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56 JUEVES 21 7 2005 ABC FIRMAS EN ABC CLAUDE RIJMENANS EMBAJADOR DEL REINO DE BÉLGICA EN MADRID BÉLGICA 175 25 ¿Serán España y Bélgica, a pesar de su tamaño tan diferente y su alejamiento geográfico relativo, dos países muy similares, a fin de cuentas? ÉLGICA celebra este año el 175 aniversario de su Independencia y los 25 años de la creación de su sistema federal. ¿Y esto importa a los españoles? se preguntará usted... Después de todo, existen cerca de 200 países independientes en la superficie del globo y Bélgica no es, ni de lejos, con sus 10 millones de habitantes, el más importante... Y sin embargo, en momentos en que nuestra Europa atraviesa un difícil trance y en que España experimenta un profundo debate social, ciertas lecciones sacadas de la historia de Bélgica pueden alimentar una reflexión mucho más contemporánea y útil de lo que a primera B vista pudiera parecer. Paseemos por cualquier pequeña ciudad española, entremos en un museo o una iglesia. ¿Quién presta aún atención al tapiz flamenco que cuelga de la pared, al retablo brabanzón que adorna una capilla, al cuadro gótico o barroco del altar mayor o a los encajes que realzan la belleza de la imagen de la Santísima Virgen? Hemos olvidado que todos estos testimonios de arte flamenco, son los de un arte verdaderamente europeo, en que se mezclan el saber flamenco, español, italiano, francés... para crear estos cimientos de una cultura común que sigue siendo, lo queramos o no, la base misma de nuestra civilización europea. Bélgica, como todo escolar belga aprende, fue, a partir del siglo XVI, el campo de batalla de Europa Mis desgraciados ancestros sólo conocieron pillajes, asesinatos, violaciones, epidemias, hasta el siglo XX. Paseen por Ypres, en la puerta de Menin, monumento de los cientos de miles de británicos que perecieron in Flander s fields durante la primera guerra mundial o visiten el siniestro campo JEAN- JACQUES LAFAYE ESCRITOR TERESA BERGANZA EN LA CUMBRE S I no hubiéramos tenido, nos la habría creado la música decía Emil Cioran. Esta verdad, la pudimos sentir el 20 de junio, día del décimo año de la muerte del filósofo, al salir de la Manufacture de Sèvres, en las puertas de París, donde desde hace más de tres siglos se crean las cerámicas más preciosas y más costosas de la historia de Francia. Entrada la noche, los presentes se sentían ya fuera del mundo, entre estos hornos ancestrales y los jardines que los bordean como un homenaje a la artesanía cuando logra la grandeza de un arte. Una cena de gala reunía a ciento cincuenta personalidades generosas, a favor de la Fundación para la Infancia presidida por la señora Giscard d Estaing (el propio ex presidente francés asistiendo) y la Fundación de los Hospitales de Francia, presidida por la señora Chirac. Teresa Berganza, que recibió la Legión de Honor por decisión presidencial y de las manos del ministro de Cultura francés, quería agradecer al país que lanzó su carrera internacional hace algunas décadas, ofreciendo su arte mágico para esta ocasión benéfica. La verdad es que muchas estrellas se juntaron en el cielo para saludar a la diva esta noche, y celebrar su talento que no sólo es de experiencia sino de naturalidad e instinto milagrosamente preservado de las leyes del tiempo. La mujer es música toda, teatro sólo si llama el poema, presencia de una elegida y eximia intérprete. Vivaldi, Rossini, Reynaldo Hahn, Astor Piazzolla... Tantos aplausos para celebrar cincuenta años de canto, medio siglo de encanto. Tuve el privilegio de representar a la artista en esta ocasión, y estoy feliz de haber podido reunir en un Comité de Honor y Amistad los nombres, aunque sean muchos cada uno quiso figurar, de Su Alteza Real la Princesa Irene de Grecia, el amigo Claudio Abbado, los maestros interdisciplinarios Eduardo Arroyo, Daniel Barenboïm, Maurice Béjart, Aldo Ciccolini, Henri Dutilleux, Christoph Eschenbach, Jean Guillou, Elisabeth Schwarzkopf, Jesús López- Cobos, Madeleine Malraux, Zubin Mehta, Riccardo Muti, Pierluigi Pizzi Ruggero Raimondi, Mstislav Rostropovitch, Jose Van Dam, Krystian Zimerman y otros amantes de la música como don Javier Pérez de Cuéllar, don Enrique Barón Crespo (en nombre de la Fundación Internacional Yehudi Menuhin) con su esposa Sofía Gandarias, don Federico Mayor Zaragoza, doña Paloma O Shea, Pierre Bergé y Marysia Szumlakowaska de Yepes. Un collar de gratitudes hacia un corazón de artista, un alma de