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ABC VIERNES 22 7 2005 Cultura 51 Las máscaras vuelven a Bregenz Comienza el festival austriaco con la Maskarade de Carl Nielsen b Si esta ópera, tan popular en Dinamarca, apenas es conocida en el resto del mundo, se puede atribuir al modo costumbrista en que habitualmente se plantea JUAN ANTONIO LLORENTE BREGENZ (Austria) En Bregenz, la pequeña ciudad austriaca que, desde el lago de Constanza, junto a la desembocadura del Rin, rivaliza con Salzburgo, las óperas con carnaval de fondo funcionan. Lo prueba el Ballo in Maschera verdiano que, en la gran plataforma del lago, cosechó las mejores críticas. En la presente edición se ha pensado, ahora para el teatro, otro título que evoca ese momento del año en que cada cual juega a ser el que no es. La ópera elegida es Maskarade del danés Carl Nielsen, que en nada, excepto en el título, coincide con la de Verdi. Musicalmente, comulga al tiempo con dos Strauss: con el viejo Johann, en la estructura, cercana a la opereta de corte costumbrista; con el compositor de Salomé, en el modo de proponer ciertos temas vocales, especialmente el aria del tenor que abre la primera parte. En el montaje, David Pountney, desde 2004 responsable escénico del Festival, ha recurrido a un juego de espejos, que permite al espectador identificarse con alguno de los personajes, propios de una comedia moralista de Moratín: un burgués se opone a que su hijo, a punto de casarse por imposición con una mujer que desconoce, acuda a un lugar tan libertino como un baile de máscaras. Éste, enamorado de una joven con la que se ha dado cita en el baile, ayudado por su leal sirviente acudirá al sarao en el que, en el último acto, al quitarse las máscaras, se encontra- Bryce Echenique: El Planeta me hizo olvidar el triste abandono de Perú b El autor, que participó en El Escorial en un curso sobre el premio Planeta, publicará en otoño en España Permiso para sentir segunda parte de sus antimemorias ABC EL ESCORIAL. El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique dijo ayer que el premio Planeta, que ganó en 2002 por su novela El huerto de mi amada fue una delicia ya que le permitió olvidar el triste abandono de su país, del que se marchó tras momentos bastante duros informa Efe. El año que gané el premio fue un año muy difícil para mí, tras un momento tremendamente doloroso afirmó el escritor, que recordó lo que significó este premio para él en el curso de la Universidad Complutense Medio siglo de literatura española. Historia del Premio Planeta Después de más de tres décadas en Europa, Bryce Echenique (Lima, Perú, 1939) regresó a Perú en 1999, donde se encontró con el clima que se respiraba a finales del régimen fujimorista. El autor se refirió a los maltratos que sufrió en esos años, durante los cuales fue víctima de un rapto y de una paliza por parte de agentes del Gobierno, hechos que cuenta en la segunda parte de sus antimemorias que se publicarán en otoño en España bajo el título Permiso para sentir Una escena de la representación de Maskarade rán todos: amantes y detractores de la fiesta. Como final feliz, la muchacha no será otra que la ignota prometida. KARL FORSTER Espacios oníricos Si esta ópera, tan popular en Dinamarca, apenas es conocida en el resto del mundo se puede atribuir al modo costumbrista en que habitualmente se plantea. Pountney la magnifica ahora por la vía del montaje, coproducido con Covent Garden, en un plano inclinado con cinco puertas que cambian de forma, color y orientación. En el primer acto ocultan el micromundo de los personajes principales. En el segundo serán los espacios oníricos a los que cada uno aspira subconscientemente; el tercero, el espectáculo de la confusión, rematado con dos aplaudidos ballets por los que desfilan desde Pompadour a Marilyn Monroe pasando por el Elvis- pelvis que se contonea sobre el salpicadero de ciertos coches. La música, bien servida por la Sinfónica de Viena con Ulf Schrimmer en el foso, contó como