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88 Deportes VIERNES 22 7 2005 ABC TOUR DE FRANCIA DECIMOCTAVA ETAPA PERFIL Galicia power en el Tour Después del éxito de Pereiro, Marcos Serrano recompensa al Liberty en Mende, la cima de Jalabert, en recuerdo de su gesta en 1995 LA ETAPA GANADOR 1 Marcos Serrano (Liberty Seguros) SEGUNDO ESPAÑOL 4 Xabier Zandio (Baleares) LÍDER 1 Lance Armstrong (EE. UU. Discovery) PRIMER ESPAÑOL 5 Francisco Mancebo (Baleares) 4.37: 36 a 1: 08 77.44: 44 a 7: 08 MARCOS SERRANO Ciclista del Liberty Estudiante de educación física, gregario con triunfos y buenos puestos, el gallego aspira a no hacer ruido El laborioso pasajero del silencio J. C. C. ABANDONOS No hubo Incidencias: Numerosas picaduras de insectos en una etapa con pocas incidencias. Sevilla, Boogerd y Giunti sufrieron a los mosquitos. JOSÉ CARLOS CARABIAS MENDE. Durante 2.460 metros el pelotón del Tour planeó por encima de la Torre Eiffel. Atravesó el viaducto de Millau, la obra de ingeniería de todos los récords. Un carretera mastodonte al servicio del ciudadano que une dos montañas cerca de la cuna del roquefort por una autovía sin peaje. Los 343 metros de altura del fastuoso puente, una especie de paraguas que se abre con ocho brazos en blanco y rojo, condecoraron el espíritu itinerante del pelotón. Hace años el Tour y sus ciclistas traspasaron el Eurotúnel en una expedición excitante, sin etapa, bajo el mar, en un tren que les llevó de Inglaterra a Francia sin escalas. Ayer pasaron por el viaducto más grande de la tierra y cualquier atisbo de emoción se escabulló entre las cuitas de su profesión. Los corredores van como maletas por el mundo. De aquí para allá, siguiendo flechas, perfiles y rutas sin nombre. Sin curiosidad, sin permitir que otros estímulos se crucen en sus vidas. Manolo Saiz es un tipo pasional, muy entregado a los afectos, a la descompresión emocional a través de la lágrima. Los años han atemperado su carácter volcánico, su fe en el reto de los imposibles. No por eso se ha ablandado. Antes, cuando le gustaba comerse el mundo, era un coetáneo de sus ciclistas. Un colega. Ahora no. Ha cambiado la generación. Ahora podría ser el padre de Alberto Contador. Marcos Serrano se trabajó a fondo la fuga que le dio la victoria EFE REACCIONES Marcos Serrano Ganador ayer en Mende He sacado en un momento la experiencia de las clásicas. Sentí mucha emoción porque me apetecía vivir ese instante que han vivido tantos corredores Albi, el director del Liberty Seguros transmitió el viejo espíritu ONCE a sus ciclistas. Mencionó a Jalabert, su ambición, y su ancestral idea sobre el ciclismo, la voluntad de grupo, la unión y la fuerza esté contigo. El Liberty es un equipo que oscila en las clasificaciones según sea el ánimo de su director. Y en este Tour corría el riesgo de anclarse en la impotencia de Heras para superar sus fantasmas. Sin embargo, los corredores no han permitido un derrumbe moral. Jaskche anduvo fino por los Pirineos, Beloki disfruta de su segunda juventud, Vicioso ha traspasado el umbral de la segunda semana. Y luego está Contador, la esperanza del futuro. En ese clima nunca ha faltado, un Aquel Tour de 1995... Saiz tiene siempre en el recuerdo sus primeros equipos y, sobre todo, el grupo que atentó contra Induráin en el Tour de 1995. Su ONCE histórico. Zülle, segundo, Jalabert, cuarto, Mauri, quinto, mejor equipo, dos etapas, un maillot amarillo. Una cofradía encabezada por Jalabert y una etapa para enmarcar, su victoria en Mende con Induráin y el Banesto contra las cuerdas. En la charla colectiva de la plaza de año tras otro, Marcos Serrano. El gallego silencioso. Ocho presencias en la Grande Boucle y un halo de incógnita, siempre en laborioso trabajo por los demás. Serrano transformó el Tour en Galicia power Noventa y dos ediciones y ningún éxito gallego. En tres días, de Pau a Mende, de Pereiro a Serrano, dos victorias. A pesar de que las teorías físicas, médicas, del cálculo en watios, han convertido el ciclismo en un deporte matemático, dos y dos no siempre son cuatro. Es más imprevisible de lo que parece. Es probable que algún pronosticador se haya hecho multimillonario en las apuestas de internet si eligió a Serrano como caballo ganador. Pero resulta que él se adapta cómodo a los finales tipo Mende. Puertos de un esfuerzo, sin ritmo, de dejarlo todo en una andanada. El gallego escondió cartas en la montaña rusa, quebrada y fatigosa, desde el viaducto. Puso mala cara a sus acompañantes, el voluntarioso Zandio, el hijo de Merckx, los franceses enfrentados Voeckler y Vasseur... Y persiguió el sueño de Saiz en una aceleración. Merckx y Vasseur dimitieron y el albariño volvió a mojar las gargantas secas del Tour. Los gallegos hablan poco, dice el tópico. Puestos los ojos delante de Marcos Serrano, Álvaro Pino, José Ángel Vidal o cualquier otro poblador gallego del ciclismo en los últimos años, así parece. Salvo en lo que concierne a Óscar Pereiro, el tópico es cierto. Cuenta en un bosquejo de su personalidad Marcos Serrano que aspira a no hacer ruido En cierta forma, recuerda a Vidal, aquel gallego del conjunto Kelme que casi obliga a Vicente Belda a cambiar de radiofrecuencia cuando comprobó que se había metido en una escapada y casi gana. Por el perfil de ciclismo que existe en España, un líder, una idea, las grandes vueltas, Marcos Serrano ha oficiado durante sus trece temporadas de profesional como gregario. Al servicio de Fernando Escartín, de Abraham Olano, de Joseba Beloki, de Roberto Heras, de su amigo Isidro Nozal. Un gran gregario, según la opinión de Manolo Saiz. Un doméstico con alas que nació para el deporte gracias a Álvaro Pino, quien lo reclutó para el Kelme. Serrano ha ganado la Milán- Turín, la clásica más antigua de Italia. Y también ha puntuado entre los mejores en la Lieja (séptimo) y la Flecha Valona (octavo) monumentos con cotas y porcentajes. Como ayer, en Mende. Hace cuatro años fue noveno en el Tour, una colocación que le incitó a cambiar el chip de su vida de trabajador y laborioso abnegado en favor de los demás. No lo consiguió. Es un trabajador competente que muy de vez en cuando gana para satisfacción de su padre y su tío, ciclistas también. Como el director del Liberty, Serrano se ha puesto a estudiar educación física. Quiere seguir en el ciclismo a través de la preparación de corredores. No pretende perpetuarse en el negocio familiar, una imprenta en la provincia de Pontevedra, la ciudad donde nació el 8 de septiembre de 1972 (32 años) Pero siempre en silencio, sin hacer ruido, sin ánimo de molestar.