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54 Los domingos DOMINGO 24 7 2005 ABC TURISMO ALTERNATIVO Argentina El tour de la miseria Barrios pobres, circuitos y entrevistas con travestis se incorporan a la oferta turística de Buenos Aires, la ciudad más europea de toda Iberoamérica. También la más cultural. Y un paraíso de sensaciones para turistas y nativos TEXTO Y FOTOS: CARMEN DE CARLOS CORRESPONSAL EN BUENOS AIRES a fuente de turismo es inagotable y Buenos Aires ha descubierto un nuevo manantial. Oculto entre la miseria humana, reflejo de destinos equivocados para cuerpos ajenos, con la piel de la pobreza al desnudo, el escaparate donde comprar sensaciones y experiencias nuevas tiene, como los museos, tarifa y recorrido establecido. Por 60 euros o dólares, el tour de las villas miserias, el de los travestis o el de los salones de bailantas (Villa Tour, Trava Tour y Cumbia Tour) se encuentra al alcance de la mano y del bolsillo de los extranjeros. En algunas de las suites o habitaciones estándar de los mejores hoteles, se hospedan ciudadanas y ciudadanos españoles, canadienses, norteamericanos, franceses, italianos... Algunos han recorrido miles de kilómetros para terminar zambullidos en un submundo marginal con la garantía de salir, al menos en apariencia, como entraron: sanos y salvos. Martín Roisi, de 32 años, será su protector, su guía comercial y espiritual en la zona de chabolas más grande de la capital argentina: la Villa 20, Villa Lugano. Ideólogo y promotor del proyecto, organiza las visitas con tres o cuatro personas. Más gente puede ser un quilombo (caos) Tengo todo bajo control, pero termino agotado porque a veces hay gente que quiere hacer la suya, meterse por L cualquier lado, y... la cosa no es así La cosa es que hay un sector de la villa que es peligroso y desprecia el tour porque no quieren ver su vida expuesta, porque tienen miedo a que alguien les reconozca posiblemente buscados por la Policía o por ajustes de cuentas o porque querrían recibir algo a cambio justifica él. Es el caso de un vecino en la primera línea de viviendas, que siempre tiene lista la escopeta para los intrusos, según advierten Julio y Cacho, dos villeros que se incorporan en la primera escala, en el puente de la Avenida Larrazábal, a una veintena de kilómetros de la Casa Rosada. Conocidos peronistas con bula del presidente de En todo el país- -excepto en la capital- -hoy todavía está prohibido ser travesti (por eso acá somos tantas la Villa para dar el paseo de rigor sin que haya sobresaltos con ellos comienzan los primeros pasos de un camino parecido al laberinto callejero de Ciudad de Dios, la favela de Río de Janeiro que quedó inmortalizada en el cine. Ingeniárselas para sobrevivir En la principal avenida el discurso del guía arranca con una declaración de buena voluntad: Quiero mostrar que la villa no es lo que piensan los argentinos. Acá no hay más ladrones que en Plaza de Mayo (sede del Gobierno) o que en Congreso dice Martín. La Villa 20 nació treinta años atrás, durante la dictadura militar (1976- 83) Entre esos ladrillos desgastados hoy viven 25.000 personas La mitad de la población es de origen paraguayo o boliviano, y la otra argentino. La mayoría no trabaja, subsiste con planes sociales (subsidios) y cajas de comidas que controlan los punteros o piqueteros, viene a ser lo mismo asegura la voz de Martín. Hay excepciones, como la de Reina y sus compañeros: Coordino esta carpintería donde fabricamos sillas, bancos, pupitres, mesas... lo que haga falta La mujer, desdentada, explica su trabajo mientras devora un bocadillo de carne y el resto de los carpinteros enseñan sus muebles. Acá no se pasa hambre- -dice- Nosotros somos laburantes En la villa no hay secretos. To- Seis metros bajo tierra, o el subte vive en Buenos Aires En armonía con el resto del turismo alternativo, el metro de Buenos Aires, que no es metro sino subte ofrece un mundo diferente bajo los pies del visitante. Con vida propia, está declarado de Interés Cultural por el Ayuntamiento. Arranca, a toda máquina, a ritmo de jazz, blues, tango, música clásica o cualquier otra melodía que alegre, en vivo, los oídos del millón de personas que utilizan este medio de transporte a diario. Paralelamente hay una ruta de arte con murales (ciento diez) y esculturas fijas, paradas para representaciones de danza, estaciones de Teatro y otras de Cine Es constante la organización de concursos literarios, de cómics, carteles y otras iniciativas culturales. El subte vive como lo bautizó el artista Juan José Romero, se convierte de este modo en un viaje al teatro, la ópera, el circo, en un viaje para soñar El subte (metro) también tiene su aquel, una ruta con música, murales y escultura