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ABC SÁBADO 23 7 2005 53 El Festival de Jazz de San Sebastián, que ayer se inauguró, llega a los 40 con nueva sede: Chillida- Leku El Gobierno aprueba una inversión de 44,6 millones de euros para finalizar la ampliación del Museo del Prado Pinin Brambilla, premio Gabarrón de Restauración y Conservación Ha recuperado La última cena de Leonardo, y la Capilla de los Scrovegni, de Giotto b El jurado reconoce en la restau- Ana María Matute: Escribir es una gran forma de libertad b La escritora, que ayer clausuró radora su dilatada actividad en la conservación y la restauración de Patrimonio Artístico de incalculable valor y proyección universal J. V. B. CORRESPONSAL ROMA. Un jurado, presidido por Francisco Javier León de la Riva, y formado por Salvador Andrés Ordax, Miguel Ángel Cortés, Manuel Erice y Ubaldo Sedano, ha otorgado el premio Gabarrón de Restauración y Conservación 2005 a Pinin Brambilla. Cuando en Italia se menciona a esta mujer, todo el mundo piensa en Leonardo da Vinci. Los veinte años de trabajo para recuperar La Última Cena han sido la mayor epopeya en la historia de la restauración de obras de arte. La vida de la restauradora se entrecruza con la de los grandes genios de la pintura, pues ha sabido recuperar el color y la energía originales en piezas únicas de Giotto, Piero della Francesca, Mantegna, Tiziano y Tiépolo, por citar los más conocidos. Brambilla confiesa que este premio ha sido una sorpresa y una gran emoción por muchos motivos, incluido el ser un premio español, pues tanto mi marido como mi hijo son españoles. Mi segundo apellido, Barcilon, proviene de que somos una antigua familia catalana, con raíces en Barcelona El premio es el reconocimiento de una extraordinaria vida profesional iniciada por derroteros poco comunes. Recuerda que yo había pensado ser arquitecto, y mi primera pasión fueron los frescos por su contacto con los muros. Después me asomé a la restauración de la mano de un gran maestro de aquel tiempo, Pelliccioli, con quien trabajé en equipo. Desde entonces, la restauración ha cambiado mucho. Antes era artesanal, ahora es mucho más científica. También en España se han dado pasos de gigante en este campo comentar la interpretación nupcial de la escena que hace Dan Brown en El Código da Vinci Entre risas por la ocurrencia del escritor, Brambilla subraya que se trata sólo de una novela, entretenida, que yo no quiero comentar. La escena representa el momento del anuncio de la traición de Judas. Jesús anuncia que uno de vosotros me va a traicionar y lo importante no es tanto que Pedro tenga un cuchillo en la mano como el movimiento general de todas las manos y de las personas que dicen yo no soy o se preguntan quién pueda ser. La Este premio ha sido una sorpresa y una gran emoción por muchos motivos confiesa a ABC la restauradora escena recoge todo este movimiento único, ese momento de estupor A diferencia de la dureza del trabajo sobre la obra maestra de Leonardo da Vinci, la restauración de la Capilla de los Scrovegni en Padua fue un continuo placer para los ojos, pues Giotto se disfruta mejor desde lo alto de los andamios En la actualidad, Pinin Brambilla está poniendo en marcha en Turín el tercer polo italiano de la restauración, junto con los de Roma y Florencia, sobre todas las especialidades: frescos, pinturas, tejido, muebles... con instrumentos científicos sofisticados. El próximo enero iniciamos el curso de alta calificación para restauradores ya diplomados y después comenzará la escuela de cinco años Pinin Brambilla figura, a doble título, entre los grandes maestros de la pintura. en El Escorial el curso dedicado a la historia del premio Planeta, espera tener acabado en octubre su próximo libro ABC SAN LORENZO DE EL ESCORIAL. Ana María Matute, que el próximo martes cumple ochenta años, asegura que, mientras tenga fuerzas y su mente siga lúcida, no se va a jubilar como escritora, porque ella escribe por amor a la especie humana y porque la literatura es una gran forma de libertad informa Efe. La libertad más grande que yo conozco en mi pequeña y honesta vida es escribir manifestó la autora, que ayer clausuró el curso de verano de la Complutense Medio siglo de literatura. Historia del Premio Planeta que durante toda esta semana ha reunido en El Escorial a escritores que han ganado ese premio. En su caso, lo obtuvo por Pequeño teatro en 1954. La literatura es parte de mi vida. No concibo la vida sin escribir y sin leer afirmó la escritora, que aludió con el buen humor que le caracteriza a los achaques propios de su edad: El cuerpo no me sigue ya y la carrocería está para el desguace. Y la cabeza la tengo tan mal como siempre, lo suficientemente mal como para ser escritora, pero, eso sí, seguiré escribiendo hasta que la cabeza me lo permita Los personajes no me mandan Y de momento se lo permite. Tiene entre manos una nueva novela de la que prefiere no hablar, porque eso trae mala suerte y se limita a contar que está bastante avanzada y que es un libro que necesitaba escribir desde hace tiempo. Espera tenerlo terminado hacia octubre. A Ana María Matute le suele costar mucho el arranque de cada novela, encontrar el tono adecuado, porque cada libro tiene el suyo propio, es como una sinfonía pero sí sabe siempre el final de cada obra. A mí los personajes no me mandan- -confiesa la escritora- ya me han mandado bastante a lo largo de mi vida, porque pertenezco a una generación en la que a la mujer se le decía lo que tenía que hacer. Los personajes tienen que cumplir lo que yo he diseñado para ellos. Cada libro es como una partida de ajedrez y los personajes son peones, alfiles, caballos o reyes; no me importa mucho lo que sean, lo que importa es el jaque mate, el final de la partida. Ése es el oficio de la escritura Un sufrido trabajo de 20 años Así como el nombre de Gianluigi Colalucci, ganador del Gabarrón en 2002, quedó asociado a la restauración de la Capilla Sixtina, las manos de Pinin Brambilla están detrás de las de Leonardo en La Última Cena de Santa María de las Gracias de Milán, una obra que Da Vinci no pintó sobre el yeso fresco, sino sobre la pared ya seca, con el consiguiente deterioro posterior. Según la restauradora, fue un trabajo de 20 años, muy duro y muy sufrido, pues tenía que reconquistar la materia pictórica fragmento por fragmento, escama por escama Ayer era la fiesta de María Magdalena, una de las santas más populares de la Iglesia católica, y resultaba inevitable NIEVES SANZ El Giraldillo regresó a la Catedral de Sevilla El Giraldillo, la veleta que corona la torre de la Catedral de Sevilla, volvió ayer a su lugar tras haber sido sometida a un proceso de restauración, que ha durado cuatro años y que ha supuesto un coste de 600.000 euros. El Giraldillo original, que sustituye a una réplica que fue colocada en 1999, es una estatua de bronce de 1.500 kilos que fue esculpida en el siglo XVI