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36 Madrid SÁBADO 23 7 2005 ABC SE DICE SE COMENTA VIGILANTES DE LA M- 501 En la polémica de la M- 501 hay vigilantes que no aparecen en escena. Algunos de ellos van sobre letras. Bien lo saben los alcaldes del PSOE de la zona afectada por tan polémico proyecto, que no se recatan en decirlo a quienes les quieren oír. Por lo tanto, no sólo es la exigencia de Simancas a que se rebelen contra el criterio de Dolores de Cospedal, en sacar adelante su idea. La presión no sale únicamente desde el PSM, que se sepa. La auténtica presión se hace por teléfono delante de algún ordenador. LA OPINIÓN DEL LECTOR Pueden dirigir sus cartas a esta sección: Correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Fax: 917 424 104. Correo electrónico: madrid abc. es MADRID UNA Y MEDIA Larga espera Febrero de 2003, cita con médico de cabecera para embarazarme, ya que después de un tiempo no ha sido posible. Este me remite a Ginecología Centro Ambulatorio del Val (Alcalá de Henares) pruebas y análisis. Noviembre del mismo año (9 meses después) la conclusión: no hay problema relevante pero recomiendan cita en Reproducción Asistida en Hospital Príncipe de Asturias. 4 de Noviembre de 2003, solicito cita. Hoy después de 20 meses, continúo esperando la primera cita en Reproducción Asistida. Una vez que me citen, empezaré pruebas, análisis, citas siguientes, finalmente un año mas para poder alcanzar el sueño, para ese entonces yo tendré 39 o 40 años, (eso en el caso que me citaran en el mes de agosto) ¿sería esta la edad idónea? He perdido mas de 2 años y medio esperando. Ante la amenaza de mi reloj biológico, hemos invertido nuestros ahorros para realizar el proceso en un centro privado, ya hicimos todas las pruebas y empiece hace dos meses con el procedimiento de Inseminación Artificial, los gastos son sumamente elevados, y siento que la oportunidad de tener un hijo se me va de las manos por el alto costo He pedido ayuda a la Consejería de Sanidad, a Protec- PESAOS MANUEL DE LA FUENTE ción al paciente a la dirección del hospital Inspección de farmacia con el objetivo de que tomando en cuenta el tiempo que llevo en espera y por mi edad, me ayudaran por lo menos con el descuento de las medicinas, o con parte del tratamiento, pero ninguna ayuda se me ha prestado. Le pregunto a la Sra. Esperanza Aguirre, ¿Hay alguna ayuda sobre mi problema Tanto mi marido como yo cotizamos a la Seguridad Social mes a mes desde hace años y desafortunada- mente ahora que pido ayuda sólo me encuentro con un portazo en la cara. A. Martínez Inseguridad El otro día presencié un tirón cerca de la plaza Mayor. Ya sé que no voy a decir nada nuevo, puesto que estas situaciones se vienen repitiendo con excesiva frecuencia desde hace años, pero me gustaría dar un toque de atención a nuestras autoridades sobre su desidia. María Izquierdo LOS TAXISTAS INTERESAN Los taxistas están dando muchos quebraderos de cabeza. Tanto al Gobierno de la Comunidad como a la oposición, que ve en ellos carne en la que morder incluso ahora que llega agosto. Los socialistas lo tienen claro, pero no todos. Todavía alguno se frota los ojos al conocer que uno de sus diputados, curiosamente dedicado hace años al noble oficio del taxi, se ha extrañado de la decisión del Consejo de Estado que aconseja dejar el reglamento como está. No sería de extrañar que el diputado fuera llamado a capítulo para que no desvelara sus conversaciones. IGNACIO GIL Eje del Prado. He visitado la exposición del proyecto para la reforma del eje Prado- Recoletos y me ha encantado. Creo que es un plan impresionante que va a transformar una zona vital de Madrid. Sin embargo, el proyecto es tan amplio que me entran dudas sobre su ejecución. ¿Realmente se hará alguna vez? A. de Miguel DIMES Y DIRETES LOS SONIDOS DEL SILENCIO L montañas, los bosques, los vaos sonidos dicen mucho lles, el agua, los animales, aún del lugar y del momento producen sonidos que nos traen en el que nos encontraecos de una naturaleza de siglos: mos, pueden suscitar sentimienel discurrir del agua en los arrotos de evocación, de calma, de yos: el viento que sopla en los pimiedo. La sierra de Guadarrama nares del Guadarrama... produce paisajes sonoros proANTONIO SÁENZ Hace unos días, subiendo al pios, que podemos identificar; alDE