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ABC JUEVES 21 7 2005 Cultura 53 Juan Manuel de Prada vio cumplido un sueño de infancia al ganar el Planeta El autor está escribiendo una novela sobre la identidad y el tema del héroe y el traidor b Juan Eslava Galán y Ángeles Caso intervinieron el martes en el curso que se celebra en El Escorial sobre el galardón, y ayer lo hicieron Prada y Francisco González Ledesma TULIO DEMICHELI EL ESCORIAL. Poco antes de que pronunciara su charla, Juan Manuel de Prada recordó a este diario que hoy se cumplen diez años de su primera colaboración en ABC, un artículo titulado Recuerdos que apareció en un Panorama Apenas dos años después, en 1997, la joven promesa que había llamado la atención con su primera obra: Coños ganaba el Planeta con La tempestad -Cuando aprendiz, usted ya había concursado en docenas, si no es que en centenares de certámenes municipales, autonómicos y nacionales. -Sí, es verdad, me gustan mucho los premios- -se ríe- aunque no los creo fundamentales Lo que sí creo es que, en un mercado editorial tan confuso, tan atiborrado, ganar un premio consigue que la editorial ponga más empeño en la promoción. Un libro puede morir en la línea de salida porque resulta cada vez más complicado atraer la atención de los medios de comunicación. En todo el mogollón, al tener ese marchamo, de repente tu obra se asegura una mayor presencia en librerías y ante los lectores. Claro que también puede acarrear problemas, como los trae ese desprestigio que se ha creado en torno a ellos y que ha sido fomentado desde posiciones aviesas. Para mí, el Planeta fue el cumplimiento de un sueño de la infancia: mis padres me habían regalado la colección completa y los leí todos, por orden cronológico, algunos varias veces, como La canción del pirata de Fernando Quiñones. Ganarlo me hizo asumir las servidumbres que acarrea convertir la vocación en oficio, y fue un camino de transformación vital en el que la sociología de la literatura dejó de interesarme. -En su última novela, La vida invisible usted abandonó esa sociología de escritores olvidados o fracasados, como Pedro Luis Gálvez, Ana María Martínez Sagi o su panteón de Desgarrados y excéntricos ¿Volverá a ese mundo? -No por el momento. Ahora estoy escribiendo una novela bastante ambiciosa sobre un hombre que descubre que la persona que él creía que era su padre no lo es en realidad; eso le lleva a ir a buscar las razones por las que nunca lo conoció en un intento de reconstruir su vida. Es una novela sobre la identidad, sobre quiénes somos y quiénes creemos que somos; también es un paseo por algunos de los acontecimientos de nuestro pasa- do reciente, desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días que se desarrolla en Francia, España y creo que lo hará en Argentina. En fin, no está vinculada a la fauna literaria de Las máscaras del héroe o Las esquinas del aire como tampoco lo estaban La vida invisible aunque su protagonista fuera escritor, ni, claro, La tempestad En ésta, el narrador es un hombre de cincuenta y tantos años que busca a su padre, un ex combatiente en la Resistencia francesa y que luego también estuvo en España. -Hablar de la posguerra inevitablente tendrá connotaciones políticas. -No, no lo haría y menos en España. El tema político no está presente aunque, claro, siempre subyace en lo que uno escribe. La novela no habla de nuestra posguerra, habla de la segunda guerra mundial y de sus ideologías; habla de la identidad y también de un tema muy borgiano, el del traidor y el héroe, de hasta qué punto lo que creemos que es heroico al final resulta que no lo es tanto. Juan Manuel de Prada, ayer en los cursos de El Escorial SIGEFREDO Un libro puede morir cuando sale- -afirma Prada- porque resulta muy complicado atraer la atención de los medios Dado el tema de la convocatoria, el prolífico Juan Eslava Galán, a veces Nicolas Wilcox cuando escribe best- sellers afirmaba el martes en este curso que ningun otro premio Planeta le debe tanto como yo Escribir como lector Dedicó su charla a la gestación de En busca del unicornio cuyo origen remite a un personaje histórico, Enrique IV el Impotente, y tiene sus raíces bibliográficas en la crónica del condestable Iranzo, redactada por Juan de Olid hasta 1473. La novela no sólo se nutrió de esos antecedentes, sino que también tuvo referencias cinematográficas, como El hombre que pudo reinar de John Huston. El secreto del éxito de Eslava Galán radica, según él mismo admite, en que escribe como un lector, y como tal defiende la literatura comercial, tan respetable como la de autor siempre que esté bien escrita, y es que todo el mundo tiene derecho a divertirse leyendo. Además de Prada, ayer también participó Francisco González Ledesma, autor maldito donde los haya: ganó a los 21 años el Internacional de novela instituido por José Janés, pero la censura prohibió Sombras viejas y le condenó al silencio hasta la Transición. Recordó que cuando se presentó al Planeta, en 1984, era redactor jefe de La Vanguardia y que José Martí Gómez había hablado con Lara para que le diera una pista sobre el ganador y éste le dijo: Mírate al ombligo, está muy cerca luego Martí le telefoneó y le anunció: Tú ganas Como nadie apostaba por su Crónica sentimental en rojo no le habían invitado a la cena y su mujer tuvo que salir corriendo a comprar unas invitaciones. González Ledesma confesó a ABC que el premio no significó gran cambio, porque él era un abogado millonario que no soportaba la dureza y la falsedad de la profesión y la dejó por el periodismo. Le dio, eso sí, confianza literaria, pues sus libros dejaron de pasar desapercibidos.