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10 La Entrevista DOMINGO 24 7 2005 ABC MAITE PAGAZAURTUNDUA Presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo No somos como ellos; no pedimos venganza, sino justicia Las víctimas del terrorismo atraviesan por una situación difícil. Durante los últimos tiempos, tras el terrible shock emocional que supuso el 11- M, la sociedad ha percibido fricciones entre sus asociaciones. La FVT aspira a coordinar y ayudar a todas de manera discreta y eficaz TEXTO: TULIO DEMICHELI FOTO: MILLÁN HERCE Maite Pagazaurtundua, que acaba de ser nombrada presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo sustituyendo a Ana María Vidal- Abarca, pasa unos días de vacaciones en una casita de campo junto con su marido, su hermana, sus pequeñas hijas y sus sobrinos adolescentes. Un ambiente relajado que nada tiene que ver con la asfixia que su familia vive en el País Vasco ni con la crispación política que sacude las grandes ciudades. ¿Qué papel desempeña la Fundación que preside en el mapa de las víctimas del terrorismo? -Existen asociaciones relacionadas con el terrorismo de ETA que llevan funcionando varias décadas, entre ellas, la AVT; y otras que se corresponden con las autonomías: asociaciones de víctimas andaluzas, gallegas, etc. Y además, hay fundaciones que tienen que ver con personajes políticos o sociales muy relevantes. No existe una coordinación única, todas actúan según su propio instinto democrático, de dignidad y justicia, canalizando actividades necesarias para preservar en el futuro la voz civil de las víctimas desde el punto de vista de la pedagogía democrática. La FVT las incluye a todas y trabaja para ayudarles en la consecución de los objetivos que persiguen y de los proyectos que emprenden. En la Fundación están presentes, junto a todas estas asociaciones, las administraciones públicas y los patrocinadores privados. Por eso siempre hemos tenido un perfil muy discreto: no somos un agente de intervención directa. -Un perfil discreto para enfrentarse a una situación difícil, la animadversión de los sectores nacionalistas. -Hay un prejuicio de fondo en el País Vasco que ampara los juegos de oportunismo político o de fanatismo de la identidad y que llega al extremo del terrorismo. Por ese prejuicio todos los vascos no nacionalistas ni independentistas somos una suerte de malos vascos, de traidores o colonos, es decir: antivascos. Ésta es la versión extrema que ETA y Batasuna han utilizado en sus comunicados. Pero eso es algo de lo que también se ha valido el PNV en las campañas electorales o cuando se han querido acallar las críticas a su polìtica lingüística, que era criticable como cualquier otra política que aplica un gobierno. Ese prejuicio lleva a atemorizar, a perseguir o a asesinar a las personas, mutilando en cualquier Pasión por la filología vasca A Maite Pagazaurtundua (concejal socialista del Ayuntamiento de Urnieta que asimismo fue asesora de Fernando Buesa) ETA le mató a su hermano Joseba, quien fue jefe de la Policía Municipal de Andoain. Él había denunciado a sus superiores que la banda terrorista lo tenía en la mirilla, pero nadie le hizo o quiso hacerle caso. A Joseba Pagazaurtundua que formaba parte de ¡Basta ya! -asociación que Maite ayudó a fundar- -lo asesinaron en una bar y lo mató uno que parecía un parroquiano más. Sin embargo, aquella muerte injusta no ha llenado de hiel y amargura a esta mujer de bien y madre de familia, a la que las circunstancias que le han tocado vivir- -el continuo hostigamiento nacionalista, la violencia etarra- -le impidieron desarrollar su primera vocación universitaria: es filóloga vasca. A pesar de ello, Maite Pagazaurtundua no ha perdido sus esperanzas más vitales y ha publicado dos libros muy distintos entre sí. El primero, Nosotros los Pagaza, historia de una familia vasca en homenaje a la valentía de los suyos; y otro de relatos, que acaba de ver la luz hace unas semanas y que se titula