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ABC SÁBADO 23 7 2005 Opinión 7 chando los mismos argumentos de cómo salvar al bosque que ya todo parece del mismo tono que el de las tristes cenizas que tantas hectáreas cubren ahora mismo. Mientras llega un plan real de cortafuegos ecológicos que se convertiría en red esencial de las tramas vitales de nuestro país; mientras se generaliza la total prohibición de todos los usos del fuego en los montes; mientras se incrementa y mejora el plantel de bomberos, que algún día serán profesionales a tiempo completo; mientras se hacen más severas las consecuencias penales; mientras se agiliza la coordinación entre administraciones. Mientras llega la lluvia... ¿Por qué no se despliega el compromiso y la consiguiente puesta en práctica de convertir en forestales tantas hectáreas o pies de árbol como los quemados? Ojo, no se trata de replantar solamente en los lugares arrasados, sino de crear arboledas donde hace mucho tiempo que no las hay. Y tanto en los espacios abiertos como en los urbanos. Tanto en los campos que han dejado de ser cultivados como linealmente a lo largo de los caminos e infraestructuras de transporte que tenemos en nuestro país. Y ojo: a las plantaciones en hilera resulta casi imposible quemarlas. LA ESPUMA DE LOS DÍAS ARDEN LAS TAIFAS RDE el campo que sigue siendo de España aunque fronteras administrativas y leyes diferentes lo parcelen. No tiene la catástrofe un solo padre, ni existe otro complot que el que urden el combustible, el oxígeno y la temperatura para organizar un infierno exprés, pero si Zapatero promete ahora más coordinación será porque reconoce que cada cuál va por su lado y que no es posible construir una gran torre con pequeños campanarios. Ahora que estamos enfrascados en estatutos más competentes, cuando no en la autodeterminación, parece a deshora ir en dirección contraria, pero es que nuestra historia pendular MANUEL- -aquella de Gil de BiedÁNGEL MARTÍN ma, la más triste, porque siempre acaba mal- -es un no llegar o un pasarse en tantas cosas, y una de ellas es la descentralización política y administrativa. Filósofos y politólogos echaron también su cuarto a espadas en el asunto de cuál es el tamaño óptimo de las naciones, pero son los economistas los que identifican dos fuerzas contrapuestas. A favor de una mayor dimensión están las economías de escala, que es fácil de entender que los costes per capita de la justicia, del ejército, de la sanidad y de muchos bienes públicos tienden a ser menores en los países más grandes, a lo que se añade la reducción de los costes de transacción. No es descabellado pensar que los medios de lucha contra los incendios forestales serían mejores si estuvieran más coordinados o integrados, y que la centralización de las decisiones evitaría tanto fax y tanta consulta para arriba y para abajo. Si las comunidades autónomas no son solidarias ni con el dinero ni con el agua, no hay por qué pensar que lo van a ser con otras cosas, no tanto por mala intención como por egoísmo y falta de visión general. Dicen que la menor dimensión de las naciones reduce, por el contrario, los llamados costes de heterogeneidad, o sea, que es más fácil gobernar a quienes tienen la misma lengua, raza o religión, y aquí parece que nos hemos empeñado en hacernos previamente heterogéneos para justificar el proceso de construcción de taifas interiores y de creación de ordenamientos jurídicos diferentes. Así que estamos ante un proceso político con indudables consecuencias técnicas y económicas, y no es coger el rábano por las hojas ejemplarizar con el desastre de Guadalajara, pues lo primero que dijo el Gobierno central es que las competencias estaban transferidas a Castilla- La Mancha- -así que quien paga es la consejera responsable- -y lo segundo que se va a crear el Centro Nacional de Coordinación contra Incendios. De China se trajo González la obviedad de que lo importante para coger ratones no es el color de los gatos. Quizá Hu Jintao convenza a Zapatero de las ventajas de los gatos grandes. A go volviera a su domesticada existencia. En medio, como siempre, se quemó una parte del soporte de toda la vida en este mundo, que no es otro que la vida del bosque. Lugar donde mejor explicada queda la primera lección de la ecología, que nos recuerda que el