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70 Espectáculos DOMINGO 24 7 2005 ABC DANZA Martha Graham Acts of Light Música: C. Nielsen. Embattled Garden Música: C. Suriñach. Sketches from Chronicle Música: W. Riegger. Coreografías: M. Graham. Martha Graham Dance Co. Dirección: J. Eilber. Lugar: Festival de Perelada (Gerona) Fecha: 22 de julio ARQUEOLOGÍA DE LA MODERN DANCE PABLO MELÉNDEZ- HADDAD Una escena de Il Trovatore en el Festival de Bregenz BERND HOFMEISTER Verdi acuático en Bregenz Robert Carsen traslada la acción a un campo petrolífero custodiado por fuerzas de seguridad b El espectáculo se desarrolla en E un decorado de 711 toneladas y una escena flotante de 56 metros de ancho y 40 de fondo que soportan 247 pilares de madera JUAN ANTONIO LLORENTE BREGENZ (Austria) Ante una inmensa plataforma petrolera sobre el Lago Constanza, la impresión del viajero que llega a Bregenz es la de haberse equivocado. ¿O han encontrado oro negro en la desembocadura del Rin? Lo que tienen ante sus ojos responde a otra cuestión, pero los ciudadanos de Bregenz encontraron su particular yacimiento en 1947 cuando, siguiendo los pasos de Salzburgo, la que se proclama capital cultural de esta zona del país, creó su propio festival, llenando los bolsillos de sus apenas 29.000 habitantes durante el mes largo en que se extiende la programación de conciertos y manifestaciones líricas. Especialmente, gracias a los casi 7.000 espectadores turistas y vecinos de Bodensee (Alemania, Suiza y Lichtenstein) que cada noche presencian el espectáculo sobre el lago. Esa es la respuesta a lo que el visitante creyó un poltergeist: el escenario, que el caprichoso Robert Carsen ha imaginado para la nueva producción de Il Trovatore de Verdi. Un escenario cuando menos chocante, al que Inés y Leonora llegan en lujosa limusina, y del que esta última escapa con el trovador Manrico, que ha cambiado el laúd por un fusil, antes de ingresar en el convento en una lancha robada a su adversario el Conde de Luna. Espectáculo sobre el espectáculo en un decorado de 711 toneladas y una escena flotante de 56 metros de ancho y 40 de fondo que soportan 247 pilares de madera. Desmanes de los cantantes Datos que deslumbran al espectador, ansioso por disfrutar con una experiencia visual que, al fin y al cabo, es lo que se lleva puesto brindándole seguidamente, en la cena que preceda su paseo al casino del complejo festivalero, comentarios con sus amigos. Ya habrán olvidado los desmanes de los cantantes: la desafinación y la falta de fiato del tenor Alfredo Portilla, visiblemente incómodo en las alturas- -físicas y canoras- -como Manrico; la poca consistencia del Conde de Luna de Zeljko Lucic y la mala pronunciación y el nefasto timbre del Ferrando de Clive Bayley. Porque la amplificación admitida en estos grandes espacios, si bien potencia las voces pequeñas con calidad, también magnifica los fallos. Se salvaron de la metafórica pira dos voces de excepción, que hicieron que la velada mereciese la pena: la Leonora de Sondra Radvanovsky y, sobre todo, la riqueza tímbrica en Leonora de Larissa Diadkova, una de las grandes mezzos del Kirov. Salvo en estos casos, no hubo más calor al concluir la función del estreno que el de los gigantescos quemadores, uniéndose al saludo de los responsables del invento junto a los casi 200 participantes de la representación. l XIX Festival Internacional Castillo de Perelada ha querido rendir su particular homenaje al nonagésimo aniversario de la creación de la mítica escuela Denishawn a través de su alumna y bailarina más ilustre, Martha Graham, una de las madres de la modern dance fallecida en 1992. La compañía de la fundamental coreógrafa y maestra se presentó ante el público del festival con dos programas; en el primero de ellos brillaron con luz propia dos coreografías que miran a España, Embattled Garden (1958) y Sketches from chonicle (1936) esta última inspirada en la Guerra Civil, pero muy lejos de la lectura moralizante de la que Graham bebió en la Denishaw. La obra, una joya del pasado remoto del género, está tan cerca del teatro clásico como del expresionismo alemán, y decididamente se convierte en claro ejemplo de esa apuesta que realizó Graham por una búsqueda absolutamente alejada de la técnica clásica. Ese primer solo, Spectre 1914 resultó electrizante en el cuerpo y la expresividad de Fang- Yi Sheu al interpretar una coreografía creada por y para la propia Martha Graham, quien también firmó en su momento ese sencillo pero contundente vestuario que habla de muerte y de espanto. La segunda parte de estas crónicas, Steps in the street y la última, Prelude to Action dan rienda suelta a la desesperación a través de esquemáticos números de conjunto de bellísimo equilibrio plástico en los que se siente la locura y la sinrazón a través del baile de una docena de mujeres que utilizan el espacio escénico en inacabables combinaciones. La austeridad del vestuario, lejos del más mínimo orientalismo, tanteó la fantasía del volante y la peineta en la otra obra de inspiración hispánica, Embattled Garden un ballet mucho más narrativo sin llegar a serlo plenamente porque no acaba de contar una historia limitándose a dibujar a dos parejas que se interrelacionan. La obra habla de una España plena de color pero desde ese japonesismo típico de Graham en la utilización de los recursos expresivos- -proveniente de las corrientes teatrales de esa cultura, como el noh o el kabuki -y es un buen ejemplo de cómo la emoción y la forma se atan en un solo nudo. Antes, ya desde ese ancestral Acts of light (1981) que abrió la velada- -en la que destacó la entrega de Katherine Crokett- se hicieron evidentes muchas de las características que la técnica graham ha aportado a la danza, como ese valor esencial que otorga a la zona pélvica, la preeminencia de lo femenino, los movimientos angulares, la gestualidad lineal de manos y brazos e, incluso, algún zapateado. El Ritus del sol que cierra esta obra conecta con esa búsqueda espiritual que empapa las obras de la maestra norteamericana, sin perder jamás de vista un ritmo vertiginoso que siempre consigue el equilibrio. Una ocasión para entender de cerca la importancia de la respiración y del peso de la gravedad en la tan conocida contracción de Martha Graham. Llamaradas de gas Carsen traslada la acción a un campo petrolífero custodiado por adiestradas fuerzas de seguridad, que los pacíficos gitanos de la ópera inspirada en la tragedia de García Gutiérrez intentan asaltar, golpeando sus armas contra las vallas de protección potenciando el ritmo de los yunques en el famoso coro, mientras grandes llamaradas de gas refuerzan visual y calurosamente la percusión de la Sinfónica de Viena a las órdenes de su titular, Fabio Luisi. Los bailarines Katherine Crockett y Martin Lofsnes, durante el ensayo general de su actuación en Perelada