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ABC JUEVES 21 7 2005 51 Abren una investigación sobre el puente de Calatrava en Venecia tras una denuncia en el Tribunal de Cuentas Juan Manuel de Prada rememora la gestación de La tempestad en el curso sobre el Planeta en El Escorial Muere el cantaor Chocolate una de las máximas figuras del arte andaluz El artista falleció en Sevilla, a los 74 años, víctima de un cáncer de pulmón b La capilla ardiente quedó instalada ayer en su domicilio del barrio de la Macarena y a mediodía de hoy será enterrado en el cementerio de San Fernando de Sevilla MANUEL RÍOS RUIZ MADRID. En Sevilla, donde residía desde niño, ha muerto el cantaor maestro y jerezano Antonio Núñez Montoya, carteleramente Chocolate -por el color de su tez- víctima de un cáncer de pulmón. Casado con una hermana del inolvidable Farruco, era tío de Farruquito. Su entierro tendrá lugar a mediodía de hoy en el cementerio de San Fernando de Sevilla. Chocolate nació el 18 de mayo de 1931 y se hizo profesional a partir de los nueve años, en los locales de la Alameda de Hércules sevillana y en las ventas de las afueras. Cantó y rifó vino en los trenes carretas de la época, de ahí que nos contara: Así llegué a Huelva, llevado por un bailaor, fue el viaje más amargo de mi vida y cuando pasé más hambre, cantaba para medio comer y dormir bajo techo Una de sus primeras actuaciones en público, después de deambular por ferias y fiestas de las provincias de Sevilla y Huelva, tuvo lugar en Melilla, concretamente en el Teatro Zorrilla. Después formó parte del elenco del sevillano Casino de la Exposición, con un sueldo fijo de sesenta pesetas diarias. De ahí que con su desaparición se nos vaya uno de los flamencos más sufríos de una etapa afortunadamente superada, mas su infancia y adolescencia constituyeron toda una odisea hasta alcanzar el triunfo. Farruquito, sobrino del cantaor, con su madre en la capilla ardiente EFE Verdaderamente enamorado de su arte, tenía un encomiable deseo de superación y de auténtica jondura co Ciudad de Sevilla, en 1986. En la voz laína de Chocolate el cante adquiría una penetrante rasgadura o desgarradura, entre lo sonoramente brillante y lo dolorosamente oscuro, que lo ha señalado distinto. Y como todo buen cantaor, o mejor dicho, como todo flamenco legítimo y cabal, Chocolate sin olvidar las matrices y las lindes de cada estilo, se entregaba a la inspiración, a un dejarse llevar por sus emociones, verdaderamente enamorado de su arte, en un encomiable deseo de superación siempre y de auténtica jondura, porque ha sido la voz más lacerante del cante contemporáneo, por lo que lastimaba al escucharle, dado que buscaba ese entrar en trance, el sentirse trascendido por su conciencia y sentimiento gitanos a la hora de cantar. Y el aficionado esperaba siempre de Chocolate ese momento mágico que puede convertir a un tercio del cante en el rostro de lo jondo. Se puede decir que todos los años que ha vivido son añoscante No conoció otra razón en Chocolate en una de sus actuaciones ABC Valiosa discografía La trayectoria artística de Chocolate ha estado marcada por su participación en los festivales andaluces, desde que éstos tomaran esplendor en los últimos años cincuenta, con esporádicas actuaciones en tablaos y en compañías en gira. Igualmente ofrecía recitales en peñas flamencas y centros culturales, dando razón de su amplio repertorio estilístico. Ha realizado una valiosa discografía y, entre otros galardones, mereció el premio Nacional de Cante de la Cátedra de Flamencología de Jerez (adscrita a la Universidad de Cádiz) en 1969, y el premio II Giraldillo del Cante de la IV Bienal de Flamen- La viuda, Rosa Montoya, junto a Leonardo López (representante del cantaor) y Antonio Carrión, guitarrista de Chocolate su vida. Decíamos: Yo para aprender a cantar por soleá o siguiriya he tenido antes que cantar fandangos; luego me dediqué a los cantes grandes y la influencia me la dio Tomás Pavón, pero después yo tuve mi personalidad; porque lo mismo que hay cantes de éste o de otro, también hay cantes chocolate- EFE ros Efectivamente, su personalidad, injertada en la tradición, resplandecía en las tonás, en las siguiriyas, en las soleares, en los tarantos, en los tangos... como corresponde a un intérprete magistral que pasa a la historia del flamenco para ocupar una silla- trono de privilegio.