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66 Sociedad DOMINGO 24 7 2005 ABC El inquilino indeseable La legionela no se decide a abandonar Alcoy, por más esfuerzos que se realizan en este sentido. En los últimos dos años, aunque han descendido, los casos no remiten. Esta es la cronología de su evolución reciente: Marzo de 2004: caso aislado Noviembre de 2004: seis afectados con dos víctimas mortales. La Consejería de Sanidad se niega a considerarlo como un nuevo brote. Junio de 2005: el calor del verano parece reactivar la legionela, ya que se declaran ocho casos en cuatro días, esta vez sin víctimas. Todos los afectados son personas de avanzada edad. Se localiza el foco en la torre de ventilación de una empresa del casco urbano. Julio de 2005: Se han producido seis nuevos casos, afortunadamente también sin víctimas. El foco de contagio se ha localizado en una instalación oculta y artesanal de una gran empresa alcoyana. La legionelosis se da con más frecuencia en las Comunidades autónomas de Valencia, Cataluña y País Vasco, según un informe preliminar del estudio sobre el comportamiento de la legionelosis llevado a cabo por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) Es evidente que se da en estas zonas porque la legionelosis suele desarrollarse en climas cálidos y húmedos aseguran fuentes de SEPAR. Además, añaden que otro factor importante es que en estas Comunidades hay técnicas mejores para diagnosticarlo Las torres de refrigeración son el caldo de cultivo ideal para la bacteria de la legionela La localidad alicantina, con un importante tejido industrial en el propio casco urbano, se ha acostumbrado a convivir con la legionela. Pese a los exhaustivos controles de las autoridades sanitarias, los casos, aunque en menor medida, siguen apareciendo. El último, ayer La legionela, un vecino más de Alcoy TEXTO: DAVID MARTÍNEZ FOTO: JORDI ROMEU Desde 1999 se han registrado doce muertes relacionadas de forma directa con la neumonía por legionela ciudad que, por su orografía (asentada junto a dos barrancos atravesados por ríos de ínfimo caudal) y su tejido industrial (instalado en muchos casos dentro del mismo casco urbano, y que hasta ahora ha utilizado los citados ríos como desagüe) parece que reúne todas las condiciones para favorecer la perpetuación de la enfermedad. Después de que en 2003 el noveno brote de legionelosis afectara a veintiocho personas y causara dos víctimas mortales, se han producido nuevos casos aislados, tanto el pasado año como el presente. Las cifras totales desde 1999 son de doce fallecidos por la enfermedad, aunque la última muerte directamente relacionada con la legionela se produjo en noviembre de 2004. El consejero de Sanidad, Vicente Rambla, explicó hace unos días que la causante de los últimos casos era una empresa oculta en el centro de la ciudad, que fue inmediatamente clausurada, aunque su presencia no explica los brotes anteriores, ya que llevaba poco tiempo en funcionamiento. Nadie se explicaba este último brote, dado que en 2004 se llevaron a cabo 179 inspecciones, y se precintaron 161 aparatos. El próximo paso, según el alcalde de la localidad, Jorge Sedano, es trasladar las industrias a las afueras, para que la legionela no se convierta en un vecino más. ALCOY. Legionela se ha convertido en una palabra de uso común en las conversaciones de los vecinos de la alicantina localidad de Alcoy. Desde que a finales del pasado siglo se declararan los brotes más virulentos de neumonía por legionelosis, y pese a los esfuerzos en materia de prevención, el número de afectados no ha dejado de aumentar, aunque al menos sí se ha conseguido desacelerar la aparición de nuevos casos, aunque ayer se conoció uno nuevo en un hombre de 61 años. En la industrial ciudad de Alcoy esta enfermedad golpeó con fuerza por primera vez en 1999. En estos seis años se han declarado catorce brotes de la enfermedad, más de dos por año, aunque la Consejería de Sanidad de la Generalitat Valenciana ha reconocido como tales sólo nueve, otorgando al resto la consideración de agrupación espacio temporal de casos aislados por su baja incidencia en la población. Lo cierto es que, tras los brotes multitudinarios de 1999 y 2000, el número de casos aparecidos por año se ha reducido. La forma más habitual de contagio de la neumonía por legionelosis es inhalar la bacteria que la transmite como consecuencia de la exposición a las torres de refrigeración que se utilizan para bajar la temperatura en el interior de las naves industriales. Estas to- rres, denominadas evaporativos se componen de una bandeja de agua, un ventilador y unos paneles de viruta para enviar al interior de las fábricas el aire humedecido con el agua, de forma que las altas temperaturas no afecten a máquinas ni operarios. El problema es que en la bandeja, que renueva el agua constantemente, siempre queda un mínimo residual, que favorece el cultivo de la bacteria. Las autoridades sanitarias de la Comunidad Valenciana vienen realizando desde 1997 una intensa labor de control de las instalaciones de riesgo. To- das aquellas torres que no cumplen los requisitos mínimos son precintadas, y las sanciones que se contemplan para aquellas empresas que no cumplen la normativa de prevención pueden llegar a los 600.000 euros. Sin embargo, la ciudad de Alcoy, en la que viven unos 60.000 habitantes, sigue siendo, desgraciadamente por derecho propio, la capital del mapa de riesgo de la legionela en la Comunidad. El problema es que ya nadie se explica por qué siguen apareciendo casos, dado el nivel de control de la enfermedad, más justificado aún si cabe en una Una enfermedad para la que no existe una explicación convincente Los responsables del control de las torres de refrigeración no entienden cómo es posible que se sigan declarando casos de legionela. El grado de control de la bacteria es exhaustivo. Sin embargo, aunque en menor medida, nuevos casos se registran cada año. Aunque en 2004 se precintaron numerosas torres, en este brote ya se han declarado 14 casos, que no han causado víctimas. El descubrimiento de una empresa no declarada en el interior del casco urbano no explica brotes anteriores, ya que funcionaba desde hacía poco tiempo. A falta de explicaciones convincentes, las fuentes oficiales aventuran la existencia de torres no declaradas, mientras los vecinos, acostumbrados a convivir con la enfermedad, apuestan por la escasa salubridad de los riachuelos que cruzan los barrancos sobre los que se asienta la ciudad.