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ABC DOMINGO 24 7 2005 La Entrevista 11 Maite Pagazaurtundua parece avistar un futuro mejor en el salón de la casa de campo donde transcurren sus vacaciones -Es complicado ver las actitudes y declaraciones de Pilar Manjón de esa manera... -Cuando tratamos con personas que atraviesan un momento tan difícil en su duelo personal, tenemos que intentar respetar la humanidad dolorosa que manifiestan en ciertas expresiones. Y no hacer de esas personas un día idolos y al día siguiente monstruos. Tenemos que ser capaces de ver a las personas y no a sus personajes. Las personas heridas supuran su dolor, esto hay que entenderlo. -El anuncio de una vía de negociación gubernamental con ETA ha generado, también, algunas fricciones. -Se ha generado cierta inquietud y una semipolarización, yo no diría que total, pues todas las asociaciones y fundaciones han reivindicado la unidad y el consenso, así como la recuperación del Pacto por las Libertades. Sí que habido pequeñas fricciones que no son ajenas a la gran radicalización que viven la opinión pública y el juego político españoles. No es sólo que el Gobierno haya cambiado piezas que parecen sustanciales en la política antiterrorista, sino que sus causas vienen del shock emocional que padecimos el 11- M, y de que aún no han sanado las ACOSO A LAS VÍCTIMAS Hay muchas personas que, sin apoyar el asesinato, lo toleran o miran hacia otra lado. No les importa que seamos acosados un poquito REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA Tiene que haber una ofensiva para acabar con el fanatismo de la identidad heridas que produjo el 14- M en las dos grandes formaciones políticas. Pero tenemos problemas de tal calibre que no nos podemos detener en esta lucha de carneros. Si los partidos políticos no toman nota de ello, la ciudadanía les va a pasar factura. ¿No es fundamental la educación en la regeneración democrática? -Tiene que ver con la educación, pero no sólo con la escuela. La pedagogía social implica a toda la sociedad, tiene que ver con la familia, porque el órgano fundamental en la transmisión de valores es la familia y los padres no po- demos delegar en maestros y profesore. En el País Vasco gente como Joseba Arregui o Emilio Guevara se ha comprometido en esa regeneración democrática. Todo es muy complejo, a veces parece la pescadilla que se muerde la cola. El fin de la violencia haría más fácil la alternancia política. ¿Si Zapatero le preguntara qué límites le pondrían las víctimas a una negociación, qué le diría? -Lo que el Parlamento ha aprobado es qu si ETA se allana, si reconoce que ha sido vencida por el Estado democrático y depone defintivamente las armas, el Estado negociaría a dónde van los presos, dónde dejan sus arsenales, etc. En cualquier caso, siempre será un trago para las víctimas, que tenemos heridas que se reabren continuamente. Nuestro sueño de justicia, de reparación de la memoria histórica, es el sueño de una situación perfecta y no sabemos qué va a pasar cuando no haya terroristas ni gente atemorizada. Yo sí sé lo que tenemos y sé que tiene que haber una lucha ideológica para terminar con el fanatismo de la identidad, que va mucho más allá de lo que es el mero ejercicio del terror. Esto me preocupa más. Sé que estamos en un Estado democrático, generoso, que cree en la rehabilitación de las personas y en la reinserción, que es uno de los puntales de la política penintenciaria. Yo sé que ha habido personas fanáticas que han dejado de serlo (mi propio hermano, como Teo Uriarte y Mario Onaindía, también fue fanático) Sé que ETA puede allanarse y que nuestro Estado no aplica el ojo por ojo y diente por diente. -Es usted muy generosa, porque ésas son las garantías con las que el enemigo cuenta... -Nosotros no somos como ellos, porque no pedimos venganza sino justicia; no somos como ellos porque enseñamos a nuestros hijos generosidad. Aquí está Alen, que tiene 17 años y que jamás ha oído una palabra de odio ni de venganza, ¿verdad, Alen? (Alen, que además niega que los jóvenes hoy estén por la labor de la kale borroka asiente) Nosotros tenemos una escuela de democracia. -Claro, éste es un país que se sustenta en la reconciliación... -Sí, pero esto no es una reconciliación porque no hay guerra civil. Aquí hay demócratas y hay otros que los atacan. Nosotros no les hemos ofendido, no caigamos es ese tipo de trampas: una cosa es la generosidad, y otra, la reconciliación No tenemos culpas.