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ABC VIERNES 22 7 2005 Madrid 39 La Fundación Neapolis acerca hasta Madrid el recuerdo de una intensa relación entre una ciudad, Nápoles, y todo un país, España. Un vínculo en clave pictórica que llega ahora al Centro Cultural Conde Duque Nápoles en Madrid TEXTO: MABEL AMADO MADRID. Desde el siglo XV- -con la Corona de Aragón- -y hasta el XIX- -con la unificación italiana- -Nápoles y España vivieron una intensa relación histórica, artística y cultural. Para mostrar en toda su plenitud esos estrechos lazos, el Área de Las Artes del Ayuntamiento, con el patrocinio de la Obra Social y Cultural Caja Duero, presenta la exposición Del Barroco al Romanticismo. Pintura napolitana de la colección Neapolis Esta muestra, que ayer fue inaugurada por el director general de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento, Juan José Echeverría, permanecerá expuesta hasta el 18 de septiembre en la Galería del 98 del Centro Cultural Conde Duque (Conde Duque, 9- 11) Por primera vez en España, el público podrá admirar una completa selección de pinturas de los más renombrados artistas que la ciudad de Nápoles pudo ofrecer durante tres siglos. José de Ribera, Luca Giordano, Gaspare Traversi, Juan Ruiz, Antonio Joli o Giuseppe de Nigris son algunos de los cincuenta pintores que muestran en sus cuadros el amor por una ciudad, por sus gentes, sus luces, sus aromas, sus colores... Pero también por sus contradicciones, sus guerras, su miseria. Venus y Cupido durmientes con sátiro óleo sobre tela de Luca Giordano (Nápoles, 1635- 1704) Pasión por la historia de una ciudad Comisariada por el profesor Nicola Spinosa, esta exposición muestra el trabajo de unos artistas fieles seguidores de las distintas tendencias que se desarrollaban en toda Europa. Como el propio experto afirmó, esta colección nació del amor al arte y de la pasión por la historia de la ciudad Así, el recorrido comienza con la Adoración de los Magos con San Antonio de Padua de Giovan Filippo Criscuolo, la obra más antigua que se exhibe en la sala, de mitad del XVI. Sigue una crucifixión de Cornelio Brusco con reminiscencias de la pintura flamenca, y la obra de un español que pinta a la manera italiana, José de Ribera y su expresivo San Francisco de Paula La joya de la exposición es, sin duda, Venus y Cupido durmientes con sátiro de Luca Giordano, toda una declaración a la belleza femenina y a la sensualidad a través del color. Pero no podemos pasar por alto otras obras, como Batalla entre europeos y turcos de Aniello Falcone, un naturalista que puebla sus cuadros de figuras pequeñas, o Galería con columnas dóricas y palacios posteriores de Viviano Codazzi y Domenico Gargiulo, una vista realista de un antiguo edificio napolitano. Otra obra antológica, firmada por Francesco Fracanzano, Bacanal nos acerca una visión fantástica cargada de color en la naturaleza, mientras La colección Neapolis nació del amor al arte y de la pasión por la historia de una ciudad, Nápoles que Scipione Compagno muestra un emblema de la ciudad, el Vesubio, repleto de figuras y rico en detalles que cierra el recorrido por el siglo XVII. La vida cotidiana Ya en el XVIII, la cultura y el sentido artístico han cambiado y numerosos artistas reproducen con humor accio- nes de la vida cotidiana, toda una crónica de las vicisitudes de la ciudad que surge de pinceles como Giuseppe Bonito y su Maestra de costura o Filippo Falciatore y su Almuerzo en el jardín Otros, en vez de dirigir su mirada a la burguesía, reflejan la miseria y pobreza del pueblo llano. Es el caso del cuadro La partida de cartas de Gaspare Traversi, con dos pilluelos en plena partida. Cierran la exposición ejemplos de la pintura del siglo XIX- -el Romanticismo- -con vistas apasionadas y emocionales de la ciudad. Es el caso de Salvatore Candido, Ipolitto Caffi, James Baker Pyne, Franz Vervloet o Giuseppe Carelli...