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ABC SÁBADO 23 7 2005 Internacional 27 ATENTADOS DE LONDRES REPERCUSIONES POLÍTICAS La creciente angustia de los londinenses pone en aprietos al Gobierno de Blair Las Fuerzas de Seguridad reclaman poder detener a los sospechosos durante tres meses ataque ha creado entre los londinenses una psicosis que podría llevar a la desconfianza respecto a la capacidad del Ejecutivo E. J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. La reacción de los británicos el 7- J fue de cerrar filas con el jefe del Gobierno, Tony Blair. Pero la repetición anteayer del ataque, que no fue mortífero por un fallo de los explosivos, no por la prevención policial, y el temor a una autoinmolación ayer en el metro de Stockwell, ha creado un nivel de angustia entre los londinenses que podría llevar a la desconfianza respecto a la capacidad del gobierno y a aventar las acusaciones contra Blair de haber propiciado la insostenible situación mediante la guerra de Irak. El avance de las investigaciones policiales pueden calmar la situación, pero una tercera ronda de atentados creab La repetición, anteayer, del ría a Blair un serio problema. De momento tanto la oposición como los medios de comunicación de diferentes tendencias han mantenido su actitud constructiva. Pero The Independent advertía ayer que mientras en público se pone una cara de calma y reafirmación, tanto el gobierno como altos cargos policiales están preocupados por el efecto de todo esto sobre la confianza de los ciudadanos acerca de su seguridad en la capital nacional Hasta ahora Blair ha traspasado la responsabilidad de las operaciones a los servicios de Inteligencia y Seguridad, pero el aumento de la actividad terrorista del radicalismo islámico puede volverse contra Dowing Street, como ha señalado un analista de la BBC. La gente empieza a preguntarse qué se ha hecho todo este tiempo para controlar un extremismo interno, al que parece no haberse dado toda su importancia mientras no actuaba en el Reino Unido. La necesidad ahora de incrementar El primer ministro australiano, John Howard (a la izquierda) y el secretario británico de Defensa, John Reid, se reunieron ayer en Londres las medidas de seguridad, más allá incluso de las anunciadas esta misma semana con la creación de tres nuevos delitos, pone al gobierno ante la tesitura de recortar libertades en un país donde éstas se han venido apreciando como intocables. Así, la Policía ha solicitado a Blair más poderes en su lucha antiterrorista. AP Acceso a los ordenadores Las fuerzas de Seguridad podrían detener sin cargo a sospechosos durante tres meses, frente a los catorce días actuales, y se establecería como delito el rechazo de sospechosos a cooperar con la Policía dando acceso a los archivos de sus ordenadores y facilitando las claves necesarias. Los servicios de Seguridad e Inteligencia también han solicitado a Blair la posibilidad de que a los terroristas condenados se les pueda rebajar la pena si suministran información antes de la sentencia. La sensación de que el terrorismo islámico ha comenzado a actuar y lo seguirá haciendo los próximos años ha recordado los tiempos en los que Londres y otras ciudades británicas fueron objeto de las bombas del IRA. A ello se refirió el anterior jefe de Scotland Yard, John Stevens, que ha indicado que se necesitarán diez o veinte años para poder controlar ese terrorismo como ocurrió con el norirlandés. Por otra parte, el sindicato de los transportes públicos ha apoyado a aquellos conductores del metro y de los autobuses de Londres que se nieguen a trabajar mientras no se apliquen medidas de seguridad notablemente mayores.