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24 Internacional ATENTADOS DE LONDRES PSICOSIS TERRORISTA SÁBADO 23 7 2005 ABC El metro vive una jornada de caos por el temor a una tercera cadena de bombas Los trayectos habituales se convierten en una pesadilla de cortes, alarmas y paradas imprevistas del metro han pedido al alcalde clases de defensa personal y adiestramiento sobre cómo reaccionar ante las situaciones extremas ENRIQUE SERBETO. ENVIADO ESPECIAL LONDRES. Entra uno en el vagón y se sienta frente a un ciudadano que está leyendo el Evening Standard con un titular a toda página: Terrorista muerto a tiros en el Metro Imperturbable, pasa las páginas como si esto estuviese ocurriendo en Pakistán, pero en realidad había sucedido sólo horas antes un par de estaciones más allá en esta misma línea. Es posible que en los bombardeos de la II Guerra Mundial, el metro fuera sinónimo de protección. Hoy la amenaza está precisamente en el popular Tube el metro más antiguo y uno de los más grandes del mundo, orgullo de la capital británica y pieza clave para evitar el colapso de una de las mayores metrópolis planetarias. Desde las bombas del pasado día 7 y el intento de repetir el atentado anteayer, nada ha vuelto a ser igual. Ayer como el jueves y probablemente igual que en los próximos días o semanas, el metro de Londres vivía una de las jornadas más caóticas con cortes de líneas, suspensiones, alarmas, paradas inesperadas y, sobre todo, miedo. Un miedo que no se ve, pero que se trasluce en las miradas de los pasajeros que escuchan en un extraordinario silencio los continuos avisos que surgen de los altavoces. Hacen como si no pasara nada, pero todos sienten que no es cierto. b Los conductores lo que sucede en los pasillos y los andenes. En un recorrido normal cada pasajero puede ser grabado hasta 50 veces. Ayer tenía que registrarse una gran diferencia con lo que suele ser un viernes por la tarde, porque nadie hablaba y todo el mundo miraba atento a los demás por si alguien se hubiese dejado una fatídica mochila o cualquier cosa de la que pueda sospecharse que pudiera ser una bomba. Probablemente un simple grito extemporáneo habría desatado reacciones de pánico. Una de las principales diferencias respecto a cualquier día normal es la tremenda complicación que suponen los continuos cortes. En las estaciones ponen pizarras donde los operarios anotan a mano cada rato las actualizaciones sobre el servicio, conforme se abren o se cierran las líneas y las estaciones. Desde el día 7 ha habido unas 125 alertas en el metro, provocadas por paquetes sospechosos olvidados en los andenes o los pasillos. Cada vez que se cierra una estación, miles de personas se quedan bloqueadas, pero hasta a esto parecen acostumbrarse los británi- Paquete sospechoso La noticia del Evening aclara que la Policía le vació cinco tiros frente a los pasajeros en la estación de Stockwell, que es como decir que podría haber pasado aquí mismo en la de Charing Cross, donde se anuncia de repente que se ha encontrado un paquete sospechoso en los andenes de la de Mornigton Crescent y que por tanto toda la línea queda detenida por tiempo indefinido. Al entrar a la línea norte en efecto, se anunciaba que estaba cortado el servicio en Stockwell, y ahora se comunica que también se ha interrumpido en el otro extremo del recorrido. Una de las principales arterias de la ciudad quedaba bloqueada en cuestión de minutos. La Policía británica ha llegado a plantearse la imposición de controles parecidos a los de los aeropuertos, pero teniendo en cuenta que cada día puede haber hasta tres millones de viajeros, esta medida es sencillamente imposible. El principal recurso para vigilar el metro son las cámaras de televisión, una prácticamente cada diez metros, que filman continuamente todo Agentes de policía vigilan a la entrada de la estación de Stockwell REUTERS Policía y televisiones vuelven a pedir la información recogida en los móviles E. J. B. LONDRES. La Policía y las cadenas de televisión volvieron ayer a solicitar de los ciudadanos londinenses las fotos y vídeos que hayan realizado con sus teléfonos móviles en los escenarios de las detonaciones del pasado jueves. En la era de la alta tecnología al alcance de todos, ese tipo de evidencias gráficas están siendo de gran utilidad para las in- vestigaciones y también para la cobertura informativa. Ocurrió con el 7- J, cuando tomas de supervivientes ilustraron la dantesca experiencia en los túneles del metro tras los atentados, y se espera que también ahora contribuyan a ilustrar los pasos de los terroristas. Crucial en ambos casos han sido especialmente las cámaras de vigilancia de las estaciones. Los móviles, por otra parte, han permitido rápidos relatos de los testigos en directo y los correos electrónicos han suministrado cantidad de testimonios a Policía y medios de comunicación. Textos desde móviles han llenado las pantallas de televisión con mensajes de comunicación con la propia familia tras la comisión de los atentados.