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6 Opinión DOMINGO 24 7 2005 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES EL ALTO PRECIO DE ERC ASQUAL Maragall era un político amortizado, un recuerdo delosmejores tiempos del PSC, cuando, por obra y gracia del desproporcionado poder que nuestro sistema electoral confierea lasminorías, ERC lo convirtióen president. Aritméticamente debió haber sido Artur Mas el sucesor de Jordi Pujol al frente de la Generalitat, pero el partido de Josep Lluís Carod- Rovira rompió el equilibrio establecido y, sin mucho respeto a las propiedades de la suma, juntó peras con ciruelas y dio paso al famoso tripartitoque, además degobernar en Cataluña, sostiene a José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno del Estado. Una cadena límite M. MARTÍN en la falta de respeto a FERRAND las mayorías y un caso singular de establecimiento de poderes pactados entre los representantes populares, sin que conste esa misma voluntad por parte de sus electores. Lo que cabe preguntarse, como ejercicio de refresco para los ocios veraniegos, essi aMaragall le compensaráel alto precio que debe pagar, día a día, para seguir viviendo su ensoñación presidencial. Un precio que, en ocasiones, llega a la humillación y anula los muchos méritos pasados de un nacionalista que, en función del ambiente y las compañías, se creyó socialista. Así, por ejemplo, cuando el primer ministro de la Generalitat, Josep Bargalló, no cesa de recordar que si la negociación del Estatut no discurre por los cauces que impone su minoría ERC deberá valorar nuestro acuerdo de Gobierno tripartito Eso es tanto como amenazar con unas elecciones anticipadas; es decir, el chispazo que puede despertar al líder socialista catalán de su sueño biográfico. ERC es un partido que suma su escasez representativa a su naturaleza secesionista, y eso exige mucha impertinencia amplificadora de su propia voz. No es un asunto de fe, sino de liturgia. Cuando JohnFord rodabaPasiónde losfuertes hacía que un sacerdote recorriera cerca de doscientos kilómetros por caminos polvorientos para que los católicos- -él lo era como buen irlandés- -no perdieran la misa dominical. Lo malo es que, de paso, obligaba a los judíos, protestantes de todas las confesiones y agnósticos en general que trabajaban en su equipo a asistir piadosamente a la ceremonia. Era una forma de afianzamiento de poder equivalente a la que ahora utilizan Carod- Rovira y, por delegación, su número dos y principal ideólogo. Si no le obligan cotidianamenteal presidenta desayunarse con un sapo, ¿cómo sabrá Maragall quiény con qué voluntad le sostiene en el sillón? La ideología de los grupos como ERC no es otra que la de hacerse notar y tratar de marcar su diferencia, algo muy difícil de explicar, salvo en términos de poder. Podría ser que a Maragall, cercano ya su mutis político, le compense el precio para jubilarse en la Generalitat; pero ¿también al debutante Zapatero? ISLAM ODERADO? ¿Qué quiere decir Islam moderado? Muletilla unida al desconciertoy ala angustia de las sociedades democráticas golpeadas por el terrorismo islamista, designa sólo un fantasma de la esperanza. Ante los fanatismos seculares, resulta tranquilizador saber que existen variantes no fanáticas de las mismas ideologías o pasiones que los inspiran: hay nacionalistas radicales y nacionalistas moderados (no me refiero a España sino a Escocia, como ya habrá adivinado el lector) hay hooligans y hay hinchas que se conforman con hacer la ola; hay ecologistas partidarios del retorno a la Edad de Piedra y otros que sólo pretenden salvar el lince ibérico. Pero un musulmán moderado sería una contradicción viviente. Entiéndaseme: no niego que existan musulmanes pacíficos, enemigos del terrorismo, incluso musulmanes demócratas (pocos, pero los hay) Lo que nunca se ha visto en parte alguna es un musulmán moderado. Islam y moderación son términos antitéticos. Un musulmán moderado no es un musulmán. El Islam no transige con la tibieza JON (y la moderación implica tibieza, relativisJUARISTI mo, debilidad de las propias convicciones, pasteleo) Sobra decir que no recomiendo la moderación en todos los terrenos, y menos que nada ese tipo de moderación que seconfunde con la renuncia a defender lospropios principios. Hay asuntos en los que uno puede permitirse más flexibilidad que en otros y en los que a veces es necesario llegar a la claudicación. En la vida cotidiana surgen abundantes conflictos en los que no nos jugamos principios sino opiniones: nos será más o menos difícil ceder en éstas, según las circunstancias, pero no imposible. También los musulmanes establecen una distinción parecida, aunque con una diferencia importante. En las sociedades islámicas, el campo de lo opinable es bastante más estrecho que en las nuestras. No siempre ha sido así en el pasado, pero argüir que en la Edad Media la investigación científica o filosófica se hallaba exenta entre los musulmanes de las restricciones religiosas que sufría en los países cristianos no nos ayudará a entender la situación actual. Para un musulmán, es decir, para alguien que se so- P ¿M mete a la preceptiva coránica, la moral