hogar y los inquilinos, allá afuera, son exactamente la misma realidad. Sabemos que nunca quedarán del todo eliminados ni controlados los incendios forestales. Pero sí deben cambiar, y mucho, las conductas y los planes para minimizar la catástrofe. Llevamos tantos años escu- Estos propósitos, que seguramente muchas administraciones autonómicas y locales están dispuestas a llevar a cabo, no pueden ser meros actos de repoblación. Estamos convencidos de que es muy poco lo que se mantiene en pie sin el riego de la complicidad directa, comprometida y amable de los que caminan al lado o dentro de los bosques. Crear emboscados es sin duda una tarea descomunal en un momento como el presente de tantos distanciamientos y tanta opacidad. De ahí que sea imprescindible incrementar incluso, en mucha mayor cuantía que las hectáreas o los árboles a plantar, la información sensible y por tanto educadora acerca de los bosques. Acaso resulte todavía oportuno recordar que todo lo que vemos nace y crece en nosotros y en el derredor al mismo tiempo. Y que nada riega tanto como la admiración y el respeto por lo que sin duda podemos calificar como el más completo y complejo sistema vital de la historia de este planeta. La pérdida de arboledas merece esa contundente respuesta, es decir, la fundación, como mínimo, de tantos bosques como los quemados. Que ahora mismo somos todos. PALABRAS CRUZADAS ¿Debe continuar el PP su línea dura de oposición? A DEGÜELLO LA HORA DE LA MODERACIÓN EMO, como ciudadano de España, que el Gobierno Zapatero va a cometer tantos errores en los próximos meses cruciales que será del todo innecesaria una política del no permanente por parte de la oposición, es decir, del Partido Popular (única oposición que queda ya en el Parlamento) Al tiempo, creo que ha llegado el turno al PP de mostrarse como un Ejecutivo bis ayudando al Gobierno de ZP a sacar algunas patas. Siempre he pensado, y me parece no ser el único, que Mariano Rajoy hubiese sido un primer ministro más sosegado que Zapatero, pero es peor como líder de la oposición: FERNANDO unas veces va por el camino duro, JÁUREGUI otras por el blando, ahora se deja engatusar por el astuto ZP, luego se niega a cooperar en lo razonable, cayendo en manos excesivamente intransigentes (llámeles ultras, si quiere) Estoy convencido de que es llegada la hora de la moderación, de la que algunos que llaman a salir en protesta a la calle carecen, y de la que ni idea tienen otros que ahora se sientan en las columnas del poder. Me parece, en suma, equivocada esta nueva deriva elegida por Rajoy, que tiene un caladero de votos y adhesiones en el centro, del que ocasionalmente se aleja. No tardará mucho, supongo, en virar hacia zonas más templadas. L A oposición está para lo que está, aunque en determinadas cuestiones debería colocarse siempre al lado del gobierno como un solo hombre, como terrorismo, política de seguridad y defensa, y algunos aspectos de la política exterior. Rajoy ha roto la baraja y ha arremetido contra Zapatero sin hacer ningún tipo de concesión, provocando así que los socialistas hayan puesto el grito en el cielo. Sin embargo, los gritos los deberían dedicar los socialistas- -algunos lo hacen- -para llamar la atención a un Zapatero que en algunos aspectos nos lleva a todos al abismo. Se queja Zapatero de que Rajoy utiliza la política terrorista para hacer oposición. Claro que lo hace, pero ha sido ZP el que se ha pasado el Pacto por el arco del PILAR triunfo, abre al paso a los filoterroristas a la CERNUDA cámara vasca y deja que su gente negocie no se sabe qué con los amigos de ETA. En política exterior no hay consenso posible, el desbarajuste es total y España ha dejado de contar allí donde se toman decisiones. En cuanto a la política territorial, política de Estado, deja ZP que los radicales se tomen el Estado a título de inventario y apoya decisiones que nada tienen que ver con la Constitución aunque al presidente no se le vaya de la boca el supuesto respeto a la Constitución. Las cosas así, que el PP vaya a degüello no sólo es lógico, sino la única salida posible. Pero, eso sí, señor Rajoy, haga un esfuerzo para que nadie pierda las formas. Va por usted, señor Hernando. Aunque no es el único al que habría que exigir cordura. T ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate