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4 Opinión SÁBADO 23 7 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil UN MAL PROYECTO L Consejo de Ministros aprobó ayer el anteproyecto de reforma educativa, acogido de manera crítica por la mayoría de los sectores y administraciones implicados. Estudiantes, sindicatos, asociaciones de padres y la mayoría de las Autonomías rechazan el texto presentado por María Jesús San Segundo. Después de derogar precipitadamente la Ley de Calidad y tras un año de trabajo, Educación no ha avanzado un centímetro en el consenso necesario y ha elaborado un texto confuso, con inconcreciones y, lo que es peor, que no se acerca al objetivo deseado, el de la mejora en la calidad de la enseñanza. Lo único claro es el laicismo que ha inspirado su redacción, pues obviando que más del 70 por ciento de los alumnos de la escuela pública eligen la asignatura de Religión, el Gobierno deja esta materia como optativa no evaluable. E NACIONALISMO ECONÓMICO Y EMPRESARIAL N día después de que se conociese que France Telecom, participada en más de un 30 por ciento por el Estado francés, ultima la compra de la operadora española de telefonía Amena, el BBVA renunciaba a la OPA que tenía planteada sobre la italiana BNL, después de que las autoridades políticas y económicas de ese país se hayan dedicado a torpedear la operación durante un par de meses. No se va de vacío, claro está, la entidad que preside Francisco González, sino con una sustanciosas plusvalías de más de quinientos millones de euros. Paralelamente, París ha convertido en cuestión de Estado que la compañía Danone siga siendo francesa y hasta el primer ministro Villepin ha intervenido en el asunto para frustrar el interés que la estadounidense Pepsico tiene en ella. La miope defensa de Francia e Italia de sus empresas y bancos ante la compra por compañías extranjeras pone a las claras que la pretendida economía de mercado en la Unión Europea sólo es, en demasiadas ocasiones, un puro espejismo. Se trata de dos viejas economías, enrocadas en sus propias decadencias, que pretenden sobrevivir a vetustos esplendores con un nacionalismo económico trasnochado envuelto en un pernicioso proteccionismo que sólo alarga la agonía de sus renqueantes modelos. Mientras, Bruselas apenas hace algo más que alzar la voz, incapaz de imponer una unidad de mercado real en la UE y unas reglas de juego propias de una economía abierta, moderna y competitiva. Los amagos, en el caso italiano, de abrir expediente por parte de la Fiscalía para investigar posibles abusos de mercado y manipulación de cotizaciones, dicen bastante de los métodos empleados. Es verdad que todos los Estados juegan a un cierto proteccionismo de sus empresas y de sus mercados. También está claro que algunos gobiernos, incluido demasiadas veces el español, no arropan a las empresas nacionales ni siquiera en su expansión exterior. Pero de ahí a hacer causa de Estado ante la entrada legítima, lícita y saludable de U empresas extranjeras, media un abismo. Sobre todo cuando esos mismos países, especialmente Francia- -reacia a dejar el control estatal de numerosas compañías- hacen lo mismo fuera, y a través de esas empresas aún públicas o semipúblicas, como es el caso de la mencionada operación planteada en el sector de las comunicaciones por France Telecom sobre Amena. Estos repetitivos vicios y sus consiguientes síntomas se producen en las economías menos competitivas y dinámicas que, a pesar de estas ciegas defensas a largo plazo, están abocadas a un empeoramiento paulatino. Sólo las economías más abiertas, y por tanto más competitivas, sobrevivirán. Actuar desde nacionalismos alcanforados que no ven más allá de unas fronteras es proteger una perniciosa endogamia que conduce a la pérdida progresiva e inevitable de vigor económico y de capacidad de competir. Y es, además, jugar con dos barajas mientras el resto del entorno ha decidido hacerlo con una. Resulta de un cinismo casi desvergonzado movilizar todos los resortes del Estado para impedir que una empresa extranjera compre una de capital nacional, mientras empresas públicas propias se lanzan a comprar compañías privadas de otros países. Y tras las comunicaciones, el siguiente paso parece ser la energía, sector clave de cualquier Estado, y que en España es totalmente privado. No así en Francia (EDF) Italia (Enel) o Alemania (RWE y E. ON) donde el capital público está detrás de las compañías. Por eso es importante que la reforma que plantea el Gobierno de Zapatero en el sector eléctrico no disminuya el actual poder de mercado, pues debilitaría a las empresas nacionales y mermaría su musculatura para hacer frente a compras endógenas por parte de las mencionadas compañías de capital público. Mientras existan esas asimetrías entre los modelos, el Ejecutivo no debe dar facilidades a quien no acepta las reglas del juego firmadas en Lisboa y que señalan a la competitividad como la llave del futuro. María Jesús San Segundo SIGEFREDO BRINDIS SOLAR RAS la tragedia del Alto Tajo, y mientras siguen produciéndose incendios pavorosos como los de Cáceres o Gran Canaria, el Ejecutivo aprobó ayer una serie de medidas para paliar la plaga que asuela los montes españoles. Quizás por la precipitación con que se han dispuesto, algunas de ellas (como la de prohibir fumar en zonas forestales) suponen poco más que un brindis solar, pues la vigilancia en el cumplimiento se antoja casi imposible. Más sensata parece la prohibición de hacer fuego, pero quizás, y sabiendo como había dejado el campo el duro año de sequía, hubo de aprobarse antes. De hecho, quizás se podría haber evitado que se encendiese, por ejemplo, la barbacoa en Guadalajara. No fue así y ahora se improvisa, cuando lo que hace falta es una política y una legislación definitivas en este asunto. T MÁS ETA B ASTA ver cómo están discurriendo los acontecimientos para cerciorarse de que ETA y sus entramados se están recuperando. La intensidad de la recuperación, mucha o poca, no es lo que importa, sino el hecho en sí de que se ha roto la tendencia de la superioridad absoluta del Estado en todos los frentes antiterroristas. El sentido de la responsabilidad de la clase política y de los medios no consiste en negar la evidencia, sino en ponerla de manifiesto como corresponde a un sistema de libre opinión pública. Hoy hay más ETA que hace unos meses, algo que se puede constatar en las cifras de atentados terroristas- -el último, con el estallido de un artefacto en una empresa de Guernica, en la madrugada del viernes- en la tupida red política que se está tejiendo con el Partido Comunista de las Tierras Vascas como sociedad de pantalla de los terroristas y en la reactivación de la violencia urbana- kale borroka que ayer se cobró, después de mucho tiempo sin actos vandálicos parecidos, un autobús en San Sebastián, incendiado al término de una manifestación de protesta por la muerte accidental en Francia del presunto etarra Imanol Gómez. Si hay que preguntarse por las causas de esta inversión- -o, en todo caso, inflexión- -del signo de la lucha antiterrorista, sin duda habrá que poner en primer lugar la serie de decisiones y tácticas políticas que el Gobierno ha impulsado en la creencia de que realmente se había abierto una oportunidad para la paz. No es necesario juzgar las intenciones del Ejecutivo, porque basta observar su resultado para considerarlas el mayor error que ha cometido en lo que lleva de legislatura. Cuando se trata a ETA como un interlocutor político al que se le ofrece dialogar sobre su final y no como un enemigo que debe ser derrotado; cuando se maniata al Estado de Derecho y se deroga de facto la Ley de Partidos para no perseguir a los nuevos testaferros de ETA y Batasuna; cuando se permite que conspicuos miembros de Batasuna, como Joseba Álvarez, procesado por Garzón, sean contratados por el PCTV como asesor parlamentario; cuando una sentencia exótica de la Audiencia Nacional dice que en la kale borroka no se usan armas y por eso Jarrai no es una organización terrorista; cuando todo esto pasa, el resultado sólo puede ser el que está siendo: que hay más ETA, cuando debería quedar cada vez menos. CAUTELA HINA camina hacia el respeto a los derechos humanos afirmó ayer Zapatero en Pekín, confundiendo quizá la prudencia con la cortesía que ha de depararse al anfitrión. Aún se debe ser cauto para intuir que el régimen comunista ha optado definitivamente por mejorar el calamitoso estado que presenta en esta materia el gigante asiático, denunciado tanto por las ONG como por instituciones internacionales. En el último aniversario de la matanza de Tiananmen, los gobernantes hicieron varias exhibiciones militares en las cercanías del lugar, uno de los símbolos mundiales de la represión. Tímido, pues, el propósito de enmienda. No es bueno padecer el síndrome de Estocolmo en Pekín. C