MIERA Montón de Trigo, pudimos oír el gunos sonidos parece que se per tamborileo de un pájaro carpintero, dieron hace tiempo; otros, nos hablan probablemente un pico picapinos, pero del tiempo presente, en el que la cultura también podía ser un pito real; se trata urbana invade poco a poco lugares que de un sonido muy común en los bosques antes eran zonas de prados y bosques... de pino silvestre; picotean en los troncos Los que tenemos una cierta edad sabecuando hacen sus nidos o cuando buscan mos que nuestros pueblos ya no emiten su alimento entre la madera de los árboaquellos sonidos que eran propios de las les. Las aves rapaces cuando están en cesociedades tradicionales. Los fines de selo emiten unos gritos tremendos, mienmana la civilización urbana llega con totras bajan en picado, muy parecidos a los da su tropa de ruidos característicos que maullidos de un gato. Pero las aves que perturban la armoniosa calma de la natumás se oyen en nuestra sierra son las choraleza serrana: los motores de los covas pitirrojas... Podría seguir, pero no ches, de los quads, las voces humanas, hay lugar aquí para tantos sonidos, para las radios... Pero, a pesar de todo, las tantos matices. Lo normal es que el paisaje sonoro nos pase desapercibido, al menos hasta ese instante en el que lo apreciamos y lo reconocemos por alguna razón, por algo que ocurre a nuestro alrededor, por alguien que nos lo muestra, o por nosotros mismos. Sonidos que nos traen recuerdos, que nos provocan sensaciones antiguas, atávicas. El leve sonido de las botas hundiéndose en la nieve, el rechinar de las ramas de los árboles movidos por el viento, el traqueteo del tren que se oye a lo lejos, el sonido de las campanas, las gotas de una lluvia calma y continua, el zumbido de las abejas... Cada hora del día tiene sus sonidos característicos. Al amanecer, sin haber despertado del todo, siento que estoy en la sierra y no en Madrid. Escucho el murmullo de la naturaleza que se despereza. Entonces, ya despierto del todo, siento que nos debemos resistir también, con todas nuestras fuerzas, a que el paisaje sonoro de nuestra sierra se vea contaminado por el feroz ruido que llega de la gran urbe madrileña. Presidente de Amigos del Guadarrama aya por delante que uno reconoce que no es muy viajado. Pero eso no impide que cada día que pasa esté más convencido de que Madrid está lleno de pesaos. Y lo peor es que se trata de las personas con las que tratamos en el día a día y eso nos hace el día, precisamente, muy largo, mucho más de lo necesario. Es muy pesao el taxista que se empeña en que el simún de estos días se nos lleve el peluquín o la permané y no enchufa el aire acondicionado del coche así le ardan las orejas. Debe ser un atavismo. Parecido al de hacer tramos de calle en punto muerto en cuanto el camino tira un poco para abajo. No es ninguna tontería. Si lo hacen (que lo hacen, y muchos) en una calle como la de la Vital Aza, en Ciudad Lineal, con casi un kilómetro de largo, pues es un ahorro. Echen las cuentas, ya verán. Otro pesao es el del volumen del equipo musical del coche a todo trapo. Esta especie, lejos de ser especie en vías de extinción, prospera y persevera. Y el vicio afecta tanto a naturales como a inmigrados. Muy pesada (s) es la señora (s) que en cuanto ven un hombre en la cola de la caja del híper intentan colarse por los método más ladinos que imaginarse puedan. Afortunadamente, las cajeras están cada día más al loro y le tronchan el mocho a las escobas de estas brujas de barrio. Las mismas que en la cola de la pescadería siempre dicen ¿va por número? cuando apenas tienen dos personas delante. Es muy pesao el butanero, que tiene un curioso y eficaz (pero peligrosísimo) sistema de despertar al vecindario: haciendo chochar unas bombomas con otras como si fueran las campanas de la catedral de Burgos. El día que vuele medio barrio le echaremos la culpa a las bombonas, como debe ser. Pesaos son los camareros que se empeñan en recalentar la tortilla de patata en el microondas, artilugio en el que podían poner a chamuscarse lo que yo me sé. De la pesadez de los políticos ni vale la pena decir nada. Se han metido tan profundo en el barro que la gente (la de la calle, no la del adosado) sólo sueña con darles una patada a lo De Niro y mandarlos al fondo. En tierra de gusanos. V