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ABC JUEVES 21 7 2005 Nacional INCENDIO MORTAL EN GUADALAJARA 15 Julio Ramos Ballano, de 28 años, fue enterrado en la tarde de ayer en la iglesia de San Juan de Guadalajara, de donde era natural. Su pasión era la naturaleza, de hecho era licenciado en Ciencias Ambientales. José Ródenas Parra nació hace 52 años en Socuéllamos (Ciudad Real) donde fue enterrado ayer. Estaba soltero y residía en Cogolludo desde hacía varios años. Allí se hizo un lugar por ser una persona afable. Marcos Martínez García, de sólo 24 años. Nació en Guadalajara, en cuyo tanatorio fue inciderado ayer. Su amor por la naturaleza le llevó a embarcarse en la aventura de apagar fuegos. Alberto Cemillán Jadraque, casado y con dos hijos, fue enterrado ayer en Albarcón (Guadalajara) donde cientos de personas acudieron a su funeral oficiado en la románica iglesia de San Juan. Manuel Manteca Hernández, de 23 años, tenía como principal ilusión convertirse en bombero. Por ello, desde hace 4 años no dudaba en participar en las labores de los retenes contra incendios. El viernes se despidió de sus amigos en un bar de Marchamalo, su pueblo, para incorporarse al retén. Allí se celebró un funeral ayer, al que acudieron 400 personas, después de que sus restos fueran incinerados en Guadalajara. FOTOS: LA NUEVA ALCARRIA Funerales oficiales El obispado de Sigüenza- Guadalajara confirmó que mañana, día 22, será concelebrada una misa funeral en la iglesia de San Francisco, en la localidad alcarreña, en memoria de los once fallecidos. Una segunda misa concelebrada por los obispos de ambas diócesis será oficiada el sábado por la mañana en la catedrade Sigüenza, como ya fue anunciado el pasado martes por su diócesis. momento. La gente más joven sujeta peor las lágrimas que los viejos del lugar, más curtidos en estas lides de despedir a paisanos, más entrenados en la práctica de la sobriedad castellana. El féretro, después de ser recibido y bendecido por el cura en el umbral, entra en la iglesia y, detrás, los que pueden; el resto se queda fuera, pero casi nadie abre la boca en la media hora larga que dura el funeral. Muchos no pueden escuchar lo que se dice dentro, pero como si lo hicieran. Cerca de la puerta se escucha la voz del cura. Merche era una mujer tenaz y generosa Su muerte fue un acto de amor por la natu- raleza El amor termina por vencer a la muerte Seguro que valoraron su decisión Se ha dicho también que la muerte de mis compañeros fue causada por una negligencia, que nunca debieron meterse en ese lugar, que los vecinos les advirtieron que era la boca del lobo... reflexiona David. Cuando se produce una emergencia médica nadie le dice a los servicios sanitarios lo que deben hacer, pero en los incendios forestales todo el mundo sabe, todo el mundo opina, porque cada uno quiera proteger lo suyo. No te metas por ahí te dicen. Vete por este otro sendero Tal vez porque ahí están las fincas que quieren salvar de las llamas. Es cierto que antes he dicho que los retenes están formados por gente poco formada, pero las personas que han muerto eran muy buenas. Si tomaron esa decisión era porque previamente la habían valorado. No eran unos suicidas ni unos bravucones, y siguieron todos los protocolos de seguridad. De repente, se produjo una deflagración que no pudieron controlar. Fenómenos así ocurren una vez cada veinte años. Lo fácil hubiera sido hacerse los locos como hacen algunos, retrasarse o no contestar a la emisora. Mercedes y los demás murieron por cumplir con su obligación La estampa más impresionante del último adiós a Merche estaba por venir. El acto último de respeto por la rubia que el pueblo vio crecer... y morir a destiempo. El coche fúnebre inició su marcha a paso lento por la cuesta que lleva al cementerio, a las afueras, con Humanes detrás, con Humanes en riguroso silencio, doscientas o trescientas personas. Estas cosas sólo se ven en los pueblos, porque, quizás, se cumple el tópico de que todos se conocen, o porque menos pueden dar más humanidad.