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72 DOMINGO 24 7 2005 ABC FIRMAS EN ABC imputado esto es, presunto inocente (pues todos esos sujetos están amparados por la presunción de inocencia) El que donde la ley dice culpable todo el mundo entienda querellado presuntamente inocente pone de relieve lo seriamente que nos tomamos la letra de la ley: donde la ley dice A los tribunales interpretan no A Ahora bien, parece claro que A no A es una contradicción y, como decían los clásicos, ex contradictione quodlibet, es decir, de una contradicción se puede derivar cualquier cosa. De modo que, paraempezar, debeindicarselosiguiente: dada la redacción legal y en tanto en cuanto éstano sea modificada, el Tribunalconstitucionaldebería anular todas las interpretaciones que entienden que interrumpen la prescripción actos que no pueden dirigirse contra un culpable por la sencilla razón de que éste no existe: no hay, todavía, ningún culpable. Pero esto, que sería suficiente para situarnos acerca de dónde estamos en cuanto a respeto del sentido literal de los términos de la ley, no es todo. Imaginemos que la ley dijera querellado o denunciado (que no lo dice) Detodos modos, para apreciarla interrupción de la prescripción, es necesario que alguien dirija un procedimiento contra el querellado. Parece que el lenguaje ordinario no permite afirmar que se puede dirigir contra alguien algo que todavía no existe. Yo sólo puedo dirigir un proyectil contra un objetivo si el proyectil existe. Luego parece que, para dirigir un procedimiento contra alguien, es preciso que el procedimiento exista. Pero, para que exista un procedimiento, debe haber una actividad judicial. Los procedimientos son judiciales, reciben un número en el Juzgado. Sin un primer acto judicial que abra el procedimiento, no hay pues procedimiento Lo anterior no es todo. No sólo debe haber un procedimiento para que se interrumpa la prescripción, sino que éste debe ser dirigido contra el culpable (ya hemos dicho que, en realidad, es un presunto inocente) ¿Y quién puede dirigir el procedimiento contra alguien? Obviamente, sólo quien lo tiene en sus manos puede dirigir un proyectil contra alguien. El procedimiento sólo lo tiene en sus manos el juez instructor y sólo él puede dirigirlo contra alguien, lo que razonablemente ha de tener lugar mediante la admisión motivada de la querella o denuncia, su notificación al querellado o denunciado y su citación para declarar. Así pues, en la fecha en que se interpone denuncia o querella no hay culpable no hay procedimiento y nadie, desde luego, lo ha dirigido contra nadie. Cuando se sostiene por los tribunales ordinarios que en el momento en que se interpone una querella por el Ministerio Fiscal se está produciendo la situación descrita en el art. 132.2 del Código penal, esto es, se dirige el procedimiento contra el culpable, a mi juicio se está vulnerando la letra del artículo en los tres términos que integran la expresión. Lo que quiere decir que se está vulnerando el derecho fundamental a la legalidad. Lo sorprendente no es, pues, que el Tribunal Constitucional haya intervenido, sino que hayatardadotanto enhacerlo. Ylopreocupante es que otros altos órganos del Estado no adviertanque, enmateria deprescripción deldelito, la letra de la ley lleva años siendo ignorada sistemáticamente. A la sentencia 63 2005 del Tribunal Constitucional, de la que pueden discutirse el camino seguido y ciertos argumentos que no afectan al núcleo de la discusión, debemos la invitación a tomarnos la letra de la ley en serio. Aunque sólo fuera por eso, habría que ponerse de su lado. JESÚS- MARÍA SILVA SÁNCHEZ CATEDRÁTICO DE DERECHO PENAL. UNIVERSIDAD POMPEU FABRA TOMARSE LA LEY (SOBRE LA PRESCRIPCIÓN PENAL) EN SERIO Lo sorprendente no es, pues, que el Tribunal Constitucional haya intervenido, sino que haya tardado tanto en hacerlo... A sentencia del Tribunal Constitucional 63 2005, de 14 de marzo ha tenido un efecto singular. Por un lado, ha sido recibida más que positivamente por la doctrina jurídico- penal, como mínimo en cuanto a sus consecuencias. En cambio, ha provocado una reacción airada en otras instituciones del Estado: desde el Tribunal Supremo no pocas voces se han pronunciado con inusitada vehemencia en su contra, mientras que tanto la Fiscalía General del Estado (Instrucción 5 2005) como laAbogacía del Estadohan instado a sus miembros a ignorar la doctrina contenida de la sentencia. ¿Y qué es lo que dice la sentencia? Algo, en realidad, bastante razonable. Como es sabido, la responsabilidad penal queda extinguida por prescripción cuando transcurre ininterrumpidamente un cierto tiempo desde la consumación del delito. Lo anterior pone de relieve que resulta decisivo determinar de qué manera cabe interrumpir el transcurso del plazo de prescripción, evitando que la responsabilidad penal se extinga. Y el Tribunal Constitucional concluye que la doctrina del Tribunal Supremo según la cual la prescripción se interrumpe en la fecha en la que se presenta denuncia o querella por el delito correspondiente, aunque todavía no haya habigo constitucional y, en fin, que respete los cánones del método jurídico. ¿Cuándo una interpretación respeta el tenor literal de la ley y cuándo se excede del sentido de los términos de la ley? El problema no es nada fácil de resolver. No en vano la doctrina jurídica ha puesto de relieve las dificultades