aliados, por encima del resto del reparto con la espléndida juventud vocal del tenor Daniel Kirch y el barítono Markus Brück, junto a la probada experiencia de la mezzo Julia Juon y el bajo Günter Missenhardt. Novelas en el tintero A esta triste etapa, le siguió un momento de felicidad y de placer cuando en 2002 el autor regresó a Barcelona, la única ciudad de Europa donde ha vivido más de una vez. Desde entonces, pasa sus días entre Lima y la Ciudad Condal. Fue en 1970 cuando el escritor tuvo su primer contacto con el premio Planeta: Vi cómo el Planeta crecía y se convertía en un fenómeno editorial sin precedentes En los años setenta se presentó a este galardón, pero tuvo que esperar treinta años para ganarlo. El novelista habló de la gestación de El huerto de mi amada Para mí se convirtió en una obsesión escribir esta novela en Perú aseguró Bryce Echenique. Su próxima novela se titulará La vida más triste de mi vida y estará basada en su relación con el escritor peruano Julio Ramón Ribeyro, que sufrió las miserias más dolorosas; fue el expulsado del festín del boom literario latinoamericano Además, tiene otras obras en el tintero: Las obras infames de Pancho Marambio sobre las estafas que sufrió en Barcelona por parte de un falso arquitecto; y Dándole pena a la tristeza que aún no ha comenzado a escribir, y que pretende ser una especie de antimundo para Julius POST- ROCK Bright Eyes Concierto de Bright Eyes. Lugar: Aqualung (Madrid) Fecha: 20- 7- 2005. FINCA DE AMBICIONES JESÚS LILLO sus veintipocos años, Conor Oberst se ha convertido en uno de los compositores más prolíficos, ambiciosos e imprevisibles de su generación: ha grabado decenas de álbumes, alterna con las grandes damas del country, se pasea por los programas de máxima audiencia de la televisión norteamericana y encandila a Springsteen y REM. Pero le pierde el ímpetu al geniecillo de Omaha. Quiere hacer tanto ruido que, como sucedió el pasado miércoles en Madrid, corre el riesgo de desbordar el umbral percepti- A vo e incluso dañar los tímpanos de quienes acuden a presenciar en directo al último prodigio del rock. Pese a haber hecho de la relectura de la música folk estadounidense el argumento de su carrera, el líder de Bright Eyes ha organizado una gira en la que todo es desmedido y nada es tan sencillo como esas baladas que canta, despacio, junto a Emmylou Harris. Se hace acompañar de un conjunto de nueve miembros- -al fondo, dos baterías, no hay sitio- -y apuesta por el post- rock de comuna y trinchera para deformar las canciones que el pasado mes de enero incluyó en Digital Ash In A Digital Urn rompedor y discutido trabajo en el que los sintetizadores escoran la obra de su banda hacia el abismo de los años ochenta. Quizá Conor Oberst quiera demostrar que el country es una cosa tan simple que cualquiera con dos dedos de frente y un mínimo de sensibilidad puede hacerla en su casa. Quizá Conor Oberst trate de apabullar a la audiencia europea y demostrar que no es tan de pueblo como cuentan. O quizá Co- nor Oberst esté perdido, sin remedio, por la ambición. Diez instrumentos. A rabiar. Lo que sonaba se escuchaba mejor desde la puerta. El resultado, lejos de apabullar, es un desaforado circunloquio instrumental que, después de muchas vueltas, aterriza, más o menos, en la mitad de la historia de The Cure, una banda mucho más discreta y que, con menos tramoya, consigue similares y más definidas expresiones musicales. Mucho ruido en el motor de Conor. Mucho humo para una velocidad tan discreta. La ambición y el inconformismo del líder de Bright Eyes son dignos de elogio, pero, con exceso, cualquier virtud degenera en vicio. Conor Oberst tiene veintipocos años y un carrerón por detrás que desafía y casi embarga su futuro. Como revelan sus dos últimos discos, lanzados de forma simultánea, el muchacho de Omaha puede acabar muy bien, pero también puede tropezar en la puerta de su particular finca de ambiciones. Hay mucha gente observándolo y cada vez pasa menos inadvertido.