAS ¿Debería competir Lance Armstrong por su octavo Tour de Francia? ¡VÁYASE, SEÑOR VÁYASE! ARMSTRONG, SÍ, PARA FASTIDIAR A LOS PROGRES A mejor manera de resolver los problemas es no teniendo enemigos repite, como si fuera un mantra, Sheryl Crow, la ruiseñora de Lance Armstrong, el paisano de Bush que ayer conquistó su séptimo Tour de Francia. Hombre- -concedenlos progres- teniendo en cuenta lo de su enfermedad, tiene mérito Es una visión miserable del asunto, porque un cáncer lohan superado millones depersonas en el mundo, pero ganar consecutivamente siete Tours de Francia sólo lo ha conseguido una. ¡Siete! El número sagrado. El número perfecto. Pero yo, de Armstrong, iría a por el octavo, que tampoco es mal número el ocho. Para los griegos era todopoderoso, y tenían un proverbio: Todas las cosas IGNACIO RUIZ son ocho Después, más chulo que un ocho, QUINTANO ya podría tumbase a la bartola, pues un ocho tumbado es el símbolo del infinito. ¿Se ha dado cuenta Armstrong de lo amarillos que su amarillo pone a los progres de izquierdas y a los progres de derechas, que son los peores? Pero si todas estas razones no lo convencen, que piense en el retiro que le espera con Sheryl Crow salmodiando con sus trinos pajaroideos los mantras de la paz del porche en las puestas de sol. ¿No quieres problemas? No tengas enemigos. Eso, que ha valido para Armstrong en el ciclismo, es lo que Zapatero busca en la política con una Alianza de Civilizaciones que vaya desde el padre de Kojo Annan hasta el hijo de Teodoro Obiang. L Tour de Francia le pasa desde hace ya mucho tiempo lo mismo que al Premio Planeta: que siempre se sabe quién lo va a ganar. Aunque el Planeta al menos tiene la prudencia de que cada año lo gana un ciclista distinto, mientras que en el Tour, sin cortarse un pelo, lo gana el mismo escritor año tras año. De tal modo que entre media docena de fenómenos los han ganado prácticamente todos. Anquetil, Merx, Hinault, Induráin y ahora este Armstrong, que ha terminado de convertir a esta prueba en algo tan emocionante como una partida de julepe en el hogar del pensionista. Personalmente considero que Lance ArmsOTI R. trong debería probar a partir de ahora MARCHANTE en otro deporte o actividad, no sé, la quiromancia o la horticultura, y dejar que el ciclismo recupere algo de ese interés que aún recuerdan los más viejos del lugar, cuando Fulano subía más que nadie, pero Mengano era el mejor contra el reloj y Perico era más listo que los mejores. Por eso, creo que la frase pertinente una vez más es: ¡váyase, señor Armstrong, váyase! Y no estando élen elpróximo Tour, los aficionados y telespectadores podremos recuperar esas tardes de emoción pura y de épica frente a la tele chapoteando entre sueños como hipopótamos en la orilla de su charca. A L ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o voto en la página web www. abc. es eldebate L presidente chileno, Ricardo Lagos, tenía que viajar desde Santiago a Panamá, acompañado por gentes de protocolo, ministros de su gobierno y algunos escritores que también eran amigos suyos. Eso sucedía hace cuatro semanas. El viaje a Panamá era prioritario porque Chile es el tercer cliente mundial del Canal y el intercambio comercial tampoco es cualquier cosa. En Ciudad de Panamá, durante su estancia de cuarenta y ocho horas, Lagos se entrevistaría con Martín Torrijos, presidente panameño, y con miembros de su gobierno, firmaría protocolos y pactos comerciales y asistiría a las conversiones entre empresarios chilenos y panameños. DesJ. J. ARMAS pués presidió junto a ToMARCELO rrijos un almuerzo oficial con personalidades chilenas y panameñas en la Casa de gobierno (donde tuve el honor de asistir como invitado) e inauguraría, también junto al presidente anfitrión, la III Feria Internacional del Libro de Panamá. Su discurso de iberoamericano ilustrado fue interrumpido con aplausos en más de cinco ocasiones por el público que abarrotaba el teatro del Palacio de Congresos de Atlapa. Después de saludar a los escritores invitados a la feria y hablar con ellos unos minutos, partió al aeropuerto de Tocumen para regresar a Santiago de Chile en el avión presidencial. No hay nada nuevo en la noticia, porque se sabe que Lagos es un político muy formado cuyo talante estético ha caminado todos estos años de su gobierno al paso exacto de su conducta ética, hasta convertirse en uno de los mejores presidentes de América Latina en los últimos veinticinco años. Ese mismo talante, el de verdad, no el de la simple imagen, le hizo llamar a los invitados que lo acompañarían en su avión presidencial en el vuelo directo de Santiago a Panamá para confirmarles el adelanto del viaje en unas cuantas horas. Habían cambiado los planes, porque en Concepción, quinientos quilómetros al sur de Santiago, las inundaciones de los últimos días habían causado muertes y ruina por doquier. De modo que primero el avión con destino a Panamá viajaría a Concepción, con los invitados y el presidente a bordo, y luego, tras la visita al lugar del desastre y a quienes habían sufrido el peor de los percances, Lagos y su gente viajaría sin escalas desde Concepción a Panamá. Así fue. Paseando por Atlapa, entre los calores de las gentes lectoras y el del ardoroso clima panameño, Jorge Edwards y Antonio Skármeta me contaron su experiencia en Concepción, junto a Lagos, hundidos sus pies en el barro de las inundaciones y con un frío húmedo y glacial quemándoles los huesos. Para el presidente me confesó Edwards, lo primero era la desgracia de la gente de Concepción. Después, el viaje oficial Para Lagos, un estadista ilustrado, en el infierno del desastre no cabía su ausencia. El viaje a Panamá comenzaría a ser prioritario tras visitar Concepción.