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ABC DOMINGO 24 7 2005 Nacional 25 Se revive la psicosis de los atentados A las 11 de la mañana llegó a la estación un tren procedente de Mérida. Se bajaron pocos viajeros. A las 11,30 otro tren, también procedente de la capital autonómica pero con destino a Madrid; se bajó otro puñado de viajeros y subieron media docena. A las dos y cuarto la llegada del tren sí llenó un poco más el vestíbulo de la estación. La escena se repitió tres veces: caras de asombro en los pasajeros cuando descubrían que en el andén le esperaban ocho agentes de la policía, con mascarillas, que le conminaban a ir por una puerta lateral y a caminar deprisa. Algunos ni preguntaban qué pasaba, sólo abandonaban deprisa el lugar. Una joven hizo su propia reflexión: Tiene que haber una granada Y es que la escena era muy parecida a la que estos días se puede ver como consecuencia de los atentados de Londres: vagones, vías, andenes, muchos policías, mascarillas, personal de emergencia, bomberos y ambulancias. Varios operarios retiran con ayuda de una grúa el vagón que contenía el diclorometano JORGE REY Desalojada la estación de Cáceres tras producirse un escape tóxico en un vagón Se prohibió salir al andén a los viajeros que no dispusieran de mascarilla b Tras el desenganche, el vagón fue llevado a un descampado, donde la Policía estableció un perímetro de seguridad. Allí permaneció hasta que fue trasladado por carretera P. CALVO CÁCERES. Todos los dispositivos de emergencias se activaron ayer en Cáceres como consecuencia de una fuga de diclorometano de un contenedor en la estación de ferrocarril. No fue necesario interrumpir el servicio de transporte que mantuvo sus horarios habituales, aunque los escasos viajeros de los trenes que coincidieron en la estación con el mercancías (alejado 100 metros del edificio principal) eran desviados por puertas laterales y conminados a subir o bajar con rapidez. Los ferrocarriles cerraron sus circuitos de ventilación para evitar que entrara aire desde el exterior. Nadie podía estar en el andén si no disponía de mascarilla. El diclorometano, un líquido incoloro, es tóxico como todos los disolventes orgánicos, aunque de nivel bajo. Es utilizado principalmente como desengrasante y quitamanchas de pintura. dad normal hasta las tres de la tarde, cuando el tren fue desplazado hacia un lugar retirado para proceder al delicado desenganche del contenedor por medio de una gran grúa. A la altura del viejo desguace de Docu se depositó en un camión tipo góndola y fue llevado a un descampado próximo al recinto ferial. Allí permaneció, con un perímetro de seguridad vigilado por agentes de la Policía, al menos hasta las nueve y media de la noche, cuando estaba previsto trasladarlo por carretera de vuelta a Portugal. El diclorometano viajaba en bidones de 50 kilos, pero durante todo el día no se supo cuántos podían estar rotos. A media tarde se informó de que se esperaba la llegada de químicos portugueses para proceder a la apertura del vagón, ya que un sistema antirrobo lo impedía. Tampoco podía utilizarse una radial, porque una chispa en contacto con el producto podría desencadenar un incidente de mayores dimensiones. A las 11 llegaron el alcalde, José María Saponi y el concejal de Seguridad, Santos Parra. Todos crearon una especie de gabinete de crisis que decidió las medidas a adoptar, aconsejados por los técnicos. Renfe también activó su propio protocolo de emergencia. Además, durante la mañana se personaron en la estación el presidente de la Diputación Provincial, el director gerente de Renfe Mercancías y el director general de Intercontainer, la empresa propietaria de los contenedores. El diclorometano había sido facturado por la empresa portuguesa Naveja Porto y su destino último era la empresa de Erandio Nirin. Desde el principio se descartó que tras la fuga pudiera producirse una nube tóxica sobre la ciudad. No obstante, algunas personas reconocieron tener picores leves en ojos y nariz, aunque nadie sufrió mayores consecuencias. Evacuado un camping de Zaragoza por una fuga de gas Una fuga de gas en el camping Armalygal de la localidad zaragozana de Murillo de Gállego obligó ayer a 150 personas a abandonar sus instalaciones. La fuga se detectó por la mañana en una cisterna de 1.000 litros de gas que se encontraba en las instalaciones del camping. Por fortuna, ningún veraneante resultó intoxicado y tras la reparación de la fuga por parte de técnicos de la empresa Repsol, pudieron regresar a las instalaciones del recinto de ocio. En la imagen, varios de ellos abandonan el campamento de Armalygal. EFE Procedente de Portugal El contenedor viajaba en un tren de mercancías procedente de Portugal y con destino a Madrid, cuando un empleado de Renfe detectó el escape a su paso por la estación de Cáceres, a las nueve y media de la mañana. Tras comprobar de qué se trataba, se alertó a Protección Civil y a los bomberos, que acordonaron el tren de mercancías para evitar el contacto de los viajeros de otros trenes con el producto. Además, el andén fue cerrado. La estación no recuperó su activi-