inspirada. Esta cena permitió la venta a un donador de una reproducción en miniatura de las porcelanas que solía utilizar la Reina Maria Antonieta. Por eso se llamó a esta noche: De la Reina Maria Antonieta a Teresa Berganza como para significar que el gran artista logra también la nobleza que nunca acabará en las memorias. Cuando el público, después del aria de Carmen, pidió otro bis me refugié detrás de una muralla de fotógrafos para gritar: ¡Bach, para la Reina! porque entendí que no se debía olvidar al martirio de esta luciente figura de la Historia. No creo que lo haya oído la Berganza, pero lo cierto es que se puso a cantar el lied de Bach Bist du bei mir -Tú estás cerca de mí- -una oración de amor terrestre y divino. Con la pureza expresiva de un sentimiento tan profundo y bello, en la dignidad eternamente juvenil de la música de Bach, se concluyó esta coronación del gusto justo La huella de su amable trato quedará en el buen recuerdo de los presentes. Porque la música viva es de las delicias de este mundo. En la mañana del 21 de junio, que es en Francia y otros países europeos el Día de la música Teresa Berganza pudo descansar en el avión puesto a su disposición, que la llevó a Aix- enProvence, donde el mismo día empezaba a compartir e impartir sus secretos con los mejores de los jóvenes cantantes, en una Master- Class. En 1957, en esta misma ciudad del sur, cantó Teresa Berganza Dorabella- -Adorable... -de las Bodas de Fígaro de Mozart. Desde entonces, iba a ser reconocida como la mezzo- soprano del siglo Medio- siglo de cantar, siglos de música: sólo luces en el cielo. de Breendonck, cerca de Amberes, donde sucumbieron miles de mártires de la barbarie nazi, para contemplar testimonios de otro orden: los de la locura humana. Se comprende porqué Bélgica fue uno de los Países fundadores de la Unión europea. Los belgas saben perfectamente bien que los logros más fundamentales de la construcción europea fueron la estabilidad y la paz. El verdadero milagro de estos cincuenta últimos años es que toda guerra entre países europeos es imposible a partir de entonces. A pesar de las guerras, las destrucciones, Bélgica rebosa aún de innumerables tesoros de arte y es un país rico y próspero. Si el belga se encuentra entre los trabajadores más productivos del mundo, su moderna prosperidad es también fruto de la construcción europea. Es esta misma prosperidad que Europa y, sobre todo, la solidaridad europea han aportado también a España. Pocos belgas saben lo que representa verdaderamente nuestra fiesta nacional, el 21 de julio. Es la fecha en que nuestro primer Soberano, Leopoldo I juró respetar la Constitución del Pueblo Belga. Desde 1830, Bélgica se dotó de un régimen liberal de Monarquía constitucional que fue considerado en esa época modelo para Europa. Bebía en esto de las fuentes de una vieja tradición democrática, nacida ya en el siglo XI, cuando sus ciudades obtuvieron de los señores feudales el reconocimiento de ciertos derechos, verdaderos adelantos de las constituciones posteriores. Bélgica puede enorgullecerse del hecho que las únicas tiranías que ha conocido le fueron impuestas desde el exterior. No conoció ninguna de indígena Finalmente, Bélgica, que se encuentra en la frontera de los mundos latino y germánico, posee dos grandes comunidades lingüísticas: la flamenca, de lengua neerlandesa y la francófona, sin olvidar una pequeña comunidad germanófona en el este del país. Las tres lenguas tienen estatuto oficial. Desde hace 25 años, está dotada de un sistema federal, de gran complejidad, pero cuya característica esencial es la coexistencia democrática. Cultura europea e historia común, estabilidad, paz y prosperidad asegurada por Europa, Monarquía constitucional ejemplar, coexistencia democrática de diversas culturas en el seno del mismo Estado... ¿Serán España y Bélgica, a pesar de su tamaño tan diferente y su alejamiento geográfico relativo, dos países muy similares, a fin de cuentas? Estas similitudes deben permitirnos relativizar juntos los problemas que actualmente conoce Europa y darnos la mano para abordar los desafíos del futuro. Este verano, si eligen pasar algunos días de vacaciones en Bélgica, visitando Bruselas, Brujas, Lieja, Amberes o Gante, dediquen, aunque sólo sea unos instantes, un pensamiento a todo lo que nos es común y que constituye, para nosotros los belgas y para ustedes los españoles, una serie de verdaderas bendiciones y que hace de nosotros verdaderos ciudadanos europeos.