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48 VIERNES 22 7 2005 ABC Cultura y espectáculos MANUEL GUTIÉRREZ ARAGÓN Director de cine Soy el cineasta de la Transición Ayer se le otorgó el premio Nacional de Cinematografía por treinta y dos años de coherente trayectoria, que comparte con generosidad con su equipo de toda la vida y sus actores. Tiene un punto de emoción; es el primer galardón que me dan a mi persona y no a un trabajo en concreto TEXTO: ANTONIO ASTORGA EL TEJEDOR DE ESPERANZA BLANCA E. RODRÍGUEZ MARCHANTE MADRID. Picasso le dijo una vez a Cela que él no creía en la inspiración, pero que si algún día le visitaban las musas le sorprendían casi siempre laborando. Ayer, a Manuel Gutiérrez Aragón el premio Nacional de Cinematografía le cogió trabajando. Cuando le importunamos para solicitarle unas declaraciones rápidas, el cineasta de la Transición -sambenito que dice le han colocado y él acepta- había salido a respirar fuera del estudio donde mezcla su película Una Rosa de Francia ambientada en la Cuba de los años 50 y que estrenará en octubre. La melancolía le asalta: el galardón le llega una vez que ha cruzado el ecuador, cuando ya estás al otro lado de la montaña satisfecho de haber trabajado con muchísimos y grandes actores, dice este amante del Valle de Pas. -A usted las musas le han atrapado deshojando una rosa francesa... -Uno siempre sueña que cuando le llegue un premio así le coja trabajando. Es la mejor manera para celebrarlo, cosa que voy a hacer con mi familia de cine cuando terminemos el montaje. El premio Nacional me ha cogido en un laboratorio, sin cobertura en el móvil y con 52 mensajes en la recámara. -Treinta y dos años lleva Gutiérrez Aragón en el cine. ¿No cree que ya merecía este premio? -Le agradezco que lo crea así. Mi trayectoria está compuesta por películas buenas y películas malas. Yo espero que me lo hayan dado por las buenas. -El Jurado ha reconocido la entidad de su mirada, entre el realismo y la fantasía, hacia la sociedad española de las tres últimas décadas, puesta de manifiesto, una vez más, en 2004 con La vida que te espera -Me ha emocionado especialmente esa mención. Mis películas tienen un lado sentimental real y otro fantástico. Si se hace un balance el resultado es una trayectoria coherente, más allá de las modas o de las no modas. He procurado hacer el cine que había que hacer. Ir alternando las dos caras de una misma realidad: testimonio y fantasía. ¿Le han colocado obstáculos? -Sinceramente, no. Desde que comencé con Elías Querejeta, lo cual marcó mi carrera. Sigo aquí después de treinta años y eso que en algunas cosas he forzado las películas. He tenido que tener en cuenta el posibilismo. Tengo un sentido práctico que me lleva a ha- anuel Gutiérrez Aragón ha sido siempre la gran esperanza blanca del cine español, la otra mirada, la distinta. Desde Habla mudita desde Sonámbulos desde El corazón del bosque Cada película en la que se ha embarcado Gutiérrez Aragón producía de antemano la misma sensación: ésta es. Luego le han salido muy buenas, buenas y regulares, pero nunca ha dejado Manuel Gutiérrez Aragón de darle a la máquina de tricotar esperanza en los cinéfilos. En ocasiones, incluso, se ha llegado a pensar, en un ataque febril de criterio, en pleno vuelta y vuelta de la digestión de tal o cual película, que era ésa, la definitiva de Manuel Gutiérrez Aragón. A algunos les pasó con Maravillas a otros con Demonios en el jardín Personalmente, me pasó con Malaventura una obra que luchaba con brío y osadía por rodearte, pero que acabó más bien siendo rodeada por la crítica. Tal vez no era ésa la película y en todo caso ha seguido tejiendo esperanzas con las que ha hecho después. No era ésa, porque, ya no hay duda, es la próxima: la película es Una Rosa de Francia M Gutiérrez Aragón estrenará en octubre Una Rosa de Francia cer las películas que se pueden hacer. Nunca tengo guiones pendientes dentro del cajón, pero tienes que forzar ¿Qué forzó Sonámbulos y Malaventura por ejemplo. Necesitas forzar bastante las posibilidades porque si no el cine no avanza. ¿Cuál es la película de sus ojos -Uno siempre mira hacia las primeras. La época que recuerdo como más intensa es la de Maravillas Demonios en el jardín o La mitad del cielo Aunque ahora uno hace mejor cine que antes, pero cuando empiezas pones mucho afán y mucha ilusión. Se me ha considerado el cineasta de la Transición y lo admito: lo soy. Soy un EPA cronista de la época más interesante de la Historia de España, sobre todo de las costumbres. El cine es uno de los mejores testigos de la evolución de los costumbres. La vida cotidiana es muy importante. -Garci estrena dentro de dos semanas una espléndida Ninette usted mezcla Una rosa de Francia Los viejos rockeros del cine de la Transición siguen ahí, más vivos que nunca, haciendo el mejor cine muchos años después... -Y eso que en el cine es donde más complicado es resistir. Es muy difícil resistir. Lo más importante es conseguir que la gente te tenga en la suficiente consideración y actualidad como pa- ra que te den uno, dos o tres millones de euros para poder rodar. Gutiérrez Aragón debutó en el cine en 1973 con la excepcional cinta Habla, mudita -en pleno tardofranquismo- -producida por Elías Querejeta, que la crítica premió en el Festival de Berlín. Luego comenzó una estrecha colaboración con José Luis Borau y cazó el Oso de Plata berlinés con Camada Negra En 1978 rueda Sonámbulos (Concha de plata en San Sebastián) Realizó dos versiones del Quijote, con diez años de diferencia y ocho horas de filmación. ¡Ya he cumplido! dice quien ha estado mucho tiempo con el Quijote y, como el propio caballero, está un poco fatigado del hidalgo lector. En teatro puso en escena Morirás de otra cosa Como guionista siente la soledad del corredor de fondo. Su coherente trayectoria abarca muchísimas disciplinas. ¿El secreto? la pereza, según dice: Sigo siendo bastante perezoso y por ello puedo dedicarme a otras cosas. Mi tendencia natural es la pereza Y el Valle del Pas, donde rodó La vida que te espera Un Valle que está en Cantabria y no en el País Vasco como publicó algún periódico de fuera de España El Valle del realismo y la fantasía de Manuel Gutiérrez Aragón.