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ABC VIERNES 22 7 2005 Internacional ATENTADOS EN LONDRES CAOS EN LA CIUDAD 27 Las explosiones de Londres parecen imitar patrones aprendidos en Madrid. También en España los terroristas intentaron repetir el 11- M en las vías del AVE El continuo copycat del terror islamista TEXTO: IVÁN VILLAR REUTERS dar explicaciones. Llevamos dos horas sin poder entrar en la residencia afirmó Leire, una estudiante española de 19 años que vive en una residencia próxima a Warren Street. Por su parte, Lorena, una valencina que trabaja en un restaurante cercano, comentó que cuando había cogido el metro por la mañana se habían producido demoras en cada parada, lo que luego le llevó a pensar que la Policía sospechaba algo. Pero las retenciones en el metro son una realidad bastante habitual. Se había librado de los talibanes Ateeque Sharifi Soy musulmán británico Soy musulmán británico y estoy harto de los militantes islámicos. Dejé Irak hace diez años y nunca volveré. No estoy completamente de acuerdo con la guerra, pero tampoco con Sadam. El odio ya estaba allí antes de que marchara explicó Abu Hitash. Como él, otros musulmanes lamentan que los atentados puedan criminalizar a las comunidad islámica del Reino Unido. No en nuestro nombre era el gran titular que encabeza ayer un gran anuncio en la prensa británica, firmado por numerosas organizaciones musulmanas del país. El autobús de la línea 26, que hacía el recorrido entre Hackney y Waterloo, se vio afectado a su paso por el barrio de Bethnal Green, de gran población musulmana y donde precisamente el ex laborista George Galloway ganó un escaño en las pasadas elecciones con un discurso centrado en el rechazo a la guerra de Irak. Ha sido la última víctima. El recuento final fija la cifra de fallecidos en 56, incluidos los cuatro terroristas. Otras dos personas se encuentran muy graves en el hospital. Sus padres y hermanos fueron asesinados por los talibanes en Kabul. Ateeque Sharifi tenía entonces 20 años y poco después huyó de Afganistán para buscar refugio en Londres. Tres años más tarde, el pasado 7 de julio, Ateeque Sharifi moría atrapado en el túnel de King s Cross, al explotar la bomba que llevaba Germain Lindsay, quien se considera que pudo haber recibido entrenamiento en el mismo Afganistán. La tragedia de Ateeque, que pagaba sus estudios repartiendo pizzas entre clase y clase, es la última historia conocida que ha emergido de los restos del metro y del autobús destrozados en los atentados del 7- J, cuando la Policía ha culminado la identificación de los cadáveres. MADRID. Con el ruido aún humeante de las bombas, varios analistas se aventuraban ayer a asociar las nuevas explosiones del metro de Londres con un presunto efecto copycat o de imitación. Según explicaban, jóvenes islamistas podrían haberse inspirado en los atentados del 7- J para llevar a cabo su propia operación terrorista contra el centro de la capital. Otras fuentes, sin embargo, apuntaron la posibilidad de que los nuevos ataques fueran una auténtica réplica de los anteriores, llevada a cabo quizás por miembros del mismo grupo terrorista que atacó la ciudad hace exactamente dos semanas. En cualquier caso, el patrón de los atentados parece remitir, una vez más, a los sucesos del 11- M en Madrid. Al igual que en Londres, los terroristas de Atocha intentaron repetir su masacre tan sólo unas semanas después. Y al igual que ahora, copia tras copia, lo hicieron imitando su propio atentado. Después de las bombas de Madrid, y tras varios días en los que el país se mantuvo en máxima alerta, los terroristas esperaron a que los españoles bajasen la guardia para intentar perpetrar, apenas tres semanas después, una nueva masacre en las vías del tren. En esta ocasión el objetivo de los criminales era hacer saltar por los aires uno de los trenes AVE Madrid- Sevilla a su paso por la localidad de Mocejón (Toledo) Un operario de Renfe advirtió la presencia de un artefacto extraño entre las traviesas de la vía y alertó a la Policía, que interrumpió inmediatamente el tráfico de trenes en la zona. Afortunadamente, la bomba no llegó a estallar porque no estaba totalmente montada. Le faltaba el iniciador. Desde el primer momento, fuentes de la investigación asociaron los hechos a los mismos terroristas de Atocha, ya que tanto la dinamita- -Goma- 2 ECO- -como el detonador empleados eran similares a los que con- tenían los artefactos que estallaron en los trenes de cercanías. No era la primera vez que lo intentaban. Tres días antes, el 30 de marzo, los empleados de seguridad de Renfe detectaron la presencia de cinco individuos sospechosos en el trazado de las vías de la línea Madrid- Lérida del AVE. Cuando se sintieron descubiertas, las cinco figuras huyeron sin poder completar la colocación de lo que parecía un nuevo artefacto explosivo. Las intentonas del AVE pretendían imitar el terror de Atocha, igual que las bombas de ayer seguían los pasos del 7- J. Si en España quisieron volver a atacar contra los trenes, las bombas de Londres regresaron a los vagones del metro y a las líneas de autobús. Momentos clave En las cuatro ocasiones, además, los terroristas eligieron momentos clave en los que el transporte público circulaba repleto de gente. Ayer, como entonces, Londres bullía en plena hora punta, igual que en su momento Madrid. El ataque del AVE, por su parte, pretendía coincidir con el inicio de las vacaciones de Semana Santa, con cientos de madrileños camino de las procesiones de Sevilla. Esta nueva réplica del terror islamista refuerza un modus operandi iniciado en los atentados de Nueva York del 11 de septiembre de 2001 y repetido ya en los ataques contra Londres y Madrid. Esta táctica de terror coincide en el uso de medios públicos de transporte y en la ejecución de varios ataques simultáneos, para evitar la posible evacuación de sus objetivos. En los tres atentados mencionados, y en el fallido de ayer, coincidieron también el número de ataques simultáneos: cuatro aviones, cuatro trenes y cuatro bombas contra metro y autobús. Sin embargo, y al contrario que en Estados Unidos, los atentados de Madrid y Londres se realizaron coincidiendo con un determinado contexto político que les daba la posiblidad de alcanzar un mayor eco mediático. Las bombas del 11- M se colocaron a falta de tres días para la celebración de las elecciones generales en España, mientras que los atentados de Londres se hicieron en plena celebración de la cumbre del G- 8 en Escocia y un día después de que la capital británica fuera elegida sede de los Juegos Olímpicos de 2012. Todos los atentados buscaron además el máximo número de víctimas posible y en ninguno hubo avisos previos de bomba. Copia tras copia. Todos los atentados se hicieron en horas punta, intentando causar el máximo número de muertos En Londres, como en Madrid y Nueva York, los terroristas lanzaron de nuevo cuatro ataques simultáneos