El viudo sensible y otros secretos Maite no clama venganza, pide justicia y una regeneración democrática de la sociedad vasca. caso su expresión política. ¿Creció ese prejuicio de la ambigüedad de los demócratas que en algún momento justificaron a ETA porque en España hubo un dictadura que la propició? -Los españoles hemos tenido que ir aprendiendo los conceptos básicos de la democracia. Salíamos de una dictadura y no existía un poso democrático profundo, y eso todavía se percibe en la clase política e incluso en la opinión pública. Hemos avanzado muy lentamente y ha costado tiempo entender que el fanatismo de la identidad se disfraza de causas más o menos nobles; pero hay muchas causas en el mundo que no justifican el terrorismo para reivindicarlas. ¿No pervive hoy en la sociedad vasca una ambigüedad consentidora de la intolerancia política? -Hay muchas personas que sin apoyar el asesinato lo toleran o miran hacia otra lado, y a las que no les importa que seamos acosados un poquito sin llegar a asesinarnos. Una buena parte del nacionalismo vasco está en esa fase. ¿No es duro sentarse en el Ayuntamiento junto a quienes pudieron haber dado información a ETA para que mataran a su hermano Joseba? -Yo soy concejal de Urnieta y mi hermano fue jefe de la Policía Municipal de Andoain, y sí, imagino que los que pasaron la información necesaria para asesinarlo se sentaban en el Ayuntamiento para el que trabajó. Esto es algo dolorosísimo desde el punto de vista humano porque a nosotros, además, se nos exigía y se nos sigue exigiendo que tengamos un comportamiento ciudadano intachable. Nosotros no podemos levantar el tono de voz porque, si lo hacemos, se nos acusa de crispadores. En muchas ocasiones admito que resulta muy difícil la autocontención emocional. Cuando en mi ayuntamiento debatíamos las ayudas para los viajes de los familiares de presos etarras y las apoyaban IU y el PNV, era muy duro ver que no se daban cuenta de que lo hacían frente a personas que estábamos velando a nuestros muertos. -Más grave aún es que un partido de vocación nacional, como IU, se siente en el Gobierno vasco y haga política en contra de los constitucionalistas. -IU está vinculada a las políticas nacionalistas por cuestiones tácticas y supongo que, también, por una enorme cobardía de fondo y por una enorme falta de compromiso cívico. La prueba del nueve de quiénes hacen frente a ETA, aunque sea de una forma simbólica, y quiénes no, es que los primeros están perseguidos. Supongo que está más perseguido Patxi Zabaleta que la gente de IU. -Después del 11- M, la sociedad española percibe una cierta división entre las víctimas de ETA y las del terrorismo islamista. -Las víctimas del 11- M descubrieron, de repente, el horror de otra cara del fanatismo, y supongo que para una parte de ellas fue una reacción lógica creer que ese fenómeno era diferente. Las víctimas buscan una razón para las cosas que suceden de una forma tan injusta y espantosa. Sin embargo, con el tiempo, cuando los duelos se van posando, resulta más fácil entender que lo que nos une es e todos estamos sufriendo el azote del fanatismo. El escritor isrealí Amos Oz ha escrito un ensayo en el que señala que el fanatismo es anterior a las religiones- -al judaísmo, al cristianismo, al islam- -e incluso a cualquier forma de Gobierno. Para Oz el fanatismo es un gen del mal que llevamos dentro los seres humanos. Todos tendemos a pensar que las cosas tienen razones, y es lógico que hayamos estado embarullados en algún momento reciente buscando esas causas. ¿No ha habido intereses particulares que fomentaran esa división, por ejemplo, una atención más rápida? -La Administración funciona de una forma excelente en la atención a las víctimas. La Oficina de Víctimas y el Alto Comisionado han funcionado bien. Creo que es un fenómeno temporal que, además, ha sido magnificado por la opinión pública, pues algunos medios han encontrado un filón para la venta fácil de noticias con morbo.