que existen para distinguir entre interpretación (actividad respetuosa con el sentido de los términos de la ley) y analogía. Precisamente porque esto es difícil, debe señalarse que el Tribunal constitucional ha seguido siempre un criterio de autocontención, negándose a examinar la interpretación efectuada por los tribunales penales en casos muy dudosos en los que algunos pensábamos que la barrera del tenor de la ley había sido desbordada por la doctrina jurisprudencial. Ocurre, sin embargo, que aquí se trata de interpretar un texto (el del artículo 132.2 del Código penal) que señala que la prescripción se interrumpe cuando el procedimiento se dirija contra el culpable A este respecto, lo primero que habría que afirmar es que, si nos tomáramos en serio la letra de la ley, la prescripciónnoseinterrumpiríahastaelmomento del inicio del procedimiento de ejecución de la sentencia. Pues sólo en ese momento- -cuando hay una sentencia firme condenatoria- -puede hablarse de que el procedimiento se dirige contra un sujeto culpable Como parece que esto sería muy disfuncional y un enorme número de delitos prescribirían, los tribunales penales entienden que donde la ley dice culpable hay que entender en realidad querellado denunciado sombría, en su olor a muerte: Esperar es peor que nacer, porque solamente espera el que se muere de esperar... es este esperar muriendo arranque originalísimo, lleno de fuerza y vigor. Que se resume en ese sintagma final: El esperarte. Segundo cuarteto: Pero a la vez la poetisa se siente atada a la espera del otro, del ser amado, que por ser espera y no llegada, la gasta, a la vez que a él también le gasta su vida y no le trae, mismo efecto de la espera en ambos amantes. Y esta espera, que a la vez es esperanza por verle, quiere que acabe para que se haga realidad, y no morir así de ansiedades. Tercer cuarteto: Y al retrasarte nos vamos alejando, y aunque la distancia es menor es irreparable, sólo de pensar o esperar que nos aleje. Cuarto cuarteto: Pero la amada se sujeta a su destino, a esa espera en la cual muere, y nada hace por huir al tormento de tu espera todo lo más reflexiona y se cuestiona si más allá, fuera de su vida, queda quien ande. Pero no pierde la esperanza de verle, y así en los dos últimos versos la soledad es la de grado positivo a solas esperándote te espero... Solamente por ti y aquí parece que la alegría se desparrama y el poema da un cambio total a la esperanza de 180 recobrando su fuerza y brío: Solamente por ti, por cuando llegues L do acto judicial alguno que se pronuncie motivadamente sobre aquéllas, no es conforme a la Constitución. Sin embargo, las voces discrepantes afirman que, al sentar esa doctrina, el Tribunal Constitucional ha entrado a interpretar una ley penal, lo que sólo les corresponde a los Tribunales ordinarios, de modo que ha usurpado competencias ajenas. ¿Es esto cierto? Lo cierto es que entra dentro de lo normal que se produzcan conflictos entre el Tribunal Constitucional y los tribunales ordinarios a propósito del principio de legalidad penal. A los tribunales ordinarios les compete, desde luego, la interpretación de las leyes penales, sin que el Tribunal Constitucional pueda intervenir para favorecer una determinada interpretación, de entre las posibles, en perjuicio de otras. A lo que el Tribunal Constitucional sí está obligado es a efectuar un control externo de las interpretaciones judiciales de una ley penal, a fin de garantizar que éstas sean compatibles con el derecho fundamental a la legalidad penal. Este control ha quedado establecido por el Tribunal Constitucional en los siguientes términos: debe garantizar que la interpretación judicial respete el tenor literal de los términos de la ley, que sea una interpretación que respete los criterios valorativos básicos de ran- LOLA SANTIAGO ESCRITORA INDESCRIPTIBLE D E Carmen Conde se ha dicho que era la primera de las escritoras españolas, tanto por su calidad como por su fecunda creación -López Anglada- Este elogio no era excesivo. Ciñéndonos sólo a su poesía podemos decir que la solidez, el equilibrio de sus versos logran cimas muy difíciles de igualar. Carmen Conde nace en Cartagena (1907) En el tiempo que le toca vivir, crea una larga y profunda obra personal, tanto en el mundo del ensayo, de la novela (es premio Elisenda de Moncada) como, sobre todo, de la poesía. De su obra en verso destacaríamos Pasión del Verbo (1944) Ansia de la gracia (1945) Mujer sin Edén (1947) Vivientes de los siglos (1954) Derribado arcángel (1961) Fue la primera mujer que ocupó un sillón en la Real Academia Española. Murió de alzheimer. INDESCRIPTIBLE. (Destacamos la originalidad de este poema, de estos versos) Esperar es peor que nacer, Porque solamente espera el que muere De esperar sin hacerse con la vida Otra cosa que esperar. El esperarte. Y atada a esa tu espera que me gasta Y que gasta tu vida sin traerte, Aquí me estoy muriendo de ansiedades Porque acabe, tremenda, esta esperanza. Cada día, ¡oh tú que te retrasas Sin saber que nos vamos alejando! Es menor la distancia irreparable De pensar, de esperar, que nos aleje. Y aquí sigo esperando, nada intento Por huir al tormento de tu espera. ¡Ya no sé si allá fuera de mi vida quedan otros o no, queda quien ande! Solamente por ti, por cuando llegues, A solas esperándote te espero. Primer cuarteto: Arranca con un primer verso de forma sobrecogedora y