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ABC SÁBADO 23 7 2005 Los sábados de ABC 89 42 7 71 5 3 95 2 12 71 3 9 6 EL GUINDO Consejos de un adicto F. DEL BRÍO Cómo se juega. El sudoku es un rompecabezas que utiliza números en lugar de palabras. Son 81 casillas, divididas en nueve bloques de nueve cuadrados cada uno. Algunas (más o menos, según la dificultad) ya vienen con una cifra. La meta es rellenar las casillas vacías de forma que los números 1 al 9 aparezcan solamente una vez en cada fila, columna y bloque individual o caja. MÓNICA F. ACEYTUNO 267 LOS PRECIOSOS IBORES 1 8 61 4 7 6 3 2 1 9 8 5 2 9 8 4 6 5 3 1 7 3 1 5 8 7 9 4 2 6 6 5 3 9 4 2 8 7 1 7 8 4 5 1 3 6 9 2 365 4 9 1 2 9 6 8 7 5 3 4 5 3 1 7 9 4 2 6 8 8 4 2 1 3 6 7 5 9 9 6 7 2 5 8 1 4 3 Para resolver el Sudoku no hay reglas únicas, pero sí un procedimiento común que comienza por hacerse con un lápiz de punta fina, una goma de borrar y mucha paciencia. El primer paso consistirá en situar en cada casilla (con números pequeños) todos los posibles candidatos: es decir, aquellos que no figuren ya en la fila, columna y bloque al que correspone la casilla. Completado este paso, en las casillas donde sólo figura un número, éste será el definitivo. Veremos que habrá números candidatos que aparecen en solitario en una fila, columna o caja, en cuyo caso será posible eliminar ese mismo número como candidato en el resto de casillas de su misma fila, columna o caja. El mismo procedimiento de descarte se puede aplicar cuando sean parejas iguales de números los que aparecen en las mismas filas, columnas y cajas. También veremos que hay repeticiones de tríos y cuartetos de números iguales, en los que se puede aplicar la técnica del descarte, pero si antes lo hemos hecho con las parejas, serán muchas menos las repeticiones y su mecánica se simplifica bastante. Al principio, para animarse, en vez de comenzar el proceso por la primera casilla (arriba a la izquierda) hasta la última (abajo a la derecha) podemos hacerlo por la caja o fila que tenga más números fijos. De esta forma, pronto tendremos una fila, columna o caja completa y nos proporcionará aliento para seguir jugando. M en Londres, fue a exponer su idea al encargado de los pasatiempos de The Times Apenas han pasado seis meses, tiempo suficiente para convertir el rompecabezas en el juego de lógica con más tirón popular en todo el mundo. En el cubo de Rubik del siglo XXI (el original lo creó Ernö Rubik en 1974) Gould podría ganar este año un millón de euros con los beneficios de sus libros y del programa en internet (14,95 dólares) aunque hay decenas de páginas web con programas online gratuitos (por ejemplo, en esta web: www. dkmsoftware. com sudoku) Una mañana en la piscina Hay una epidemia de sudoku, no hay duda, presente en los periódicos de medio mundo (desde el 1 de agosto, en las páginas de Los Veranos de ABC) y en torneos (el primer gran maestro británico es Edward Billing, de veintitrés años) aunque, en realidad, su solución no sea tan simple como pudiera parecer. Es perfecto para una mañana en la piscina o en la playa, para dejarlo, retomarlo y resolverlo antes de comer dice una aficionada que acaba de descubrir el rompecabezas en internet. Hay quien le dedica un par de horas, y hay quien necesita entre veinte y cuarenta minutos, según la dificultad (hay distintos niveles de complejidad, según las pistas aportadas y su colocación en los cuadrados) En cualquier caso, después de un par de noches de numeración cabría de- A partir del 1 de agosto, en ABC. Cada día un nuevo sudoku, el pasatiempo de las vacaciones, en las páginas de Los Veranos de ABC cir que el juego, en efecto, crea adicción, al estilo del tetris o, mejor, del buscaminas. También en este caso sólo una solución es la buena, si el sudoku está bien planteado. A partir de esta certeza hay distintas opciones para resolver el problema. Hay fórmulas nada sofisticadas, como la del ensayo y error, escribir y borrar, y otras más elaboradas, en las que el análisis es vital. Si optamos por esta segunda vía, lo más práctico es escribir con números pequeños todas las posibilidades que admite cada casilla, estudiarlas y empezar a descartar. El sudoku, con toda una larga historia a sus espaldas, parece que ha llegado para quedarse (también en el móvil: www. sudokumobile. com) El rompecabezas numérico revolotea ya por las pantallas de los ordenadores, por las mesas de las oficinas, y desde el día 1, también tendrá su hueco en las páginas de ABC, una forma de gimnasia mental para sobrevivir a pleno sol. e despierto como los árboles con la primera luz del día. Voy hacia la cocina y en la pared del salón, a dos metros del suelo, una mariposa descansa. Es preciosa. Tiene una banda parda sobre un fondo más oscuro, un poco verdoso, y una suerte de hojas de roble en las esquinas de las alas. Puede que se trate de un noctuido. Y puede que esté de paso. Estas mariposas migradoras, tienen mucha gracia, se quedan completamente quietas cuando amanece como si la luz del día que a mí me ha despertado, las paralizara, y no se mueven hasta que llega la noche y sale, como ayer, la luna anaranjada y grande. Pasas por la misma pared mientras pasan las horas y allí sigue la mariposa, quieta, inmóvil, viva, sin que le moleste para nada tu presencia ni el trasiego de la casa, ni que la mires, ni que la toques, ni que respires cerca de ella, impasible espera la noche para seguir volando en solitario, tal vez hacia el norte. Mientras desayuno, escucho las noticias, esta vez sobre un incendio en los Ibores. Tal vez Carlos Cordero y su mujer, Petra, se acordaron ayer de mí, porque yo, no sé por qué, me acordé ayer de ellos, me pasaron sin venir a cuento un segundo por el pensamiento, que yo creo que es de ida y vuelta, es decir, que pienso en quien en mí piensa. En una ocasión les pregunté qué bosque era el que había visto de camino a Guadalupe, y me dijeron: los Ibores. Al borde de la carretera, tiene, tenía, una hilera de alcornoques, quizá sembrados por los pegujaleros, y más allá había robles y castaños llenos de esos colores anaranjados que sólo consigue la luna en verano, y los árboles en otoño. Dicen que ha sido un incendio provocado, al haber empezado junto a la carretera. Para mí tiene toda la pinta de otro incendio provocado por una colilla en la cuneta. Hace unos días, conducía un señor delante de mí que fumaba en el coche y tiraba por la ventanilla la ceniza. Resulta curioso que se prohíba fumar en los edificios públicos y se pueda echar la ceniza al bosque, como si la salud del bosque no fuera la nuestra. Me despierto con los árboles, respiro con su oxígeno, y enfermo de pena al saber que se están quemando los Ibores.