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ABC DOMINGO 24 7 2005 51 Los domingos Así suena el verano. Del reggaetón a la lambada: un paseo por la banda sonora de nuestras vacaciones El tour de la miseria. Barrios pobres y entrevistas con travestis se suman a la oferta turística de Buenos Aires de Edurne Pasabán. La mejor alpinista española conquista su octavo ochomil Incendios La factura de la tragedia España sufre veinte mil incendios forestales cada año y desde 1980 el fuego ha ocasionado pérdidas por valor de más de siete mil millones de euros. Un montante que no recoge el alcance del daño real infligido a las zonas castigadas POR B. TORQUEMADA Y J. F. ALONSO Lac icatriz de los incendios no admite la cirugía reparadora de las prisas, pues un bosque de tipo mediterráneo tarda cuarenta años en recuperarse, en el mejor de los casos. Un lapso capaz de abrasar las esperanzas de una población rural menguante y estrechamente dependiente de la buena salud de sus pulmones verdes. Más de la mitad de la superficie de España, 26,6 millones de hectáreas, es terreno forestal, con 15,2 millones de hectáreas de arbolado. A cada ciudadano nos corresponden 130 árboles, según estos artificios de la estadística. De momento, porque la acción del fuego viene siendo letal y en nuestro país ha ardido desde 1980 el 9 por ciento del territorio, más de 4,5 millones de hectáreas. Desde 1980, las labores de extinción de incendios se han cobrado 73 vidas humanas. El de Guadalajara ha sido, con diferencia, el peor mazazo, pero aún persiste el eco cercano del pasado mes de mayo, cuando falleció un piloto de avioneta en la localidad pontevedresa de Poio. En 1999, cuatro miembros de un retén murieron en Alájar (Huelva) en 1994 cinco en Millares (Valencia) y 1992 fue un año aciago: cinco personas perecieron, en parecidas circunstancias, en Grazalema (Cádiz) y otras La vida en juego. Un bombero se enfrentaba al fuego el pasado lunes en Santa María del Pinar (Guadalajara) horas después de que once miembros de una cuadrilla del servicio de extinción de incedios murieran devorados por las llamas tantas en la Sierra del Rincón, entre Madrid y Guadalajara. Cuando la desidia, la fatalidad o la falta de escrúpulos calcinan el patrimonio forestal, el impacto social y el económico se disparan mucho más allá de las estrictas cifras de las pérdidas o del propio daño al ecosistema, en forma de lucro cesante en otros frentes: el chalé que se devalúa, los visi- FOTOS: AFP Las tareas de extinción se han cobrado 73 vidas humanas en los últimos catorce años tantes que dejarán de venir, las secuelas de despoblamiento. Ruina sin paliativos. El incendio de Guadalajara, con su balance demoledor (el fallecimiento de once personas, trece mil hectáreas reducidas a cenizas) lleva a reflexionar sobre la falta de herramientas para el análisis en diferido de las consecuencias de estos siniestros. El Ministerio de Medio Ambiente sí ha recabado datos de pérdidas económicas directas y ambientales por el fuego desde 1961 (de 1980 a 2004 se cifran en 7.507,93 millones de euros: 1,2 billones de pesetas) pero no tiene a su alcance evaluar los daños intangibles lo que ya nunca volverá a ser como antes. En medio de la tormenta políti (Pasa a la página siguiente)