cristiana es licenciosa; la libertad de costumbres de las sociedades secularizadas, sencillamente intolerable. Es cierto queyihad no significa, en general, guerra sino esfuerzo pero tal esfuerzo (que incluye también los esfuerzos bélicos) está dirigido a la islamización global y es, junto con la oración y la limosna, una de las tres obligaciones principales de todo creyente. Los musulmanes más moderados que conozco condenan el terrorismo islamista, el fanatismo de los wahabíes y la corrupción de las casas reinantes en los países árabes, pero propugnan la islamización compulsiva de los sistemas democráticos mediante una doble estrategia: la conquista de derechoscomunitarios para la población islámica y el correlativo recorte de las libertades individuales comunes, fuente, según ellos, de ateísmo y disolución moral. Confían en lograrlo mediante la combinación del uso instrumental de la democracia con el acelerado crecimiento demográfico de la umma. El objetivo, que no ocultan, es la incorporación de los países occidentales a la Casa del Islam, bajo un Califato restaurado que garantizaría la aplicación universal de la ley islámica. Cristianos y judíos no serían obligadosa convertirse. Podrían disfrutar incluso de ciertos derechos de ciudadanía, pero su estatuto sería el de protegidos, sin acceso alguno al poder político (si hay algo que irrita a los musulmanes, se definan o no como moderados, es la existencia de un Estado judío que contesta abiertamente la dhimmitud o subalternidad política que el Islam reserva para las Gentes del Libro) Invocar ese problemático Islam moderado como aliado principal de las democracias en la lucha contra el terrorismo es un error. Las democracias deben buscar su apoyo en los demócratas, incluidos los escasos demócratas (sean musulmanes o no) de los países islámicos. Cosa muy distinta es que se recabe de los dirigentes comunitarios musulmanes en los países democráticos un compromiso sin ambigüedades en la persecución del terrorismo y en la cooperación con los gobiernos respectivos. Están obligados a prestarla, como cualquier ciudadano o residente. Pero sería estúpido comprarla mediante concesiones excepcionales a una comunidad cuyas protestas de lealtad a la democracia no deberían quedar en pura retórica victimista. PALABRAS CRUZADAS ¿Es imposible un acuerdo sobre el Sahara? APOYO LOCO AL POLISARIO ESPUÉS de treinta años, ¿por qué sigue pendiente una solución al antiguo Sahara español? Rabat ofrece autonomía total, pero exige soberanía marroquí. No lo consigue. El Sahara es un gran fracaso diplomático, no sólo de Marruecos. Vemos ahora una nueva vuelta de tuerca: Madrid y Rabat no logran ponerse de acuerdo sobre la titularidad de las aguas y el subsuelo marino entre Canarias y la costa africana. Hay proyectos de prospecciones off shore interrumpidos. Sin embargo, Marruecos y España necesitan, ambos, que la diplomacia gane. Argelia y Marruecos mantienen cerrada su frontera, único caso en el mundo aparte de las dos Coreas. Un ente fantomátiDARÍO co, el Frente Polisario, protegido por Argel VALCÁRCEL y financiado, asómbrense, por decenas de ayuntamientos españoles, reaparece. La izquierda española más dura, la que perdió la batalla del comunismo, se refugia en estos entretenimientos de riesgo. Alimentar el peligroso proceso les levanta la moral. La ONU no ha conseguido imponer el plan Baker, hoy en vía muerta. España, Francia y Estados Unidos tratan de ayudar. La ONU no lo dice, pero actúa como si argelinos y polisarios fueran hoy los responsables del fracaso. Si Estados Unidos y la Unión Europea dieran su apoyo concertado a una fórmula de las Naciones Unidas, todo podría cambiar. De otro modo muchos inocentes podrán hacer el papel de héroes involuntarios. ES LO QUE HAY, AUNQUE NO GUSTE D I NSULTEMOS, vejemos, démonos aires de grandeza, creámonos superiores. Yo no cambiaría ni loco vivir en España- -o Francia, Italia, Colombia... -por hacerlo en Marruecos. Pero si tuviera que escoger entre Marruecos y Egipto- -o Túnez, Siria, Arabia Saudí... tampoco lo dudaría. Viviría en nuestro vecino. En las últimas semanas se ha empleado la cuestión saharaui como forma de zaherir al vecino. Gratuito esfuerzo. Y quien mejor debiera conocer la materia, Miguel Ángel Moratinos, ha actuado de forma especialmente inadecuada. El mejor interés español es dar una salida razonable a la cuestión saharaui: el Estado inviable debe ser sustituido por la maRAMÓN yor autonomía posible bajo el palio de la PÉREZ- MAURA Monarquía marroquí. Una fórmula bien cocinada puede ir en beneficio de ambas partes. Y en beneficio de todos va el que Marruecos, el estado que más se acerca- -en la lejanía todavía- -a una democracia de entre los cinco que conforman la Unión del Magreb Árabe, avance por la misma vía. Natan Sharansky, en su deslumbrante The Case for Democracy repele cualquier contubernio con regímenes autoritarios. El marroquí es, entre sus pares, el que más pasos ha dado en dirección a la democracia occidental. Podemos dinamitar todo o apoyar a los que evolucionan en la dirección más adecuada. Aunque chillen las ONG saharauis. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate