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64 Sociedad DOMINGO 24 7 2005 ABC Cuando el calor aprieta en Sevilla, son muchos los que se refrescan en las aguas del Guadalquivir La información meteorológica se ha convertido en un servicio útil y práctico. El Instituto Nacional de Meteorología vigila día y noche el tiempo para ofrecernos las predicciones. Desde la toma de datos hasta su interpretación, así es como funciona Cuando los meteorólogos se mojan TEXTO: MIGUEL CABANILLAS FOTO: RAÚL DOBLADO MADRID. Un ascensor y un vecino con el que no se tiene mucha relación son los dos ingredientes que hacen falta para llevar a nuestra boca la palabra tiempo. Pero más allá del relleno de dos minutos de agónica espera hasta nuestra planta, la información meteorológica es un servicio, un bien social, del que todos hemos hecho o hacemos uso continuamente. Así, el hombre del tiempo se ha convertido hoy en esa figura de referencia a la que podemos hacer caso, o no, pero que siempre está ahí para aconsejarnos que nos abriguemos porque han bajado las temperaturas. Sin embargo, el tiempo no sólo es una información adicional que conocer para poder salir a la calle con mayor seguridad. La Meteorología puede ser un complemento imprescindible en las actividades económico- productivas. Así, en la agricultura, es vital tener claras las previsiones para establecer, por ejemplo, un calendario de riegos. Y el sector de los aires acondicionados pudo planificar su producción de un modo más eficaz en verano de 2003 también gracias al conocimiento de la llegada de la ola de calor. En España, esta necesidad de saber si lloverá o no la cubre el Instituto Nacional de Metorología (INM) órgano que depende del Ministerio de Medio Ambiente desde 1996. El Instituto existe desde 1861, cuando comenzara como Oficina Central en el Observatorio de Retiro (Madrid) Hoy, además de las la- bores de predicción, este centro lleva a cabo labores de vigilancia continuada del tiempo y del clima, en contacto siempre con las autoridades y a disposición del gran público. Son varias las formas que tiene el INM de recoger los datos necesarios para elaborar una predicción. Dispone de El descenso del aire en las Azores, causante del anticiclón No hay español que alguna vez en su vida no haya oído hablar del anticiclón de las Azores Este grupo de palabras, casi tan popular como la paella de Valencia es el causante de esa enorme cantidad de días de sol de los que presume nuestro país. Según la explicación del Instituto Nacional de Meteorología, el fenómeno se debe a la rotación de la Tierra, en la que la circulación de los vientos debe seguir, en líneas generales, un modelo predeterminado. Siguiendo esos supuestos, la tendencia, a 30 grados norte y sur del Ecuador, es que se produzca un descenso del aire, que provoca esa situación anticiclónica. Por esa razón, los desiertos en todo el mundo se sitúan más o menos en esas áreas. En el Atlántico Norte se produce el anticiclón de las Azores, y tiene sus equivalentes en el Atlántico Sur y en ambos hemisferios del Pacífico añade Jesús Patán Torres, subdirector general de Predicción del INM. 240 estaciones de las llamadas in situ (situadas en la zona de la que se quiere obtener datos) repartidas por toda la geografía española, que transmiten los datos vía telefónica a quince concentradores regionales y uno nacional. Fuera de la Tierra, los satélites metereológicos completan la información servida desde las estaciones terrestres. Meteosat es el programa más conocido en España. Los satélites geoestacionarios con los que cuenta envían datos cada quince minutos de sus zonas de cobertura, permitiendo así seguir la evolución de las nubes sobre nuestras cabezas. A los satélites se suman los radares y los detectores de rayos. De estos últimos, el INM tiene 15 equipos repartidos por la Península, Baleares y los mares que nos rodean. Después de transmitir los datos a los distintos centros se intenta reconstruir un mapa sobre el estado de la atmósfera. El proceso, utilizado en Europa desde 1979, continúa con una serie de cálculos matemáticos mediante matrices, que se transformarán en gráficos que serán difundidos a los interesados. La predicción suele ser hecha a